El príncipe y su barco de papel

cuentos infantiles sobre barcos de papel

El príncipe y su barco de papel es uno de los más bellos cuentos infantiles sobre barcos de papel escrito por Liana Castello, un cuento sugerido para niños a partir de diez años.

El príncipe Amadeo hacía años que estaba enamorado de la princesa Amanda. Amanda hacía años que estaba enamorada de Amadeo. Sin embargo, a pesar de ser un amor correspondido, había un mar que los separaba.

Se habían conocido en uno de los viajes que Amadeo había tenido que hacer por negocios que tenía en común con el rey, el padre de Amanda.

Y así se enamoraron, viaje va, viaje viene. La distancia que los separaba era ni más ni menos que un mar, que no era poco por cierto.

Amadeo vivía en un reino poderoso con grandes navíos que le permitían cruzar ese mar que lo separaba de Amanda sin problema alguno.

Así pasaron algunos años y un día Amadeo decidió que pediría la mano de la princesa, ya no quería vivir separado de ella, era hora de estar unidos para siempre.

Le había encargado al orfebre del palacio que hiciera el más bello anillo que alguien hubiese visto jamás. Mandó a los sastres que le hicieran un elegante traje y una corona nueva para la ocasión.

Cuando todo estaba previsto para el viaje, ese viaje especial que no tenía un destino comercial, sino de puro amor, sucedió lo inesperado.

El reino de Amadeo fue invadido y saqueado y poco quedó del lujo y la riqueza de la que todos habían gozado.

El palacio estaba casi en ruinas, el pueblo destrozado y de los grandes navíos nada quedaba.

Amadeo se desesperó, por su pueblo, por su gente, por su familia y porque ya no le era posible realizar el viaje tan deseado ¿Ya no volvería a ver a Amanda? ¿Jamás podría casarse con ella y ser feliz a su lado?

Pronto comenzó la reconstrucción del reino, pero los navíos no eran la prioridad.

Primero había que ocuparse de los hogares, de las necesidades de la gente.

El príncipe Amadeo lo sabía pero el sólo pensar que no sabía cuándo volvería a ver a su amada lo desesperaba.

Habló con su padre, el rey, con el consejero del rey y hasta con el bufón del palacio, pero nadie tenía una solución para darle.

Encaminadas todas las obras de reconstrucción, Amadeo decidió que, de una u otra forma, se reencontraría con Amanda.

Pensó y pensó, se desveló, caminó de aquí para allá casi dejando un surco en el suelo, hasta que se le ocurrió una idea.

-Haré un barco de papel-dijo el príncipe a su padre.

Y el rey creyó que su hijo había enloquecido de amor.

-¿Y con un barco de papel cruzarás el mar?-preguntó entre desconfiado y preocupado.

-No será un barco cualquiera-respondió Amadeo.

-Lo sé-dijo su padre-será un barco de papel ¿Te has escuchado? ¡Un barco de papel hijo, no puedes estar hablando en serio!

-Pues si-respondió el príncipe-jamás hablé tan en serio en mi vida, confía en mí, lo lograré.

El rey confiaba en su hijo pero que éste creyera que podría surcar el mar en un barco de papel era una verdadera locura.

Sin embargo, algunas locuras que sólo el amor provoca, resultan bastante cuerdas.

Amadeo sabía del poder de las palabras y más si se trataban de palabras de amor, de un amor profundo y sincero.

Pidió todo el papel que fuese posible, el más resistente. Tomó una pluma y comenzó a escribir la más larga carta de amor que se hubiera escrito jamás.

Y allí, en todos esos papeles que eran muchos, volcó todo su amor, sus sentimientos, sus sueños, sus esperanzas de una vida con Amanda. Dejó su corazón en cada letra y en cada frase.

Cuando terminó con un gran “Te amo”, comenzó a armar él mismo su barco de papel.

Se despidió de su padre y del reino todo, nadie pudo impedirle partir. Nadie confiaba en que lo lograría, suponían que ése, sería el último viaje de Amadeo.

Y el príncipe zarpó en su barco fabricado con papeles escritos por y con amor, en ese barco que parecía endeble y precario pero que tenía la fortaleza de todos sus sentimientos.

Su único horizonte era Amanda y no hubo marea ni viento que lo detuviera. Nunca se sintió tan seguro en una embarcación.

Su barquito lleno de palabras y frases de amor surcó sin problemas un mar que parecía haberse apiadado del príncipe enamorado.

Y así, desafiando no sólo la marea, el clima, sino la realidad misma, llegó hasta el palacio de Amanda.

La princesa lo esperaba con mucho amor guardadito en su corazón, con preocupación pero también con esperanza, porque Amanda también creía en los milagros que sólo el amor es capaz de lograr.

Jamás volvieron a separarse y si bien los navíos del reino de Amadeo fueron reconstruidos, nunca, jamás, ninguna embarcación logró tener la firmeza y solidez que aquel barco de papel cuya fortaleza radicaba ni más, ni menos que en el amor.

Fin

Cuento sugerido para niños a partir de diez años

Todos los derechos reservados por Liana Castello

Prohibida su reproducción parcial o total por cualquier medio físico o digital sin la autorización expresa de la autora.

ILUSTRACION ANNA BURIGHEL

El príncipe y su barco de papel es uno de los más bellos cuentos infantiles sobre barcos de papel escrito por Liana Castello, un cuento sugerido para niños a partir de diez años.

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