El viaje placentero de Marcabeo. Cuentos espirituales

El viaje placentero de Marcabeo. Cuentos espirituales

El viaje placentero de Marcabeo. Cuentos espirituales

El viaje placentero de Marcabeo. Escritora Peruana. Cuentos espirituales.

Cuentos espirituales.

Teodoro le decía a Marcabeo:
— Cada vez te veo más triste y aburrido. ¿Qué te sucede?
— No lo sé, y ni porque trato de encontrar a Dios hallo respuesta a mis problemas, y soy como un hombre que camina buscando lugares bellos y placenteros tratando de escaparme hasta de mí mismo y por eso vivo sin sentido.
— Y si es así, entonces, por qué no te das la oportunidad del cambio y te propones viajar a un lugar mayormente placentero, donde ni dinero vas a necesitar para sentirte un hombre feliz y pleno.
— Lo que me hablas suena bonito al oído –le dijo Marcabeo–, y lo puedo aceptar, pero sólo en un sueño ya que esto me suena como algo irreal.
— Entonces, ¿por qué no le pides a Dios que te haga soñar y quién sabe, tu sueño se vuelva real?
— Qué ilusionista eres Teodoro, porque me haces sentir como si estuviese sentado en una nave espacial paseando por el espacio sideral.
— Así es, –le dijo Teodoro–, por el momento tienes que hacer volar tu imaginación, para que te puedas librar de tus presiones emocionales que seguro no te dejan dormir. ¿Sabes? Todo tiene solución en la vida, y si no hallas la solución a tu problema busca otra forma de verlo. De lo contrario, lo pones a un costado y no lo vuelvas a mirar hasta que halles la respuesta. Si no es así, lo dejas partir para que muera.
— Y si yo soy el problema, entonces, la mejor solución sería morir también, porque así terminarían mis penas.
— Bueno –le dijo Teodoro–, morir sí, pero no tú, lo que tiene que morir son tus penas. Deshazte de ellas, porque sólo son fantasmas que van y vienen y, de alguna manera, se puede decir que también viven en tu imaginación. Y si no le pones remedio a tu triste situación, éstas terminarán por arrastrarte hasta que te destruyan. Entonces, pues, si deseas seguir imaginándote hazlo, pero pensando que la vida es bella, la mires por donde la mires, sólo tienes que cambiar tu forma de pensar viendo el propósito con que Dios te puso acá en la tierra y todo lo hermoso que existe en el universo será ya real para ti.
Marcabeo, después de escucharlo, le volvió a decir:
— Si esto es así, entonces, le pediré a Dios que me haga dormir y así podré soñar y quién sabe, vea lo que no entiendo.
— Eso sería mejor porque despierto estás sólo a las penas, a las frustraciones y a tus lamentaciones que te acompañan noche y día. Así te liberarás de ellas aunque sea por unos instantes, porque si no es así pronto partirás de la tierra abrazado sólo de tu tristeza si no cambias. ¿Deseas eso?
Marcabeo, al escuchar de los labios de Teodoro el final trágico que podía tener, llorando desconsoladamente, le dijo:
— No, no lo deseo. Ojalá que este viaje sea de maravilla y regrese encontrando la razón de mi vida, así podré cambiar de parecer.
Teodoro, le contestó:
— Por supuesto que sí, y cuando viajes ingresa a lo más profundo del lugar que te aconsejo, ya que este viaje no es un viaje de los tantos que uno hace en la tierra. Cuando lo realices, te aseguro que vendrás ya consciente de todo lo que ahora te aflige, así morirán tus penas.
Transcurrió un tiempo largo y Teodoro volvió a ver a Marcabeo, y después de observarlo con mucho cariño, le dijo:
— Entiendo que tu sueño se volvió real porque veo tu rostro iluminado, ya que tu viaje no ha sido en vano por lo que has visitado a tu corazón el cual se hallaba cerrado, por eso no podías apreciar conscientemente todas las cosas. ¿Sabes? Este es el viaje que primero debiste hacer para que se abriera tu corazón a la luz, al amor y a los demás, si en verdad querías gozar a plenitud de todo lo que la vida te pone al alcance de tus manos para que seas feliz y sin problemas.
— Sí –le dijo Marcabeo–, y ahora comprendo que lo que me faltaba era Dios. Él es el que nos hace conscientes de lo que significa la vida de amor y con sentido, y como ya lo he hallado en mi corazón podré ser feliz, gozando no sólo de los viajes placenteros que se me presenten, sino de todo lo que Dios disponga en mi vida.

Fin

Obra protegida por el Decreto Ley Nro. 822 sobre el derecho de autor del Perú.

El viaje placentero de Marcabeo. Escritora Peruana. Cuentos espirituales.

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