La cúpula de cristal

La cúpula de cristal. Carmen María Rondón M. Escritora venezolana.

Pedrito era un niño muy soñador, le gustaba inventar historias de estrellas y galaxias lejanas. Sus padres lo reprendían para que no dijera mentiras, pero el estaba convencido que en algún lugar de universo había otra ciudad donde habitaba una princesa que irradiaba luz. Su corazón se lo decía, por eso miraba el cielo, esperando a que viniese por él.

Un día le dijo a su padre que estuvo jugando con un rayo de siete colores como un arco iris, inmediatamente lo castigaron por mentir. A pesar de los castigos y regaños, Pedrito seguía creyendo que existía esa ciudad más allá del cielo. Una noche después de quedarse dormido, una brillante luz lo despertó, era una esfera de luz que se precipitaba hacia él como un meteorito a toda velocidad. Hubo una explosión de colores y apareció una hermosa niña irradiando una luz sublime.

Poco a poco, la luz se fue difuminando y pudo ver claramente a una linda niña con el cabello dorado, largo como una cascada, de ojos verdes. Pedrito se quedo atónito y con la boca abierta “estoy soñando acaso” pensó, en eso la niña hablo con sus palabras parecían música.

-Hola querido Pedrito, te notas sorprendido, y yo que creí que estabas convencido que no era producto de tu imaginación, que si creías en mi y en mi país de luz.

-¿Tu, tu, país de luz dices? ¿Entonces es cierto? ¿No era producto de mi imaginación?

-Claro que no ¿acaso no estoy yo acá? Y te voy a llevar a conocerlo, ¿te gustaría?

– Por supuesto es mi sueño…- dijo emocionado.- ja ja ja es verdad sabía que no estaba soñando, yo he soñado mil veces contigo, tu país tu gente…

-Claro nosotros te escogimos a ti y otros niños, para que conozcan Liberluz.

-¿Liberluz?… ¿así se llama tu país?

-Si… ¿vienes? –

El niño asintió tomó su mano y se convirtieron en una esfera de colores como un arco iris brillante. Salieron disparados por la ventana, perdiéndose en la inmensidad de cielo estrellado. La gran esfera de luz se fue acercando a un planeta, donde se alzaba una gran “Cúpula de Cristal”.

Se podían ver las casa, las personas, todo irradiaba luz dorada. Se dirigieron al palacio. Al llegar fue llevado a un gran salón donde había dos personas: una mujer alta bella, con una túnica blanca que destellaba ráfagas de luz dorada. Tenía también unos diminutos orificios de donde salía una luz tenue pero brillante, su cabello largo eran blancos y también había un hombre alto que también vestía igual

-Bienvenido mi querido Pedrito- dijo la dama con una voz tan musical como la de pequeña princesa.-

-Siéntate y sírvete.- agrego el señor señalando hacia una mesita donde había golosinas, y una jarra con una bebida qué parecía una infusión pero luego descubrió que era un elixir para absorber energía del universo.

Los señores resultaron ser los reyes de Liberluz que significaba libertad y luz.

-Pedrito estábamos esperándote.- dijo la Reina.

-A mí, ¿Por qué?

-Porque necesitamos personas como tu, que lleven nuestro mensaje, al hombre

-¿Qué mensaje…?

-Que necesitamos nos ayude a salvar nuestro país, de la oscuridad, sería catastrófico…- sollozo la princesa.

-Pero yo que puedo hacer.- Pedrito estaba desconcertado.

-Veras Pedrito nuestro mundo se alimenta con la luz universal, somos seres de luz que trabajamos por la libertad. Hace tiempo que venimos sintiéndonos débiles, ya hemos probado todo, para contrarrestar nuestro peligro, pero ha sido inútil

-Por eso hemos recurrido a las personas pura de corazón.- agrego la reina.

-Si pero soy un niño que podría hacer yo.-

-Creer, Pedrito creer en la belleza de los corazones creer en ti y en tus sueños, mira ven conmigo.-la princesa lo tomo de la mano, lo llevó al balcón. Abajo había unos niños igual que él en pijama quienes jugaban con esferas de luz, acompáñanos por otros compañeritos de cabello rubio. Reían y se divertían.

