La princesa y el delfín

La princesa y el deflín. Juan Carlos Santiesteban, escritor argentino. Cuento de princesas. En un reino lejano ubicado entre valles y montañas había un rey que tenia una hermosa hija. La esposa del rey había muerto al nacer la niña y esto hacia que el rey se sintiese muy triste. El tiempo pasaba y la […]

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La princesa y el deflín. Juan Carlos Santiesteban, escritor argentino. Cuento de princesas.

En un reino lejano ubicado entre valles y montañas había un rey que tenia una hermosa hija. La esposa del rey había muerto al nacer la niña y esto hacia que el rey se sintiese muy triste. El tiempo pasaba y la pequeña princesa crecía y cada día se ponía más y más bella. Un día la princesa le preguntó a su padre.

- ¿Padre, y cómo era mi madre? Y él le respondió….era una mujer muy bella como tu y muy buena también. ¿Y podrías encontrar otra mujer así como ella para que sea mi madre? El rey respondió…por supuesto que si, lo que tu me pidas hija mía. Así el rey quedó pensando donde encontraría una mujer tan bella y buena como su esposa y al final del día tuvo una idea…enviaría emisarios a los reinos vecinos para informar que necesitaba encontrar una esposa para que sea su reina.

Los emisarios del rey partieron a cumplir sus órdenes y así los otros reinos se interesaron en la propuesta del rey. En uno de los reinos vecinos existía una bruja malvada y ambiciosa que cuando supo de esto pensó…yo seré la nueva reina y ese reino será solamente mío. Así los días pasaron y el rey anunció que daría un baile para que las princesas de los otros reinos asistan y así ese día escoger a su nueva esposa.

Cuando el día del baile llegó, varias princesas estuvieron allí, ansiosas de ser elegidas por el rey y así convertirse en la nueva reina. Como era de esperarse la bruja también estuvo ese día en el baile y al momento de saludar al rey le puso un encantamiento para que él la elija a ella y no a otra.

Una vez bajo el hechizo de la bruja, el rey anunció su matrimonio con la hechicera sin saber la clase de mujer que era. El tiempo pasaba y la hija del rey también crecía. Un día mientras montaba su caballo por los prados del palacio, se encontró con un joven campesino quien la saludo muy amablemente.

Ambos jóvenes quedaron impresionados el uno con el otro. El joven quedó maravillado con la belleza de la joven princesa y ella estaba encantada con la fuerza e inteligencia del joven. Estuvieron conversando por horas hasta que la joven princesa se dio cuenta de lo tarde que era y se despidió. El joven le pidió acompañarla hasta el palacio a lo cual la joven princesa accedió. La caminata fue algo larga y a pesar de estar con su caballo la princesa prefirió caminar junto al joven. Una vez en el palacio el joven le preguntó a la princesa si la podía ver nuevamente y ella le dijo que también le gustaría verlo otra vez.

Los jóvenes quedaron en encontrarse al día siguiente en el mismo lugar donde se conocieron. El día siguiente llegó y los jóvenes se encontraron como habían quedado. En el prado ambos conversaban sobre las cosas que les gustaba hacer y se dieron cuenta de lo mucho que tenían en común. Cuando la tarde llegó, el joven acompañó a la princesa nuevamente al palacio y nuevamente quedaron en verse al día siguiente.

Esta rutina se repetía día a día sin que los jóvenes se aburran. Así un día de esos, el joven campesino confesó a la princesa que estaba enamorado de ella y que la quería. ¿Te gustaría ser mi esposa algún día? Le preguntó a la joven princesa y ella respondió…si, me gustaría. Ambos jóvenes estaban enamorados y su amor no les hacia ver las diferencias que existían entre ellos. Un día en que la joven princesa, mientras almorzaba con su padre, y su madrastra, se enteró de algo que el destino tenía reservado para ella como pasaba en cualquier reino en esos tiempos.

- Hija mía -le dijo su padre- en un par de años ya serás mayor de edad y tienes que tener un esposo y una familia, además como futura reina debes asegurar un heredero al trono. Yo ya soy mayor y tu eres mi única heredera es tu deber seguir con nuestro linaje. Cuando la reina escuchó esto del rey se enfureció.

