El baile de los caballitos de mar

Cuentos de caballitos de mar para niños

El baile de los caballitos de mar es uno de los más lindos cuentos de caballitos de mar para niños de todas las edades, escrito por Mariela Burlando.

El calor era intenso, la temperatura debía estar por encima de los 30º grados, razón por la cual decidí ir a la playa y darme un baño, para mitigar el sofoco. En poco menos de una hora ya estaba observando el ancho mar, y al sentir la brisa marina que soplaba continuamente, en mi cara, comencé a sentir poco a poco el retroceso del bochorno inicial.

Decidí tenderme en la arena al pie de una de las palmeras, que en el lugar había, mi estado actual era de calma y sosiego, con lo cual procedí a descansar y tal vez hasta haría una siesta, -pensé- todo este ambiente se presta para lograrlo. Extendí la toalla, me despoje de mis atuendos, y me coloqué los lentes de sol. Tan exhorta estaba en mis pensamientos que no reparé más que en mi visión frontal, sin poder atisbar que venían hacia el sitio donde me encontraba, un grupo de submarinistas, con todos sus equipos, dispuestos a vivir sus experiencias en las profundidades del mar.

Mientras se acercaban se escuchaban sus risas y comentarios de las hazañas e historias que cada uno tenia. Tanto era el alboroto provocado por el grupo, que mis deseos de hacer una siesta, se disiparon. Los escuché por un rato y fue cuando pensé, y si me acerco y le pido al que parecía ser el instructor, que me permitiera disfrutar de la experiencia submarina nuevamente.

Fue en la isla de San Clemente, -donde buceé por primera vez- es la más meridional de las islas del Canal de California, la misma que se encuentra controlada por la Marina de EEUU y forma parte del Condado de Los Ángeles, y está a unos 66 kilómetros de la costa. La mayoría de los barcos salen la noche antes para tener un día completo de buceo. Yo estaba certificada para la actividad, pero todavía me daba algo de temor sumergirme durante tanto tiempo.

En mi entrenamiento pude observar peces de colores diversos, estrellas de mar, erizos cangrejos y alguna que otra especie. En cambio los amigos con los cuales compartí las clases, eran más arriesgados tomaban fotos de variadas especies y hasta sacaban algunas langostas, de la barrera de coral. Mostraban sus hallazgos, como quien gana un trofeo y –comentaban- en aquel sector, –señalaron- entre las rendijas coralinas, se ven muchas especies -¿por què no vas Helen a bucear?, y yo –pensaba- no se puede negar que la experiencia era excitante y los deseos de explorar el mar me tentaban, pero ya dentro, se apoderaba de mi una sensación de ansiedad.

Y volviendo al momento actual – me dije- porque no revivir esa experiencia, tal vez ahora corra con mejor suerte y logre superar mis miedos. Por otra parte -me decia- es un grupo numeroso, nos apoyaremos mutuamente. Todo este dialogo me lo decía a mi misma, dándome ánimos, y sin perder tiempo, ya estaba frente al que entregaba los equipos.

-Me presenté-, mucho gusto soy Helen Harper, y no he podido evitar el contagiarme del entusiasmo del grupo antes de ir a bucear. El sonrió e igualmente se presentó, encantado soy Max Phillips, en que puedo servirle –me dijo-.
Lo observé detalladamente, tenia la piel bronceada como suele suceder en estos casos en que la gente se dedica a las actividades del mar. Su contextura era atlética y de pectorales muy anchos. ¿Necesita Ud. algo? –preguntó-
-A lo cual respondí-, pues si, ¿pudiera Ud. alquilarme un equipo que tengo deseos de bucear un rato? Pues la verdad, estos equipos no se alquilan pertenecen al club de buceo de los Angeles, pero dígame ¿tiene Ud. experiencia? –preguntó- y le dije que si, que estaba certificada, pero hace algún tiempo que no he buceado y le conté mi experiencia de San Clemente. Pero además tengo mucha curiosidad de volver a revivir esa sensación y al ver el grupo entusiasmado, mi el deseo de intentarlo de nuevo creció.

