El extraño e impredecible caso del hurto de los chocolates

hurto de los chocolates

El extraño e impredecible caso del hurto de los chocolates

El extraño e impredecible caso del hurto de los chocolates. Ana Isabel Gutiérrez, escritora mexicana. Cuento infantil.

12:50 pm, último día de clases –Faltan sólo 10 minutos para que llegue mi mamá, entonces en ese momento iré directo a casa para comer mis deliciosos chocolates. Mmh ricos y suaves. Me los dio ayer el abuelo. ¡Súper!, en nueve minutos más sonará el timbre, al fin comeré esos ricos chocolates oscuros, sí de los negros, los amargos.

¡Ah como, me gustan! Sí, de esos que nos da el abuelo para celebrar el último día de clases, dice que los merecemos, obvio, yo más que Lupe, la consentida. ¡Genial! Ya los estoy saboreando, su textura, suavidad y sabor me gustan, demasiado. Cuando llegue a casa abriré la cajita secreta para olerlos.

Comenzaré por el del papel verde metálico, después con el redondo rojo… ricos, …la trufa y al final el largo azul, riquísima mezcla de cacao y azúcar, como dice el abuelo. ¡Se me está haciendo agua la boca, de pensarlos en mi boca, mmh! 1:10 pm, en la puerta del colegio Xocoatl lucía desesperado.

–Hola mamá. Tardaste mucho. Diez minutos son muchos má. Está bien, entonces ya vámonos. Te dije que es mejor irnos de una vez. Tendrás mucho tiempo, la verás el próximo año, en dos meses pues o durante las vacaciones si prefieres. ¡Es hora de irnos, por favor!

Xocoatl, el preadolescente de diez años, arrebató la bolsa de las manos de su mamá, avanzó hacia el auto y movió la otra mano en señal de despedida a sus amigos. Pero al minuto dejó de avanzar en seco para llamar a su mamá quien no lo seguía. El rostro de Xocoatl era de enojo.

— Apúrate má, sí eso dije. ¡Escúchame má, mamita, mami! ¡Anda Mary, Mary Tere, Teresita. ¡Ya debemos irnos, es tarde! ¡Pero de una vez significa ahora mismo! ¡Qué miradita! Ese es tu nombre, anda vamos, mami! ¿No entiendo, por qué me miras así? Está bien seré más cordial… ¿Menos qué? ¡Explosivo y mandón!, –Xocoatl estaba furioso-

¡Ah, Ok! Entonces cambiaré la actitud.

La mamá de Xocoatl platica con otras dos mamás, ellas eran de los amigos de su hijo, hablaban acerca de la criatura misteriosa que vive en el jardín y cuida sus plantas, además del perrito pequeño de la Vecina. La mamá de Xocoatl decía, haber visto en una ocasión, al ser misterioso, lo vió mientras arreglaba el jardín. Su papá, es decir el abuelo de Xocoatl cuenta muchas historias y leyendas acerca de esas criaturas.

Él, todos los días durante la comida dice, en el jardín vive uno de esos seres misterios, quien cuida los Alcatraces, Rosas, Dalias, además de la casa.

–¡Adiós Señora Paty, Señora Luz, Paco te veo en 5o año, adiós Luis, sí hasta luego! ¡Oye má, pero no me mires así…! Ya les dije adiós …, ¿entonces qué quieres besos y abrazos? ¿Ahh, quieres palmadas en la espalda? Está bien, se las doy, tal como lo hace el abuelo. Ok, actitudes de viejito, me comportaré así entonces,… ah caray… ¡¡No estoy diciendo nada!! ¡Sólo estoy hablando bajo! ¿No me digas que no se puede decir la verdad? ¡El abuelo es un viejo, aquí y en China! Sí, lo sé es mi abuelo, pero también es un viejo. Está bien mostraré educación… cordialidad ¡Ashh, ahh! Sólo inhalé profundo má.

Pero ya no cuentes tus historias inventadas de seres misteriosos, jajaja nadie te cree. ¡Yo no les creo a tí y al abuelo!

–Hasta luego Luis, Paco -Xocoatl mostraba ansiedad por alguna razón tenía prisa, más que de costumbre– nos vemos en 5o año. ¡Está bien má, sin prisas pero hasta entonces los veré! ¿O pueden ir a casa? Luis se acercó a Xocoatl y le dijo algo al oído.

–Por supuesto Luis, mi madre acaba de darme permiso, veremos la película en mi casa.¿También chocolate má? Dice que también tomaremos chocolate con leche, también puedes ir tu Neto. Dime má, ¿ya estás tranquila Teresa? Bueno, entonces vámonos, porfis, anda mamita ya es hora de ir a casa, sí tengo cosas por hacer. No María Teresa, por supuesto no es tarea, ya terminó la escuela, son asuntos personales! Sí, por supuesto, como ustedes los adultos, para que te enteres.