Ella estaba segura que a la muerte del rey ella seria la única reina en el palacio pero cuando supo que la heredera al trono era la princesa empezó a pensar en un plan para eliminarla. Al igual que la princesa, en los otros reinos también había jóvenes príncipes que estaban en edad de casarse, entonces la bruja pensó que si casaba a la princesa con uno de ellos esta se iría a su nuevo reino dejándole el camino libre para que ella se convierta en reina.

Mandó a varios emisarios a los reinos vecinos ofreciendo la mano de su hijastra. Varios reyes estaban interesados, pero entre uno de ellos había uno en especial pues era también un hechicero que tenia planes malvados al igual que la reina. Un día la reina y el hechicero se reunieron en secreto y acordaron unir en matrimonio a los jóvenes. La reina comentó sus planes con el rey, quien le respondió que estaba bien pero que él dejaría que la princesa escoja a su futuro esposo.

Esto enfureció a la reina quien se retiró a una habitación secreta que tenia en el palacio para preparar una poción mágica para dársela al rey y que éste haga lo que ella quisiera. Una vez que tuvo lista la poción. Se la dio a beber al rey y este cayó bajo su embrujo. En la noche mientras cenaban la reina le dijo al rey, esposo mío, ¿por qué no anuncias de una vez a la princesa lo que has decidido? ¿De qué habla vuestra esposa, padre mío? Preguntó la princesa.

- Hija mía, te comunico que ya he elegido un esposo para ti. Se casarán y ambos viajaran a su reino donde vivirás con el y tendrás tu familia y acá mi esposa cuando yo muera será la única reina. Pero padre mío, pensé que yo elegiría a mi esposo, yo quiero casarme por amor y no por conveniencia. Además ya hay alguien en mi vida, es un buen hombre, me ama y yo lo amo y es con él con quien me quiero casar. ¿Y quién es ese príncipe? Preguntó la reina. No es ningún príncipe, pero lo importante es que es bueno y me hace muy feliz. Ya lo conozco hace varios años y quiero que el sea mi esposo. Por favor, padre apóyame. ¡Jamás! Dijo la reina. Te casarás con la persona que ya elegí para ti y las cosas se harán como yo diga. Dijo la reina. La princesa, triste empezó a llorar y salió corriendo del salón donde estaban.

Cogió su caballo y cabalgo hasta unos acantilados donde a veces salía a pasear con el joven campesino. Una vez ahí, la princesa empezó a caminar por la orilla del mar, desconsolada por lo que le hacían su padre y la reina empezó a hablar en voz alta. Mar, dijo si escuchas lo que te digo, dime ¿Qué puedo hacer? Entonces se escuchó un gemido que se hacia cada vez mas fuerte. De pronto la princesa escuchó una voz que desde lo lejos la llamaba. Princesa, camina y entra al mar. No tengas miedo, estoy aquí para ayudarte. La princesa obedeció a la voz que le llamaba y entro al mar.

Una vez ahí, sintió algo que se movía cerca de ella. A ver con atención se dio cuenta que era un delfín. El delfín sacó su cabeza del agua y le dijo: joven princesa, yo puedo ayudarte. Tu padre está bajo un hechizo que le puso tu madrastra. Ella es una bruja que también lo encantó para que se case con ella y ahora quiere deshacerse de ti para quedarse con tu reino. Regresa mañana a este mismo lugar a esta misma hora, ven con tu joven amor y les diré cómo los voy a ayudar.

Al día siguiente la princesa y el joven campesino acudieron a su cita con el delfín. Una vez en el mar el delfín apareció ante ellos y les dijo. La bruja no podrá hacerle daño a la princesa una vez que ella sea mayor de edad. Al nacer un hada buena te puso un encantamiento de protección. Tú serás la reina y serás feliz, pero tendré que ocultarte para que la bruja no te encuentre y una vez que seas mayor regresarás a tu reino y reclamarás lo que te pertenece. Pero, ¿Qué será de mí sin ver a mi amada? Preguntó el joven. No te preocupes, dijo el delfín. Cada vez que desees verla ven a este mismo lugar y te llevaremos con ella.

