El cerito

Cuentos infantiles del numero cero

El cerito es uno de los educativos cuentos infantiles del numero cero escrito por Amalia Nuñes Peña, un cuento educativo sugerido para niños a partir de diez años.

Había una vez un cero que estaba tan chiquito, que parecía puntito. Sus amigos, los del sistema de numeración decimal, se burlaban de él por su tamaño y siempre lo mandaban hasta el final, porque según ellos ¨les quitaba valor¨, o más bien eso parecía.

A la hora de formarse al nueve siempre le gustaba ir hasta enfrente, que porque ¨él era el más grande¨, bueno eso decía él.

Detrás de él siempre se ponía el ocho aunque no estaba muy de acuerdo porque él decía que si se ponía acostadito les ganaba a todos.

Después estaba el siete quien al igual que el cinco, el tres y el dos se creían mucho que porque eran primos, yo nunca les encontré ningún parecido.

Bueno antes de estos últimos tres, estaba el seis a quien todos le tenían mucho miedo, porque decían que él era un número malo, el solo sostenía que era el primer número perfecto y que un tal Euclides le había dicho esto.

Luego seguía el cinco quien además de tener muchos primos, era un poco engreído pues según él tenía otros primos provenientes de la familia Fermat. Continuaba el cuatro quién se molestaba mucho cuando los humanos intentaban copiar su posición

-¿Hacer un cuatro?—Exclamaba molesto. ¡A ver por qué no intentan a ser un cinco eh! –decía él.

Luego estaba el tres -quien era muy coqueto y amigable, pero le importaba mucho lo que los demás pensaran del él, y por dicha razón no le hablaba cerito enfrente de los demás.

Detrás del tres continuaba el dos que decía que él era el primer número primo y que además, era el único que era par; lo que lo hacía “muy especial” según él… Y yo soy el número uno. No le digan a nadie pero, ¡yo soy el mejor! Y si no te quedo claro por qué lo soy, te lo repito: soy el número uno.

Bueno, nuestra historia continúa así: un día el cerito estaba llorando mucho porque sus amiguitos le decían puntito, y no le gustaba que le dijeran así, por lo que cerito se fue corriendo a su casa.

-¿Por qué yo estoy tan chiquito si tú eres un cerote?

– Le preguntó cerito a su papá, con una voz quebradiza.

– Verás hijo, hay ocasiones en las que la vida nos juega destinos inesperados, pero no te preocupes. Tú vas a crecer y te convertirás en un cero tote-Respondió el papá de cerito, quien había notado la tristeza de su pequeño hijo.

– ¿En serio papi? – dijo cerito más tranquilo.

-Ya verás que sí – agregó su papá, dándole un fuerte abrazo.

Cerito se sintió un poco mejor con las palabras sabias de su padre.

Al día siguiente llegó una nueva maestra a la escuela, su nombre era: la profesora matemática. La profesora matemática parecía que sabía mucho, se miraba muy inteligente y parecía perfecta; aunque siendo franco no sabía si era joven o vieja, su edad era incalculable.

Ella comenzó diciéndonos que su nombre provenía del griego “Mathema”, que significa “estudio de un tema”. Luego nos preguntó cuáles eran nuestras cualidades.

El cinco comenzó diciendo:

-Yo y el tres somos dos de los cinco números primos de Fermat. ¡Ah! Y también somos primos del siete y del dos -.

El seis continuó:

– Yo soy el primer número perfecto, puesto que mis divisores (1, 2 y 3) suman 6 -.

Y así sucesivamente todos dijimos nuestras cualidades.

Solo faltaba cerito.

-¿Y cuáles son tus cualidades cerito? – preguntó la profesora Matemática.

-Yo no tengo cualidades profesora, solo soy un cero insignificante que aún no se desarrolla totalmente respondió cerito con un tono triste.

– El que no hayas crecido totalmente no significa que no tengas cualidades. Y si no las conoces yo te las voy a decir. – expresó la profesora matemática con su hermosa voz.

– El cero es un número al que no prestamos casi atención, ¿verdad numeritos? -preguntó la profesora a todo el grupo.

– Sí profesora… -contestaron los numeritos un tanto inseguros.

– Pero, ¿sabían que tiene una gran importancia en matemáticas?, su utilidad es evidente y sin él, las matemáticas no serían lo que son, tampoco lo serían la mayoría de las ciencias o la tecnología.

Además en la suma y en la resta el cero es un elemento neutro, y en la división y la multiplicación el cero es un elemento absorbente –explicó la profesora con paciencia…

-¿Entonces el cero es más importante que nosotros? -preguntaron los demás numeritos ansiosos.

– Para nada numeritos, todo el sistema de numeración decimal, ósea todos ustedes son muy importantes, ya que son utilizadas en todo el mundo, y ahora que ya todos saben lo importantes que son, también deben incluir a cerito con ustedes- respondió la profesora con voz muy amable.

-Pero si permitimos que cerito se nos acerque ¡parecemos decimos!, ¡centésimos!! ¡Y hasta milésimas! No es que no queramos a cerito, pero nos gusta tener nuestro valor. – opino el tres.

– ¡Aaaah, entonces de eso se trata!, ¿es por eso que lo mandan hasta atrás? -preguntó la profesora.

– ¿Sabían ustedes que si se sitúa a cerito a la derecha de cualquiera de ustedes, decuplica su valor? pero colocado a la izquierda, no lo modifica

– ¿Decuplica? ¿Qué es eso profesora?- preguntó cerito.

– Eso quiere decir que los hace diez veces mayor de lo que ya son. –respondió la profesora.

-Pero cerito parece puntito. – dijo uno de los numeritos.

-Eso se puede arreglar numeritos, a cerito solo le falta un poco de aire.- dijo la profesora con una enorme sonrisa.

La profesora fue por una bomba de aire, y le echó aire a cerito. De pronto, cerito ya no estaba chiquito, ¡estaba grandote y parecía un cero tote!, ahora tenía el mismo tamaño que todos nosotros.

Desde ese día todos aceptaron a cerito, pero no le decimos cerito porque este chiquito, sino por cariño.

Ahora todos nos peleábamos por poner a cero a nuestra derecha, y él estaba muy contento, sin embargo los numeritos nos disculpamos por no haberlo apreciado antes tal y como era.

Colorín colorado este cuento se acabado.

Fin

Cuento educativo sugerido para niños a partir de diez años

Autora: Amalia Núñez Peña

El cerito es uno de los educativos cuentos infantiles del numero cero escrito por Amalia Nuñes Peña, un cuento educativo sugerido para niños a partir de diez años.

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