Vi, su cara y me pareció que iba a negarse, pero luego de unos instantes de vacilación, asintió. Y, -dijo- bueno esta bien intentemos un poco, yo voy a indicarle que tiene que hacer y veremos que pasa. Llamaré a uno de mis asistentes y la acompañara, para que no quede con las ganas mujer, suerte que tengo unos equipos de más.
Procedió a darme las instrucciones de cómo se coloca el traje y el equipo de buceo -aunque yo lo sabía, debía escucharlo atentamente:
El lugar al que vamos, es muy atractivo existen muchas vistas debajo del agua, que incluyen a los arrecife de coral, restos de barcos, cuevas y diversidad de plantas y animales.
La Visibilidad bajo el agua, es buena, eso si depende principalmente de las condiciones del mar, y generalmente es una zona en calma. Esta vez llegaremos a unos 50 m ¿estás de acuerdo? –preguntó- a lo que –contesté- que estaba bien. La Profundidad Será unos 18,3 m (60 pies).
La Temperatura será de unos 20 grados. El oleaje y la corriente tienden a ser suave en el lugar, asi que dejate arrastrar por la corriente, ya que un bote va estar presente y el conductor seguirá al grupo en la superficie al ver las burbujas cuando suban.
La vida marina local que vas a observar, puede ser la experiencia más gratificante de un buceo subacuático. Cada ubicación geográfica de la tierra tiene sus propias especies únicas. Casi todos son inofensivos y estarán más asustados de ti que tú de ellos.
En ese momento hice algunas preguntas que considere importantes: “¿hay tormentas con regularidad?” y me dijo no todo esta controlado y tranquilo –respondió-. Va con el grupo un operador de buceo, el estará vigilando y estará dispuesto para ofrecer ayuda al grupo si lo necesitan. Antes de iniciar él les dirá el lugar dónde entrarás en relación con el sitio, a dónde irán, cuánto tiempo estarás sumergido, cuál será la profundidad máxima, qué señales utilizarás, qué hacer si necesitas detener antes la sesión de buceo, qué sitios verás y qué tan largo será el descanso que harán.
Este es el equipo que usarás asegurate del funcionamiento adecuado del equipo es crucial para el éxito y la seguridad del buceo. Pruebatelo y ve que se ajuste a tu medida y te proporcione flexibilidad amplia,
El Compensador de flotabilidad te permitirá alcanzar una flotabilidad neutra debajo del agua, además de proporcionarte asistencia al ascender o descender. Asegura el correcto funcionamiento antes de bucear, ya que es una pieza principal del equipo de seguridad.
Aquí tienes tu tanque de buceo es de aluminio con 80 pies cúbicos de aire, el ideal para la travesía de hoy. El Regulador está en condiciones, pero dale un vistazo para cerciorarte de que se revisó adecuadamente. Y por último la máscara, tubo de buceo y los cortadores aunque esto es opcional es para casos imprevistos.
Solo te queda realizar el chequeo final preparandote a ti misma, ¿está hidratada? ¿tienes una actitud positiva y la mente clara? -le preguntó- recuerda que en caso de que suceda algún problema mientras buceas, lo más importante de todo, es que ¡no entres en pánico! Yo asentí, me sentía bien, con toda la explicación realizada, tal vez tenga un poco de emoción, pero es la adrenalina habitual -me dije-cuando se va a entrar al mar.
Una vez lista, caminé con Tim, en dirección al mar, mi corazón latía con fuerza, pero me sentía segura porque no estaba sola, tenía un guía a mi lado.
No montamos en la lancha que nos llevaría al lugar exacto, recorrimos algunas millas hasta llegar al sitio. EL trayecto lo hicimos en silencio, yo me limitaba a observar lo hermoso del paisaje. Hasta que el operador de buceo nos indicó que ya habiamos amos llegado.

Al principio fue sencillo, las aguas estaban poco profundas y yo estaba relajada pero mi corazón latía con fuerzas. A través de la mascara podía ver la cara de Tim, haciéndome señales de que todo iba bien. yo los seguía. Si notaba que las aguas se hacían mas profundas y la luz no llegaba como al principio. Comencé a sentirme un poco de angustia, pero seguí al grupo.

Y de pronto sentí como un enorme pez, pasó a mi lado, por unos momentos pensé que era un tiburón, presa de miedo, ya se me hizo difícil respirar, sentía como si el aire, ya no llegaba a mis pulmones, yo buscaba a Tim y no lo veía, lo único que alcanzaba a ver era mi figura en el fondo del mar, sentada en una piedra y rodeada de una cantidad considerable de diminutos caballitos de mar, color rojo intenso, que giraban en torno a mi, y bailaban una hermosa coreografía, y secundando aquella función estaba el gran pez que se entremetía cada tanto haciendo piruetas al compás de la melodía.

No puede ser cierto, -me decía- a mi misma, ¿Cómo puedo estar en aguas profundas sin oxigeno? ¿Y cómo pueden bailar así de bien? ¿Y de donde sale esa música? y a la vez tan actual. Todas estas preguntas se agolpaban en mi cabeza, pero no podía dejar de escuchar la música, que cada vez se hacia más fuerte.

En eso desperté y observé a mi alrededor, parecía ser un consultorio y Max y Tim se acercaron, al fin Ud. despertó mujer, cómo se encuentra –dijeron- al unísono. A lo cual, -respondí- bien. ¿Dónde estoy? Me dijeron estás en el puesto de socorro de la playa. Mientras buceabas, sufriste un desmayo y tuvimos que sacarte rápidamente.

¡Ah! eso explica lo ocurrido y ¿los chicos y la gruta? Ellos están todos aquí afuera en lo que te desmayasteis, me di cuenta de lo ocurrido, y te ayudamos a sacarte hasta aquí, y no sé, ¿de qué Gruta me hablas?, -contestó- Tim. Max por su parte dijo, me temo Helen que tus nervios te jugaron una mala pasada, si quieres volver a bucear, tendrás que practicar mucho y vencerlos. Yo pensaba, al menos la música si es real, aún la estoy escuchando y viene del pequeño radio, que se encuentra en el estante.

Fin

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