1:40 pm, en el coche rumbo a casa

–¡Ahora ya podemos hablar sin prisas mihijo querido! ¿Cómo te fue Xoco con tu maqueta?

–¡Me llamo Xocoatl, no Xoco! –

-Está bien, es para llamarte con cariño. –

-¿Cariño? Ese, lo vería si no platicaras tanto a la salida, Xocoatl estaba en extremo molesto, además de tener el rostro colorado por el coraje. –

-Bueno Xocoatl, qué querías… hay que ser educado. –

-¡Salir a tiempo, eso! Mira la hora, es las 1:40 cuando la hora de la salida es a la 1:00 pm. —

¡Ay cómo eres! tenía que despedirme, pero bueno, ya vamos en camino. No entiendo bien qué es eso que tienes que hacer, pero bueno… –

-¡Ya te dije! ¡Cosas personales!

-Bien, entendí. Entonces mejor platícame qué te dijo la maestra. ¿Le gustó el volcán? Estoy segura, eres un buenazo para todo lo manual, ya ves cuantas veces te he pedido ayuda con las estructuras para mis diseños florales, sin duda eres un genio; bien dice el abuelo “Este jovencito tiene la vena de inventor, el espíritu de Tomás Alba Edison, verás como inventará objetos y artefactos para la computadora cuando sea más grande…” ¡El abuelo siempre resalta tus aptitudes respecto a la creatividad! Cuando eras pequeño desarmabas mis relojes, también una vez lo hiciste con el estéreo, más tarde los juguetes de Lupita, para después volver a construir nuevos modelos originales. Eres un inventor, aunque después siempre quedan inservibles, descompuestos, pero eso sí re bonitos. ¡Ahh, como lo disfruta el abuelo! –

-Cuando nació tu hermana Lupita, quien por cierto no tiene tu carácter inventor e investigador, eso sí muy sonriente pero nada creativa, desarmaste su radio, la maquinita para saber si está bien el bebé. Esa vez, por suerte, tu madrina pasó por el cuarto de Lupita y la vio incómoda. ¡Estaba toda mojada, pipiada, orinada! Ahora ya creció, este año cumplió seis años y entró a la Primaria, aunque es muy enfermiza. Ya sabes, siempre con problemas de garganta. –

-¿Me estás escuchando Xoco, Xocoatl? Te veo distraído y apresurado. Mira, tus manos están empapadas de sudor. ¡Ay Xocoatl! ¿En qué piensas? ¿Te sientes bien? Hoy has estado muy extraño, me estás preocupando. Primero estabas impaciente en la escuela y ahora estás mudo. ¡Listo, llegamos! Mientras la mamá de Xocoatl estacionaba el auto frente a la casa, el niño bajó del coche aún en movimiento, pisó las flores, los Alcatraces, Rosas y las Dalias las cuales acababa de plantar su mamá. –

-Espera Xoco, debo estacionarme primero. ¡Xocoatl no…! Es peligroso, puedes sufrir un accidente. ¡Xoco…! ¡Xocoatl no pises mis plantas, las flores tampoco! ¡Cuida la naturaleza, no la maltrates! Te he dicho tengas cuidado. ¡Ahora sí me enojé! Sabes bien, las plantas y flores son mi pasión, eso no vale, lo más importante es el respeto y cuidado hacia los otros… ¡Ora sí vas a ver, chamaco irrespetuoso!

3:00 pm, porche de entrada, casa de Xocolatl —

Mientras Xocoatl deshacía las plantas de su mamá, decía, “¡Me voy, te veo en el comedor…!”

– En voz baja se decía yo puedo, llegaré a tiempo a comer mis chocolates. Mientras pisaba las plantas sintió un fuerte aire y creyó ver pasar a un niño desconocido. “¿A caray!, ese viento? ¿A poco va a llover? ¡Eso dice el abuelo!

-El viento es presagio de lluvia o de males posteriores.- ¿Y eso que pasó qué es, de seguro el perro Chihuahua ladrón de la vecina? Ese aire de nuevo. En fin tengo prisa, no hay tiempo que perder en vientesillos tontos, y chamacos traviesos, ja. ¡Uy, ahora sí regaño seguro… aplasté esas hojas largas, ups, las de las flores blancas, las consentidas de mamá y sus Dalias! ¡Ahora regaño seguro, no más chocolates, no más premio En fin, ya veré cómo le haré.