El joven y la princesa accedieron a la propuesta del delfín y acordaron que harían ese sacrificio hasta que la princesa pueda retornar a salvo a su reino. Una vez que las cosas quedaron claras el delfín le dijo a la princesa, joven princesa, abrázate a mi cuerpo que ya es hora de partir. Y así paso. La joven puso sus brazos alrededor del delfín y éste se fue nadando llevando a la joven con el mientras el joven campesino veía como se alejaban en el horizonte. Al día siguiente de la partida, el joven regresó al mismo lugar. Ahí gritó: delfín amigo, llévame con mi amada.

Entonces, apareció el delfín quien le dijo, hola joven amigo, acá estoy con esta tortuga para llevarte a ver a tu amada. La tortuga luego hablo y le pidió al joven que suba en su caparazón y este así lo hizo. Luego, la tortuga con su carga emprendió el viaje a una isla secreta encantada. Una isla que nadie sabia de su existencia, ahí la princesa estaba esperando a su joven amado. Al verse ambos jóvenes corrieron a darse el encuentro y se abrazaron fuertemente. Ahí permanecieron por horas conversando, caminando y haciendo planes. Al ponerse el sol, la tortuga llamó al joven para regresarlo al la costa.

Este viaje se repetía día tras día. Mientras tanto en el palacio, la bruja no sabía nada de la princesa y como el rey estaba embrujado no notaba su ausencia. Preocupada la reina por que el tiempo para que la princesa sea mayor de edad se acercaba envió a varios de sus espías para que la buscaran en el reino y por los reinos vecinos también. El primer lugar en buscar fue la casa del joven campesino pero la búsqueda fue en vano pues no encontraron a la joven ahí. Un día uno de los espías de la bruja se dio cuenta que el joven salió de su casa y fue a los acantilados.

Ahí el espía esperó a ver si aparecía la princesa pero lo único que vio fue al joven entrar al mar y desaparecer. Cuando el espía le contó esto a la hechicera ésta lo envió nuevamente para que lo siga y vea hacia donde se dirigía el joven. Para esta misión la hechicera le dio una poción al espía para convertirlo en cuervo y así el joven no se diera cuenta que era seguido. Cuando una tarde el joven se encontró nuevamente con la tortuga y emprendieron el viaje hacia la isla encantada donde la princesa estaba escondida, el cuervo los siguió volando sigilosamente sobre ellos.

Una vez que supo el paradero de la joven voló a contarle a la hechicera el resultado de su misión. Está bien, dijo ella. Allá lejos donde esta no será un peligro para mis planes. Al llegar el joven a la isla la princesa le esperaba feliz. ¿Qué sucede amada mía? Te noto mas emocionada que otros días. La joven le respondió “amado mío, la felicidad que siento es infinita y será así también para ti cuando escuches lo que te tengo que decir”. Pues dímelo de una vez, le dijo el joven. Lo que sucede es que tendremos un bebé. Cuando el joven escuchó estas palabras de la princesa se emocionó tanto que salieron unas lágrimas de sus ojos. No te preocupes amada mía pues estas lágrimas son de felicidad.

Los meses pasaron y un día el bebé de la princesa nació. Era un bello varón que tenia los ojos de su padre y el color de los ojos de la madre. El delfín, la tortuga y otros animales que vivían en la isla encantada llegaron para felicitar a la joven princesa. De pronto, vieron como de la superficie del agua aparecían unas burbujas y una luz muy brillante. Era un hada del mar, quien llego para darle un regalo al bebé.

El regalo era un encantamiento de protección contra el mal de la bruja y todo el mal que existiese cerca de él. Los meses pasaban y el bebé crecía y se hacia mas bello. Los jóvenes padres estaban muy felices. Un día la hechicera pensando en lo que la joven princesa estaría haciendo mando nuevamente a su cuervo espía a que investigue. Sorprendido quedó el cuervo cuando al sobrevolar por la isla vio a la joven princesa con un bebé en sus brazos.

