La princesa, el mendigo y el castillo

castillo

Cuento infantil de amor sobre princesas y mendigos sugerido para niños a partir de ocho años.

Hace mucho tiempo, había un reino llamado NEVERLAND ese lugar era muy bonito, limpio y la gente que vivía ahí aunque era pobre eran muy buenos y amables.

En el castillo que estaba muy cerca de allí vivía el rey y la reina que habían tenido a su primera hija era una niña muy buena y muy hermosa. Sus ojos eran como dos perlas grandes de cristal azul.

Pasaron los años, ya hace como unos catorce años la niña que se estaba convirtiendo en una adolecente. Un día soleado la princesa fue al mercado ahí se encontró a unos hombres muy malos que la quisieron asaltar. Un mendigo como vio que le hacían tal barbaridad les gritó: OIGAN DEJEN A LA DAMA .

Los hombres se fueron encima del la princesa. Con su cabello largo les dio su merecido y los malos huyeron. La princesa corrió a ver al pobre mendigo. Se acercó a él, l le dio la mano para que se levantara y le dijo haciendo una reverencia ” hola caballero gracias por salvarme” ” fue un acto de valentía muy ágil”.

El mendigo la miró a los ojos y le dijo” Oh querida dama no debe de dar las gracias” ” ¿la lastimaron?” “No, no se preocupe”. Tuvieron una larga charla, el mendigo la invitó a un lugar a comer que el podía pagar. Luego comenzó a llover, la querida princesa tuvo que salir corriendo y dejó su zapatilla.

El mendigo recordó el camino en que se fue la princesa. Trabajó todos los días y un día el se dijo a sí mismo ” porque no le pides su mano” tuvo a gran charla con su cabeza pero después dijo ” no puedo pedirle su mano ya solo soy un pobre mendigo sin nada que ofrecer”.

Al día siguiente en vez de despertar con sus harapos, despertó con una piyama mejor, se levantó, se bañó como nunca se vistió y salió. Lo esperaba un caballo, lo montó y corrió hacia al reino donde vio que la princesa estaba leyendo en el gran jardín se acercó a ella y le dijo ” hola querida princesa”. La princesa se dio volteó para verlo, se paró y le dio un gran abrazo y le dijo ” sabía que volverías”. Se arrodillo y le pidió su mano frente a los reyes y dijo ” sé que soy una persona sin nada, pobre y mendigo pero yo te amo y haré lo posible porque tú seas feliz por favor “. La princesa le dijo “por supuesto que sí”.

Hubo una gran boda y la princesa coronó a su esposo como príncipe del reino. Después de su gran boda se fueron a su luna de miel y vivieron juntos por siempre.

Fin

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