Noche de fantasmas en Isla de Flores

Noche de fantasmas en Isla de Flores

Noche de fantasmas en Isla de Flores

Siempre me gustó la pesca y esa tarde otoñal me invitaron para embarcar en el puertito del Buceo e ir a ello a “ Isla de Flore

Accedí con gusto , iría con amigos al pasatiempo que más me gusta y el tiempo para ser otoño estaba agradable.

A las 6 de la mañana zarpamos en una chalana multicolor con nombre de mujer.
Según los tripulantes era marea baja y en menos de una hora llegaríamos , si Dios quiere pensaba yo.

El sol copiaba su imagen en el agua agitada y obscura.

La embarcación subía y bajaba como una muy bien planeada danza acuática.

Algunos de mis compañeros tenían nauseas , otros vomitaban y los menos disfrutábamos de la brisa marina y el cercano pasar de algún barco gigante rumbo a puerto.

Charlas inconsistentes , banales ocurrían en la embarcación , creo yo para superar la ansiedad que nos consumía a todos por llegar de una vez.

De pronto en el horizonte se empezaba a delinear la silueta de la edificación o lo que quedaba de ella.

Sé que fue descubierta por 1500 por Sebastián Gaboto un día de Pascua Florida., por eso tiene el nombre “Isla de Flores”.

Tiene una historia oscura , la isla fue residencia obligada de inmigrantes en cuarentena para entrar a Montevideo por 1800 , aun hay restos del hotel.

Fue Pabellón de Lazareto del hospital para leprosos en la isla.

Para colmo fue cárcel en la dictadura de Gabriel Terra en 1933 y cárcel también durante la última dictadura desde 1973 hasta 1985.

Viajando en mis pensamientos , llegábamos y desembarcamos con más frío que ganas de pescar pero pensaba para mi ,quizás esta sea también una nueva aventura digna de contar después a mis nietos.

Estaba en la punta más meridional de la isla , buscando un buen lugar para probar suerte en la pesca , y me encontré con dos personajes de la isla , el farero y su ayudante.

Eran dos personajes tenebrosos , obscuros , hablaban poco y con frases raras, vestidos de ropa de trabajo gris y me preguntaban cosas extrañas , me decían que iban al pequeño muelle a esperar la llegada de su transporte pues deseaban irse de una vez.

Supuse que no sería agradable cambiar con otros dos funcionarios cada 15 días.

Era una imagen irreal , pues los dos destellos del faro cada 10 segundos me mostraban las dos figuras intermitentemente y con extraños reflejos de la luna.

Les pregunté por sus días en la isla , me dijeron que eran aburridos y laaaargos , dándole una tonalidad displicente y aletargada a la frase.

Parecían cansinos y bucólicos , tristes y apagados , se me antojaron dos flacas gaviotas de las que deambulan por isla.

Así como aparecieron , desaparecieron entre las rocas que parecían gigantes vestidos de negro , inmóviles La tardecita caía y no había pescado nada .

Volví donde mis compañeros estaban tomando mate conversando con parte de la tripulación.

Según los tripulantes de la chalana “ malas corrientes , pero mañana entran corrientes mejores”.

Entonces nos ofrecen pasar la noche y reanudar la pesca mañana o esa misma noche.

La mayoría aceptamos , aquellos que no quisimos pescar de noche decidimos dormir protegidos,  algunos contra las rocas y otros más osados decidimos por las barracas de presos o por el hotel de cuarentena.

Dos de mis compañeros y yo decidimos dormir en los restos del antiguo hotel .

Encendimos una fogata en medio de las cuatro paredes semiderruidas y por techo el cielo estrellado de un azul tan límpido que llamaba la atención.

Las pequeñas llamitas amarillas competían con las rojas en esquizofrénico aquelarre , saltando nerviosas .

El crepitar de la leña , como mágico , me aletargaba y me invitaba a abandonar la vigilia.

Estaba yo en ese entresueño , que te hace confundir la realidad con la fantasía , cuando juro que sentí pasos y voces en la obscuridad de la noche.

Salí a ver qué era lo que sucedía…
Había unas 20 ó 30 personas , había niños , mujeres y hombres y algún anciano.

Lo raro es que todos suplicaban y lloraban todos con la misma ropa gris , roída y sucia.

Yo no sabía que pasaba… ¿Estaba soñando? ¿Por qué todos hablaban tantos idiomas diferentes? ¿De dónde salieron? ¿Qué querían? ¿Qué suplicaban?