Había a lo lejos una cascada y se divisaba aves, venados, y flores y un verdor en las plantas un pequeño oasis de frescura.

-Ellos fueron traídos como tu, para sentir la libertad de vivir con amor, y esperanza, para que crean en ellos y en la libertad que te da vivir no solo libre reír donde quieres física mente, si no donde te lleven tus sueños.

-Si es verdad yo siempre creí en este lugar, yo soñé muchas veces con ustedes.

-Porque ya habías estado aquí, tu energía había sido atraído por nuestra fuerza universal, por eso así como ellos tú fuiste escogido, ven. La Princesa se disipó en un halo de luz y de inmediato estaba junto con los otros niños.

-Míralo, así queremos que se vea la humanidad, fresca, libre. Libre, ése es el mensaje. Pedrito la tierra tiene que volver a nacer, limpiarse de contaminación mental y de alma. Ellos son los que acaban con nuestro país Con sus miedos, con su egoísmo, el materialismo. En fin, Pedrito queremos que tu junto estés con todos los niños que están aquí.- en eso momento todos se detuvieron y miraron a la princesa sonrieron a Pedrito, y lo invitaron a jugar y retozar con ellos.

-Ve Pedrito anda diviértete

-¿Tu no vendrás con nosotros?

-No, pero me reuniré con ustedes pronto Se difumino en un halo de luz, Pedrito los miró a todos los niños, quienes le sonreía y salieron corriendo invitándolo a que se les uniera.

Así fue como recorrió todo el país de Liberluz, y conoció a sus habitantes que trabajan armoniosamente cada uno en sus deberes, constructores, agricultores, artesanos, entre otros. Llegaron a la cascada donde jugaban unos venaditos, pajaritos que revoloteaba y cantaban, unas niñas se bañaban y reían en pozo.

Todo era frescura de pronto, la luz se desvaneció dejado todo oscuro todos miraron con temor hacia el cielo, dorado, se quedó todo en silencio apenas unos sollozos se oían muy quedos que ahora se había vuelto grisáceo. Un joven como de unos dieciséis años de cabeza dorada apareció de la nada y dijo.

– Tranquilo, no pasa nada todo está bajo control.

-¿Quién es él? Pregunto Pedrito

-Es mi hermano Gaspar, es el capitán de la guarda y custodia de Liberluz

-¿Te das cuenta Pedrito de nuestra urgencia?

-Esa oscuridad viene de la tierra.

-Dime como puedo ayudar llevando el mensaje de armonía, todos acá volverán a su casa hoy y deben comentar de su energía negativa. Nuestra fuente es el universo, como de ustedes pero su energía positiva podrá salvarlos de ustedes mismo. Deben creer en esa fuerza, y así no salvaran la tierra del caos universal sino a mi pueblo, y siempre a través de sus sueños. Podrán venir aquí para nutrirse y recargarse para seguir viviendo en armonía absoluta.

Desapareció con una luz intensa que cegó los ojos de Pedrito, se coloco las manos en los ojos, trataba de abrirlos pero no podía lo encandilaba, luego escuchó una voz suave y familiar.

-Pedrito levántate, tienes que ir a la escuela.

-Ah solo fue un sueño…- en ese momento miró a su lado y vio a la princesa que le sonreía, desvaneciéndose de nuevo en un halo luz.

Abrió los ojos fuertemente y entonces cayó en cuenta que había sido verdad. Sin embargo, esta vez no dijo nada. A los días comenzó a escribir su historia.

Todos en el colegio la leyeron y gustó, la publicaron en Internet. Supo por otros medios que también había niños que habían escrito o comentado que llevaban el mensaje. Años más tarde, Pedrito daba clases. Se había convertido en maestro, y escritor. Los otros chicos eran consejeros consultores o sacerdotes.

Todos habían cumplido su misión. En Liberluz irradiaba más que nunca la luz, y todos se sentían más libres que nunca. Estaban felices. La tierra era un lugar que aunque muchas veces había guerras, nunca perdía la fe de que vendría tiempo mejor.

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Fin

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