El reflejo

Cuentos de maltratos a la mujer

El reflejo es uno de los cuentos de maltratos a la mujer escrito por Luis Alonso, un cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

-Vuelve, vuelve desde tus confines, muéstrate aquí, yo te reclamo, yo te necesito, vuelve, vuelve desde los muertos y preséntate junto a mí. Hace tiempo que he sentido tu presencia muy cerca de mí, ¡Vuelve! ¡Vuelve!, por los demonios de Judá, por la muerte que camina entre las sombras, por la sangre demoniaca te exijo vuelve, ¡vuelve!, ayúdame a tomar venganza, ayúdame a hacer justicia, vuelve…
¡Oscar!… Vuelve ¡Vuelve! Regresa a mí, muéstrate ante mí, Sangre demoniaca, Sangre inocente, Sangre, Sangre, derrámate ante la presencia del todo poderos de las tinieblas.

En ese instante Cris, utilizando un pequeño cuchillo, hizo un corte pequeño en su brazo izquierdo, al iniciar a brotar la sangre puso su pequeña mano cerca de su hermano. La luz de la pequeña candela parecía dilatarse haciendo movimientos para apagarse, no había viento dentro de la casa. Cris estaba refugiado en su cuarto, una pequeña habitación descuidada que parecía caerse en cualquier momento, unas cuantas gotas de sangre cayeron en la fotografía de su hermano. Había silencio, eran las once de la noche, de repente:

-Bastardo, ¡Bastardo! Duérmete de una vez o subiré a darte una golpiza, ¡inmundo animal!, échate a dormir de una vez.

El padrastro de Cris lo amenazaba desde el primer nivel de la casa, Cris sintió tanto temor, sintió morir al detener su corazón, vino a su mente aquella escena maldita, aquella noche donde mataron a su hermano Oscar. Cris tenía siete años, Oscar también, uno usaba el pelo largo y otro corto, era la forma de identificarlos, eran muy unidos, ¡Gemelos! Cris apagó de inmediato la veladora, se puso una pequeña gaza con alcohol en su corte, no había sido muy profunda. Las instrucciones eran precisas y sencillas, había colocar una sola gota de sangre sobre la imagen de la persona a quien solicitamos regresar… regresar de la muerte.

Cris obtuvo la oración en un libro que tenía su abuelo paterno, un misterioso señor de ochenta años que vivía muy cerca del cerrito del Carmen, cuando Cris inició a recoger todo y decidir intentar dormir, pasó frente a un espejo roto recostado en una pared. En dicho instante se escuchó una risa, Cris se detuvo de golpe, observando hacia todos lados, al pasar la vista observó en el espejo, por un instante, le pareció ver el reflejo de su hermano Oscar. Dio un grito y salió corriendo hacia su cama, su padrastro le gritó que se callara o le subiría a romper todos los huesos.

Cris se cubrió con la chamaras como si estuviera haciendo una fortaleza, refugiándose. No eran para menos, su padrastro lo golpeaba todos los días, los insultos y maltratos llenaban la vida de terror para el pobre Cris.
No había noche que no escuchara como golpeaban a su madre, ella intentaba no gritar para no causar sustos a sus hijos, pobre mujer, era inútil que ella hiciera silencio, los gritos de furia y machismo del nuevo esposo retumbaban en toda la casa.

La pequeña casa ubicada en la zona uno era de dos niveles, el primer nivel de construcción formal y su terraza, pero en el segundo nivel todo fue hecho de madera de lámina, el frio de madrugada calaba los hueso, él padrastro de Cris había improvisado una habitación ahí al momento de recibirlos, eso fue hace cuatro meses. El infierno empezó a las dos semanas de estar ahí, la mamá de Cris servía la cena cuando entró el padrastro muy borracho, gritando y exigiendo a Oscar y Cris que subieran a su cuarto.

-¡Suban malditos!, Suban bastardos!, ahora voy a estar con su mamá-

Ambos niños se aferraron a su mamá pero no pudieron contra la fuerza y violencia de un hombre. La madre les suplicó que subieran, fue la primera vez que desearon ser sordos para no haber escuchado todo, ¡Todo! El padrastro era un maldito.

A la mañana siguiente los niños bajaron a ver a mamá, estaba sentada en una pequeña silla, su labio tenía sangre seca, sus brazos tenían muchos moretones y parecía que no había dormido de tanto llorar, ella intento sonreír para dar los buenos días.

Así empezó el infierno. El padre de Cris y Oscar había muerto hace un año y medio, su madre pensó rehacer su vida, conoció a un señor cristiano, hablaba mucho de la iglesia evangélica, decía que esa era la verdadera religión, incluso asistía a una de las más grandes iglesias de Guatemala. Él decía que daría todo lo que digiera el señor Money, así llaman a ese guía espiritual, Money.

El padre de Oscar y Cris fue muy bueno con ellos, siempre estuvo con ellos, jugaban, los iba a dejar a la escuela, cocinaba y hacían figuras graciosas con las comidas, compartía su tiempo con ellos, eran una familia feliz, él amaba mucho a su esposa y sus hijos, era todo un ejemplo de padre. Lastimosamente este país tan violento arrancó de un solo disparo la vida de un buen guatemalteco, los niños quedaron inconsolables.

Su abuelo paterno lloró tanto, también le arrancaron un buen hijo. Cris se acuerda que al día siguiente del entierro se fueron a quedar en la casa del abuelo, abuelito lloraba tanto, la casa era pequeña, lamina y lepa, no había para más, fue un día muy silencioso, nadie tenía ganas de hablar, todo el ambiente era extrañar. Cuando eran las once de la noche Cris fue despertado al escuchar unas pequeñas palabras, se despertó y fue caminando en silencio en busca de quien hablaba esa noche. Era el abuelo, tenía siete veladoras que rodeaban la foto de su papá, Cris quedó en silencio, todos sus sentidos se agudizaron, logró observar que abuelito se cortaba y colocaba su mano sobre la fotografía, tenía abierto un libro, pronunciaba palabras muy rápido, hasta que quedo en silencio todo.

