La llorona

La llorona

LA LLORONA (resumen del jaguar)

Don Gilberto Hernández y Rubio de Martínez y Nevárez, de rancio abolengo, causó muchos pesares por fatuo y prejuicioso; recitaban los juglares.

Este oidor del santo oficio, racista engreído, enamoró a Susana de Leyva y Borja; y fue correspondido.

Fue algo inusitado, de difícil comprensión, porque siendo la más hermosa, la que todos pretendían, escogió la peor opción:

Amar a quien nunca quiso ser su marido, no tenía ningún sentido.

Cuando ella le pedía que se casaran para darles a sus tres hijos su apellido. Él la daba un beso, tres monedas y un silencio empedernido.

Gilberto, ridículo como su apellido era ignorante, cabeza dura y de criterio retorcido. No se casaba porque su mente enfermiza pensaba que él era de raza pura y ella era mestiza.

Un domingo en misa, Susana escuchó la amonestación que anunciaba la boda de Gilberto con Marcela. Uff, que traición.

Toda la concurrencia la miró, se burlaron de ella y cuchichearon. Sin compasión, su dignidad y autoestima, destrozaron.

No reclamó a Gilberto su traición, solo le pidió que no la abandonara. Como respuesta recibió injurias y violentas cachetadas. La delicada y preciosa mestiza se llevó desproporcionada paliza.

Un mes después estaban en el altar Marcela Jiménez de Alanís y Ballesteros y Gilberto Hernández y Rubio de Martínez y Nevárez; con gran devoción y animo religioso-fiestero.

Vestida de blanco Susi se acercó a ellos, parecía la madrina de lazo, Mató a los dos a puñaladas, así vengó los rechazos, engaños y garrotazos.

Corrió a su casa, recogió a sus hijos y huyó, la perseguía la policía. Casi la alcanzan al arribar al río y como sabía que el santo oficio la torturaría y muerte lenta le daría. Degolló a sus hijos los tiró al río y clavó la daga en su corazón…

Seis muertos, víctimas de los prejuicios y la ignorancia, que aberración.

Ahora en ciertas noches en el río o algún punto de la ciudad, se escucha un llanto. Y un vestido blanco flota, en la obscuridad.

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La leyenda mexicana de “La llorona” es del siglo XVII. Resumen escrito por el Jaguar (David Gómez Salas)

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