Pude entender algunas frases en italiano , francés , portugués y árabe o turco , no sé.

Sin lugar a dudas estaba soñando…todos pedían un médico , mejor alimento , mas abrigo , todo eso en una Torre de Babel latina en medio de la noche isleña.

De tanto pensar en la historia de la isla estaba soñando con hechos reales .

Creo que empezaba a entender…eran los antiguos internados por la cuarentena en la isla , cada un me miraba y me pedía ayuda , eran sus caras la imagen de la desesperación, de la soledad y el desamparo.

Me rodearon , me tocaban pero su contacto no lo sentía , era como cuando te toca el viento.

Eran sus antiguas sombras de personas , hoy pobres fantasmas solitarios que deambulaban entre las rocas acompañados por el viento que sacudía sus pobres ropas produciendo un ruido lúgubre como el de un tambor roto tocando en el silencio de la noche.

Había una niña , rubia de ojos claros con un típico gorro holandés que me extendía sus manitas pálidas y delgadas pidiéndome algo para comer , sus ojitos eran súplicas de paz , de una paz arrebatada hacía 200 años atrás.

Mi corazón sintió por primera vez , una congoja tal , una opresión de tal magnitud , como una huesuda garra que me oprimía el alma y no me dejaba respirar , la tristeza en su máxima expresión , el dolor interior como dolor físico.

Fue una noche interminable y de lágrimas del alma que son las que más duelen.

Con las primeras luces del alba , todos se fueron retirando hacia la punta de la isla , literalmente se hundían en la tierra como si fuese agua , de pié y lentamente.

La pequeña holandesa fue una de las ultimas y ensayó algo parecido a una sonrisa cuando me miro antes de sumergirse en su tumba terrenal.

Mis compañeros despertaron con las primeras luces.

Uno de ellos me dijo… ¡Phaaá soñé cualquier cosa!

– También yo -dije.

-¿Pescaste algo cuando fuiste a la punta de la isla?- me preguntaron.

-No nada… ¡Qué desastre!

Entonces me fui de nuevo hasta el mismo lugar de isla con el pretexto de intentar nuevamente mejor pesca y me acerqué al sitio donde había visto a la niña por última vez..

Allí me arrodillé , y con el alma acongojada recé una silenciosa plegaria y me descolgué del cuello una cadena con crucifijo de plata que tenía desde hace tiempo y la deposité en el suelo frío para mitigar un poco del dolor que compartieron conmigo.

Me sentí por un momento como Mercurio , el mensajero de los Dioses .

Como un correo divino cumpliendo una encomienda piadosa, sagrada y compasiva.

Estaba feliz , pensaba que quizás pude aliviar un poquito tan solo de esa inmensa soledad y pena.

Volví con mis compañeros… ¡” Qué sueño más raro y fuerte “……qué fácil es confundir las realidades!, pensé.

Nos sentamos en el pequeño muelle , esperando la llegada de la embarcación , la tardecita iba trepando el horizonte marino.

“Quiero salir de aquí” pensé

Cuando llegó la embarcación subimos presurosos.

Recuerdo que a todos, nos apuraba una sensación diferente.

No sé por qué , era como si todos tuviéramos nuestra propia y triste historia y no nos animáramos a comentarla , como yo.

Una vez sentados en la borda , les pregunté a los tripulantes de la embarcación por el farero y su ayudante.

Hace una semana que al faro viene marineros de prefectura a prender el faro a las 19 PM y se van para volver a las 007 AM para apagarlo todo por reparaciones del sistema , me dijo el Capitán.

Yo me reí y pregunté “ ¿entonces no hay farero ni ayudante hace una semana? “
“ No , no hay y la perspectiva es que por unos días más tampoco habrá “…..me dijo el Capitán
Ahora sí que estaba mal , ¿qué fue lo que pasó ?…creo que había una sola explicación pero no podía ser cierto.

Continué en silencio hasta el puertito del Buceo , bajamos y seguía sin entender.
Pero tampoco quería.

Muy dentro mío , al igual que otras veces , sabía yo como había sido todo…y daba gracias a Dios por ser ……diferente y ser partícipe de ello.

Si en algún momento me animo , creo que tendré una buena aventura para mis nietos.

Fin

Cuento sugeridos para adolescentes y jóvenes.

 

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