Cuando el cuervo le contó a la hechicera lo que había visto esta se enfureció y a la vez se preocupo pues ese bebe aseguraba el linaje del rey y así la princesa una vez que cumpla la mayoría de edad reclamaría el trono. La hechicera ordenó al cuervo que regrese a la isla y robe el bebé. La orden fue cumplida y el cuervo le arrebató el bebé de los brazos a su joven madre y se lo llevó a la bruja quien lo escondió en un lugar secreto.

La princesa desconsolada llamó al delfín y este fue a buscar al hada del mar. Cuando llego el hada al llamado del delfín le dijo a la princesa “no te preocupes querida yo me encargare de recuperar a tu hijo”. El hada llamó a un ave que volaba por la isla y le dijo que viaje a la playa y junte un grupo de aves de mar y tierra y busquen al bebe de la princesa. El ave cumpliendo el pedido del hada voló y encontró a un águila que estaba en el acantilado.

Le dijo “amiga águila, el bebé de la princesa ha sido robado y tenemos que encontrarlo pues quien lo robo es una malvada bruja. Está bien, te ayudaré. Hablaré con otras aves para buscarlo hasta que lo encontremos. Así varias aves empezaron a buscar al bebe hasta que un día un halcón que volaba por el palacio vio a la hechicera que subía a una de las torres. Al acercarse pudo ver que en esa habitación estaba el bebé.

Inmediatamente llamó al águila para contarle y ver la manera de recuperar al bebé. Al día siguiente el águila y el halcón volaron al palacio. Cuando la bruja subió a la torre el halcón entro volando a la habitación y empezó a volar sobre la cabeza de la bruja. Mientras ella trataba de liberarse del ataque del halcón el águila entro a la habitación y muy delicadamente cogió al bebe y lo llevo hasta la isla encantada. Cuando la princesa y el joven campesino vieron que el águila se acercaba a la isla con su bebé en sus garras empezaron a reír de felicidad.

El águila suavemente entrego al bebe a la princesa y ella le dio un beso en la frente. Agradeció al águila y a todas las aves que ayudaron a rescatar a su bebé. El hada del mar llego para ver al bebe y al mismo tiempo advertir a los jóvenes padres que la malvada hechicera no quedaría conforme con haber perdido al bebé. Ahora tenían que estar alerta pues la malvada intentaría robar al bebé nuevamente. Tal como lo predijo el hada, un día la malvada bruja se convirtió en un águila arpía para robar al bebé.

La princesa estaba sentada en un cojín de algas flotantes con su bebe en brazos cuando de pronto al águila se aparece volando sobre ella. La princesa al ver al ave acercándose abrazó a su bebé fuertemente. Al águila se abalanzó sobre el bebé y justo instantes antes de atraparlo en sus garras por debajo de la princesa aparece el delfín que impulsándose con su cola empuja a la princesa y esta cae sobre el lomo de otro delfín que estaba atento a la maniobra.

Como el águila venia bajando rápidamente no advirtió el movimiento y no pudo hacer una maniobra para evadir la gran boca de una ballena que esperaba debajo del cojín de algas. Así el águila quedó atrapada en la boca de la ballena. La ballena luego se sumergió y trago agua y con esta se trago a la bruja que quedo para siempre atrapada en el estomago de la ballena. Pocos días después de esto la princesa cumplió la mayoría de edad y con ayuda de la tortuga y el delfín regreso al acantilado donde años atrás la recogieron para partir a su refugio.

Ahí la esperaba el joven campesino con una carroza tirada por un par de caballos blancos, la princesa subió con su bebe en brazos y salieron rumbo al palacio. Al llegar al palacio la princesa, el joven y el bebé entraron al salón principal donde estaba su padre el rey. Este al ver a la princesa con el bebe en brazos quedo sorprendido. Padre mío este es mi hijo, el heredero al trono y quien continuara con nuestro linaje y este es el padre de mi hijo con quien deseo casarme.

El rey quien ya había salido del embrujo de la hechicera les dio su bendición y ordeno que se celebre la boda y se prepare una gran fiesta para festejar el retorno de su amada hija y el nacimiento de su nieto. Así la familia real unida nuevamente y con dos nuevos miembros empezaron una nueva vida llena de amor y felicidad y sin la amenaza de la hechicera que nunca pudo salir del estomago de la ballena.

Fin


La princesa y el delfín

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