Cris se asustó y se fue a dormir nuevamente pero muy asustado. La mamá de Cris y Oscar empezó a trabajar, había que pagar el cuarto de alquiler, comida y otros pagos los estaban ahogando, el abuelo paterno era muy pobre y fue desalojado de donde vivía, antes de irse a su pueblo Oscar y Cris lo fueron a visitar, fue ahí donde Cris aprovechó observar el misterioso libro. Ambos eran dos niños muy inteligentes, Oscar ya sabía leer, despacio pero leía de corrido, encontraron la página que leyó el abuelo aquella noche, la arrancaron con cuidado para que no se diera cuenta. A partir de ahí Oscar,

Cris y su madre estaban solos en la capital.

La mamá de Cris se ilusionó nuevamente al escuchar las palabras y promesas de aquel hombre, Oscar y Cris no estaba de acuerdo, pero al pasar un año mamá tomo la decisión de re hacer su vida y se fueron a vivir a la casa de ese hombre.

Don Jorge le decían, era todo un hipócrita que recitaba la biblia en la iglesia y pagando su diezmo creía que le perdonaban todas sus maldades.
Hace un mes mataron a Oscar, Cris sabe la verdad por eso teme por su vida. Un viernes mamá tuvo que quedarse a trabajar hasta las nueve de la noche.

Don Jorge regresó muy tomado a las ocho de la noche, Cris y Oscar estaban viendo televisión. Don Jorge al verlos le gritó de inmediato que se largaran a sus cuarto, en el segundo nivel, los niños al salir corriendo tropezaron y botaron una botella de alcohol, la furia fue desatada por el padrastro, se quietó el cincho y empezó a correr a los niños.
Oscar decidió defender a Cris, ambos niños intentaron defenderse en su cuarto de lámina y lepa. El padrastro los golpeó muy fuerte, Oscar se ponía siempre frente a Cris para recibir los golpes, la sangre emanaba de la boca de Oscar, hasta que llegó ese instante.

El padrastro tomó con todas sus fuerzas a Oscar y lo lanzó contra la ventana, la madera vieja y vidrio se despedazó de inmediato saliendo el cuerpo del niño azotando en la acera de la calle, murió en el instante.

El padrastro, observando desde arriba, golpeó a Cris amenazándolo con matarlo si decía que había sucedido, Cris cayó desmayado.

Don Jorge le dijo a todos que él acaba de regresar del servicio religioso del señor Money y que encontró dentro de la casa a Cris desmayado, que los niños habían hecho un trampolín y que esa causo accidente haciendo que Oscar saliera por la ventana, la pobre madre de Cris estaba desconsolada, Don Jorge hizo un servicio religioso y pago al señor Money para que mencionara el nombre de Oscar en su servicio.

Cris tiene miedo, hay noches que no duerme, preferiría estar muerto junto con su hermano gemelo, así fue que recordó que tenían aquella nota, aquel papel con el cual su abuelo intento regresar aunque sea por un instante a su padre. Cris también lo intentará, hoy primero de noviembre regresó el infierno a él, antes de enviarlo a dormir lo golpearon, se puede escuchar a su mamá llorar. Cris solo tenía una veladora, una foto escolar donde estaba él y su hermano. En silencio colocó todo en su lugar e inicio a solicitar ayuda, a solicitar ayuda a su hermano Oscar. Pasó una hora desde que Cris salió corriendo a refugiarse en sus sabanas, todo en silencio, menos uno, Don Jorge se levantó a beber y a maltratar a su mamá, todo era oscuridad, de repente escuchó abrir su puerta y una voz dijo claramente

–Don Jorge atrévete a subir, te espero-

Cris escucho y reconoció la voz, era Oscar, de inmediato el padrastro subió desenfundando su cincho, entró a la habitación y ninguna luz se prendió. Cris escuchó que Don Jorge le estaba gritando, Cris se armó de valor y empezó a levantar poco a poco su colcha, está frente a su cama Don Jorge ya dispuesto a darle un golpe, pero de pronto una pequeña mano agarró el cincho.

Don Jorge se vio sorprendido, su cara de susto lo dejo pálido, Oscar estaba enfrente de él

-¡Tú estás muerto!, estás muerto- gritaba desesperado, por las rendijas y venta de madera pequeños rayos de luz de luna se atrevieron a entrar y mostrar a Oscar, Cris temblando observaba hasta que logró identificar a otra sombra, una sombra más grande.

Don Jorge gritaba e intentaba huir de Oscar hasta que fue tomado por el cuello por aquella sombra, Oscar volteó la mirada hacia Cris

–No tengas miedo hermano, yo te cuidaré, papá y yo estamos contigo-

Era su padre quien estaba ahorcando a Don Jorge, el miedo le arrancó la vida al miserable padrastro, el infierno lo esperaba.

Dentro de la habitación se sentía frio, poco a poco fue desapareciendo, hasta sentirse calma.

Cris bajó y fue a refugiarse con su mamá, le contó todo lo sucedido, ella no le creyó ni media palabra.

Llamaron a los bomberos quienes indicaron que Don Jorge había muerto por exceso de bebida alcohólica, que sus vías respiratorias se obstruyeron y eso causo su muerte, fecharon el fallecimiento día primero de noviembre a las once y cinco minutos.

Fin

Autor: Luis Alonso

Cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos

El reflejo es uno de los cuentos de maltratos a la mujer escrito por Luis Alonso, un cuento sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

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