Una mágica lección

Una mágica lección

Una mágica lección. Escritora de cuentos infantiles de Mexico. Cuentos educativos.
Ser una persona ordenada  es la cosa más divertida del mundo … o por lo menos éso piensa mamá … y seguramente cientos de miles de mamás alrededor del mundo concuerdan con ella; también sé que al igual que yo, hay cientos de miles de niños y niñas que saben que ordenar nuestra recámara es un acto casi imposible de llevar a cabo, porque mantener ordenados los libros,los juguetes, la ropa y los útiles del colegio ¡¡¡es increíblemente aburrido!!! ¿quién tiene tiempo para tal cantidad de vanidad? ¡bah! en estos tiempos donde podemos descargar quinientasmil canciones en fracciones de segundo, jugar en línea con gente que está en otro continente o inventar cohetes espaciales que pueden llegar a marte, nosotros seguimos obligados a asear nuestras recámaras … ¡¡¿cómo es posible que a ningún científico en todo el mundo se le pueda ocurrir algo para dejar de hacer ésta horrible tarea!!? Y yo, estaba dispuesto a encontrar alguna solución que no solamente me ayudara a mí ¡sino a todos los niños del mundo! Porque ya estaba harto de  ésta situación.

Sin embargo los días transcurrían y no se me ocurría absolutamente nada; así que, como de costumbre, llegó el momento en que mi mamá, con su tono más amenazador posible dijo : “¡ponle orden a esto o se lo pongo yo!” como podrán imaginarse no tuve más remedio que obedecer; aunque al entrar a mi recámara sólo pude horrorizarme porque, para empezar ¡no sabía ni donde estába mi cama! … toda la ropa que se supone debía estar en el armario se encontraba en todas partes menos ahí, tampoco había pista alguna de mi escritorio, mis libros o la computadora; lo que sí podía ver por doquier eran docenas de telarañas … ¡y es que hubieran visto que clase de telarañas había! no crean que eran simples telitas colgando de las paredes ¡no señor! ¡aquellas arañas se fueron a lo grande! ¡eran verdaderas fortalezas de lana! Y para que una araña pueda hacer éso debe ser enorme; como ésas que viven en la jungla brasileña  y que pueden percibir a su presa a metros de distancia, y cuando menos lo esperan … ¡zaz! Se les van encima y se convierten en la cena .
¡Éso era todo! ¡Yo no iba a convertirme en la cena de ninguna araña exótica! Así que sacando valor de quién sabe dónde,  tomé una escoba y con sumo cuidado  fuí explorando la zona hasta que encontré mi computadora, y luego de intensas horas de búsqueda y varias latas de refresco de uva, hallé un sitio  de lo más interesante, hechizosmarrulleros.com ¡como no se me había ocurrido! ¡claro! ¡si la ciencia no tenía una solución para mi problema la encontraría en las ciencias ocultas! Pero cómo no estaba seguro de  que hechizo necesitaba, le mandé un correo a la dueña de la página solicitando su asesoría, y en menos de dos minutos ya me había llegado mi respuesta… y quizá si hubiera sido un chico ordenado y hubiera obedecido a mi mamá, ningún ratoncito entrometido habría hecho de mi habitación su hogar, y no habría mordido el cable de la computadora, por lo que no pude terminar de imprimir el correo, aunque por lo menos tenía casi todas las instrucciones, y con mi natural impaciencia pronuncié el hechizo que decía algo así : “inanimatus et obscurita clamus dominos otorgus transformus revolvus locus etcétera etecétera vitta”. Pero como no pasó absolutamente nada, y yo había bebido demasiados refrescos de uva, salí corriendo  al excusado y me olvidé de todo el asunto pensando que la magia y los hechizos no eran nada más que un montón de tonterías.

Mi sorpresa fué inmensa cuando aquella noche, al regresar a mi recámara encontré todo perfectamente ordenado y brillando de limpio, cada libro y juguete, cada crayón y libreta e incluso los calcetines que habían desaparecido misteriosamente hacía más de un año se encontraban en su cajón ¿acaso de verdad había funcionado el hechizo? ¿o mi mamá  finalmente se había rendido y ordenado todo? Yo aún no salía de mi asombro cuando escuché la dulce voz de mamá decir que me merecía un premio por ser tan obediente y limpio … entonces éso significaba ¡QUE EL HECHIZO HABÍA FUNCIONADO!
Ésa noche no pude conciliar el sueño pensando todo lo que podría lograr con aquel inmenso secreto.

A la mañana siguiente, en el colegio comenzé a ofrecer mi sabiduría … a un precio justo claro está; por lo que, en pocos minutos ya me había hecho de un reluciente videojuego portátil, un par de patines, alguien que me aseguraría una buena dotación de pastel de chocolate por el resto del año, y hasta quién me hiciera la odiosa tarea de matemáticas y la de geografía. ¡Ah! ¡la vida era buena y dulce! ¡muy dulce!

Lo que yo no sabía era que tratándose de magia las cosas no son tan dulces, y que todo lo que  hiciera regresaría a mí tres veces más fuerte; de éso me dí cuenta el día que repararon la dichosa computadora y pude leer la advertencia de la bruja, advertencia que había llegado demasiado tarde, porque ése mismo día todo el desorden había regresado, no sólo a mi recámara, sino también a la de mis amigos, y los muebles que sólamente cobraban vida para limpiarse ahora exigían ser tratados con el respeto que merecían.
Por más que le supliqué a la ciberbruja que me ayudara, las únicas palabras que obtuve de ella fueron que no podía hacer nada porque ésas eran las consecuencias de mi flojera y mi avaricia.
Debo decir que mi mamá no se molestó cuando supo lo que había hecho, ni tampoco las mamás de mis amigos, ya que ahora los mismísimos muebles se encargan de que hagamos la limpieza y los cuidemos bien, de lo contrario las puertas se cierran y no hay poder humano que nos permita entrar a casa.

Que la lección que tan duramente he aprendido le sirva a otros chicos para comprender que aunque la ciencia esté tan avanzada que podamos clonar a nuestras mascotas o construir robots que bailen hip hop, aún debemos obedecer a nuestras mamás y ser más limpios y ordenados … y sobre todo darnos cuenta de que con magia o sin ella ¡todo lo que hacemos tiene una concecuencia!

Fin

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