3:10 pm, habitación de Xocolatl –

-”¡Noooooo!”, un grito largo y desesperado Xocoatl comenzó a buscar de manera desesperada dentro de su caja secreta roja, luego en la azul, en los cajones del escritorio, revisó escarbando y tirando todo al suelo. En cuestión de segundos su cuarto comenzó a verse completamente patas arriba, de cabeza pues. “¡Esto no puede ser verdad! ¡Parece pesadilla! ¿Quién tomó mi caja? !Uyy, nunca me había ocurrido! ¡No puede ser!…

– ¿Quién tomó y comió mis cuatro chocolates?”, en ese momento una vez más volvió a sentir otra ráfaga de aire y vio pasar al perro Chihuahua de la vecina afuera de su casa. Entonces miró hacia la puerta, ahí estaba Lupita, recargada en el marco de la puerta, con un pie adentro de su cuarto. Al verla, Xocoatl se puso de pésimo humor. –

-”¿Se puede saber qué haces en mi cuarto Guadalupe?, preguntó Xocolatl furioso a Lupe. ¡Eso no vale! ¡Metiche y ratera!”, gritó Xocoatl a su hermana al verla sonriente y sorprendida en la puerta-. “Bien sabes, el abuelo me los dio, no eran los tuyos, tú te comiste tus cinco chocolates, el abuelo te dio uno más por eso la gripe. ¿Acaso no fueron suficientes? ¡Por lo visto no, también te comiste los míos! Estaban aquí, en mi escondite secreto, me molesta que tomes lo que no es tuyo, además sin pedir permiso. —

De inmediato el rostro de Lupita comenzó a transformarse, los ojos se le llenaron de agua, de lágrimas. –Xocoatl continuaba diciéndole amenazante–

– ¡Sí, con todo y tus modo 6 años, fuiste tú, te conozco! ¿Por qué estás tan callada?, mmm eso indica tu culpabilidad. Abre las manos. ¿Ya te los comiste, muerta de hambre? Ahora resulta que estás mormada, gripienta, garraspienta e invadida por tus mocos verdes, el hecho de tener la nariz roja, además de despellejada no garantiza tu inocencia, mmm lo planeaste bien. ¡No parecías lista, mendiga mosca muerta de hambre! Tener cuatro años más que tú y ser más alto, sí hacen la diferencia. Argg, ya te dije, no me veas así, ¿Ahora vas a llorar? No inventes…

– ¡Límpiate la nariz! ¡También el cachete izquierdo, lo que estás haciendo es embarrarte más! !Mejor vete de mi cuarto, de mi vista, vete niña mocosa! ¡Adiós chillona! No me tienes nada contento, mmm. ¡Ahora pones cara de yo no fui! ¡Fuera de mi vista! hermana tramposa, ladrona. ¡Sácate de aquí!

Lupita salió veloz con la cabeza cabizbaja, lloraba, al tiempo, una vez más pasó un viento fuerte cerca de la habitación de su hermano. 3:15 pm, entra Lupita a la cocina, está llorando, además se ve triste –

-Mamita.., este Xocoatl… me acusó de comer … sus chocolates, pero no es cierto… yo no fui mami…, ahora sí es verdad, esta vez no… Otras veces sí lo he hecho, esta vez no… Está bien, ya no lloro mami…, ahora no se me antojan…, no me saben a nada. Sí mami… te ayudo con la mesa. Yo… pongo los cubiertos.

La mamá le dio un tierno beso en la mejilla y un fuerte abrazo, después de eso Lupita comenzó a colocar los cubiertos. 3:20 pm, en el comedor Están sentados alrededor de la mesa el abuelo, Lupita y su mamá. Lupita está llorando, entra Xocoatl golpeando todo a su paso. –

-¿Por qué acusaste a tu hermana?, preguntó el abuelo. Lupita estuvo conmigo toda la mañana en el taller. Xocoatl hace ruidos y azota todo en su camino, luce enojado, se siente un ambiente pesado. Lupita llora, no come, sólo llora. –

-Ella los tomó sin permiso, ya lo ha hecho.”, dijo Xocolatl. –

-”Otras veces sí, ahora no”, argumenta Lupita. –

-Te delataste, otras sí… ¿y ésta…? –

-Esta vez no., se defendió Lupita. –

-No mientas niña mocosa, entonces ¿quién los robó?, preguntó Xocoatl molesto.

Una vez más, esa ráfaga de aire, volvió a cruzar frente a Xocoatl, mientras tanto el perrito metiche de la vecina, comenzó a ladrar, vaya misterio, de nuevo ese aire. Pensó lo extraño que resultaba eso, no será lluvia se preguntó a si mismo el niño, debe haber una ventana abierta, seguramente la babosa de mi hermana no la cerró y ese baboso perro entró al jardín. Con eso que a la Lupe le gusta dejar todo abierto, claro por eso tiene gripe y está mocosa.

