Clementina y las flores

Clementina era una linda niña, de  dulce  sonrisa y tierna mirada, tenía unos ojos muy grandes que brillaban siempre de alegría, de cabello negro y piel dorada. Vivía con su padre en el campo y tenía la grata compañía de su perrito llamado chispas, quien la acompañaba siempre  en todo momento.A la niña le gustaba hacer de todo en la casa limpiar, lavar  y cuidaba el jardín que tenía en casa.

En su jardín había una gran variedad de flores y violetas, las cuales ella regaba y cuidaba con cariño y esmero. Clementina siempre estaba contenta y cantaba acompañada de chispas su perrito, y el solo saltaba y movía  la cola de  un lado  hacia otro.Para  ella no había mejor momento que cuidar de sus  flores  y todas eran bellas las rosas, los anturios, tulipanes, girasoles, calas y muchas  más, ya que su  recordada madre le había enseñado a  cuidar de  ellas desde muy pequeña.A clementina le gustaba   también bordar flores en los pañuelos y manteles y en todo lo imaginable que pudiera hacer.

Pero para clementina había un momento muy triste en el día, era cuando recogía algunas flores para llevarle  a  la tumba de su madre y derramaba algunas  lágrimas por  sus pequeñas mejillas. Esta escena se repetía a diario la  niña  no podía superar  el dolor  que le causaba recordar a su madre que ya no estaba más con ella físicamente.Y así pasó un tiempo , hasta que  un día cuando  recogía flores en su jardín para llevarle  a su madre, se le presentó un angel   y le dijo: Clementina ¿por qué lloras? Y estás  triste, ¡acaso no te has dado cuenta que tu madre está contenta allá  en el cielo, mirándote como cuidas de sus  flores que ahora son tuyas, y que luego se las llevas a ella, y sabe  que eres una niña muy buena que aprendió todo lo que pudo enseñarte! Levántate ve  a lavarte la carita, para que vayas contenta a dejarle las flores.

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Y a Clementina desde  ese momento no estuvo mas triste y se fue alegre cantando con chispas y repartiendo dulces a otros  niños que encontraba  en el camino y no dejaba de  sonreír y cantar y así pasó el resto de sus  días muy felíz y contenta gracias  a su ángel  de la guarda que le ayudó a sentirse bien.

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