Tres días para llegar a la luna

Tres días para llegar a la luna

Tres días para llegar a la luna

Tres días para llegar a la luna. Kike el Duende, escritor español. Cuento infantil.

Como dirían los cuentos de antaño:

“Érase que se era, en un lugar cualquiera,

que entre las ilusiones de una niña,

la más ansiada era,

lograr llevar una piña a la mismísima luna,

y que el mundo lo viera.

Le separaban pues cuatrocientos kilómetros,

más o menos,

y aunque sabía que no iba a ir sobre vías,

calculó que le llevaría tres días.

Construyó su especial cohete,

con una cuerda, una tabla de surf y un clarinete.

El primer día ataría la cuerda

a la torre más alta de la tierra y,

cuando la luna estuviera afilada, la más menguante,

le lanzaría el otro extremo de la cuerda,

dice para que la aguante.

Al día siguiente se subiría en la tabla

y se colocaría sobre la cuerda.

Lo haría cuando no hiciera frío y,

levantando los brazos, buscaría el equilibrio.

Esperando un poco de viento, en alto cuenta:

uno, dos y tres,

cuatro, cinco y seis,

y para lograr la magia sigue contando hasta siete.

Es el mejor momento para que toque ya el clarinete.

Al soplar no solo hay melodía.

El aire empuja al aire y sigue contando,

ocho y nueve,

se da cuenta entonces que la tabla se mueve.

El otro día escuchó al primer hombre que pisó la luna y decía:

Tres días se necesitan para llegar a la luna,

y eso, en el mejor de los cohetes.

Pero una niña llegará al mismo tiempo y

sólo tiene que contar muchos sietes,

surfear sobre una tabla y tocar un clarinete.

Parece que la luna está cerca pero está muy lejos,

aunque ya veis,

como ya os digo, tan solo lleva tres días,

con un poco de imaginación y quemar muchas calorías.

Y me preguntaréis:

¿Y qué pasa con la piña, al final la llevó la niña?

Pues claro que la llevó.

Con un brazo os dije que busca el equilibrio y

en la otra mano tiene el clarinete,

te pongo la adivinanza que me dijo a mí esa niña y

espero que lo adivines en un periquete:

La puedes comprar en rodajas o también bien entera.

Ya te lo estoy diciendo.

Hasta siete pulseras se pone empezando por la primera.

Al llegar a la luna, las puso en un palo de una antigua bandera que allí encontró la niña y

que nunca supo bien de quién era.

Ya sabes, si tú vas a la luna como ha hecho ésta niña,

te llevará solamente tres días y, ondeando en esas noches frías,

siete rodajas de piña.

Fin

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