– “Ya no tengo hambre, esta mocosa y el me pusieron de malas”, se levantó de la mesa pero en ese momento su madre lo obligó a sentarse de nuevo. –

-¡Xocoatl, siéntate por favor! Estamos comiendo todos juntos, además no te portaste bien, una vez más pisaste mis plantas.

4:00 pm, comedor y habitación de Xocolatl

Xocolatl molesto, tomó asiento, entonces el ambiente se volvió más denso e insoportable, parecía que llovería dentro de la casa. Esa tarde comenzaron a ocurrir cosas extrañas en su habitación; al entrar a su cuarto encontró los tenis colgados en las aspas del ventilador ubicado en el techo.

Detrás del la puerta, una escoba, la cual traía puesto el uniforme de baseball, de su equipo de entrenamiento, los Olmecas. Actuaba como si tuviera vida propia. La cama flotaba y giraba en el centro de la habitación. Al ver ésto, Xocolatl expresó un grito agudo de terror, semejante al llanto de un bebé.

Con el grito, dio a notar impotencia ante tal situación desesperante y llena de estrés, todo se movía. Derrepente la cachuca bailaba y flotaba por toda la habitación. En ese momento Xocolatl sintió pánico. El estómago se le sumió, entonces salió corriendo y gritando de su cuarto hasta llegar al comedor, ahí sólo estaba su hermana, quien se dirigía al taller del abuelo, Xocolatl corrió hacia ella y con un grito de miedo la abrazó con fuerza. –

-¿Qué te pasa? Me ahorcas, ¡Xocoatl suéltame! ¡Mamáaaa, ayuuuudaaaa! Te dije me sueltes, basta, hoy me has maltratado e insultado todo el día, déjame en paz. ¡Ya basta! Poco a poco,

Lupita comenzó a parecer más fuerte, era como si por momentos se volviera poderosa. Xocoatl, en cambio, comenzó a disminuir en tamaño, era la primera vez que el niño mostraba miedo. La cachuca comenzó a flotar dar círculos alrededor de la cabeza de Xocolatl. En ese momento soltó a Lupita y salió corriendo mientras dio un grito de terror, corrió hasta el patio donde estaba su madre.

Ella arreglaba las plantas pisoteadas por el niño. En ese momento, su madre las replantaba y regaba. –

-¡Mamiiii, mira algo extraño está ocurriendo! ¡Mi cachuca me persigue! La cachuca giraba alrededor de el niño acosándolo, retándolo, le estaba dando cachuchazos con la visera.

Entonces su madre, muerta de risa veía a su hijo dar vueltas por toda la casa y la calle. Lupita llegó hasta donde estaba su madre, las dos reían ante la actitud del hermano, quien ahora también, estaba siendo perseguido por el perrito Chihuahua. En un momento la gorra cayó al piso y un ser misterioso, del tamaño de un chango pequeño, cayó sobre los arbustos, donde se perdió con rapidez entre las ramas. –¡Ayy! ¡Auch! ¡Otra vez perdí el equilibrio!, se escuchó entre las plantas.

En ese momento, el perro Chihuahua comenzó a ladrarle y gruñirle a Xocolatl, quien se escondía detrás de su madre. Mientras tanto, un turbante color verde, de tela satinada, comenzó a emerger entre los arbustos. Se impulsaba con sigilo hacia arriba, como si un resorte lo empujara.

Así aparecieron dos largas orejas puntiagudas, tres ojos pequeños, como capulines, una nariz chata en un rostro moreno, que parecía el de un viejo. Este ser misterioso vestía un pantalón bombacho satinado y un chaleco del mismo color azul, junto a una larga barba pelirroja. Xocolatl, al verlo aparecer se refugió detrás de su madre y emitió un grito de terror.

Lupita y su mamá quedaron atónitas cuando vieron de frente a dicho personaje, quien no paraba de reír. Cuando terminó de salir de entre las ramas se recargó en el arbusto, se presentó ante la familia, tras arreglarse las ropas y el turbante

–Hola soy Mustafá, protector de las plantas, y de quien habita y cuida este lindo jardín. Vivo aquí, desde hace varios años. ¿Te asusté?

Lupita y su mamá se quedaron sorprendidas, en tanto Xocoatl quedó paralizado. Contrabajos alcanzó a emitir palabra Xocoatl. –

-¿Usted comió mis chocolates? –

-Por supuesto, pisaste las plantas, ellas son sagradas.

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Fin

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