Las cajas de nubes y tormentas

Las cajas de nubes y tormentas

Las cajas de nubes y tormentas

Las cajas de nubes y tormentas. Kike el duende, escritor español. Cuento infantil sobre la luna.

Aunque os parezca que no, en la luna se preparan las cajas que llevarán a la tierra las nubes y las tormentas. Curioso ¿verdad?, os lo explico.

En cada caja se meten: en el fondo, las nubes; en el medio, unas pocas tormentas y arriba; antes de cerrar la caja, de nuevo más nubes. El llenado de estas cajas se hace, como todo lo interesante, en la luna.

Es necesario que la luna esté muy afilada, en su cuarto menguante, en el cuarto menguante más menguantisímo. A través de su filo, vierte litros y litros de lágrimas, pero no os preocupéis, no son lágrimas de dolor ni de llanto, son, ni más ni menos, que de canto.

Me come la curiosidad y decido ir a ver con mis propios ojos la historia que ahora os voy a contar. Entro y no veo nada. No veo nada pero escucho un permanente goteo.

Camino por un pasillo y voy viendo diversas habitaciones, no tienen puerta. En la parte superior de cada entrada hay escrito un nombre: Europa, América, África, Asia, Oceanía, Ártico y Antártico.

Entro en Europa y las paredes, como en los otros continentes, están llenas de estanterías casi repletas de cajas de nubes y tormentas. Cada caja tiene el nombre de un país y unos números, quizás alguna fecha o referencia horaria. Siento que las cajas se mueven, tiemblan deseosas de despegar y con un contenido ansioso por escapar.

En la habitación de América también hay cajas, más por unos sitios que por otros. En Asia también hay muchas, están por grupos separadas, más aquí y algunas menos allí.

Suponía que en África me encontraría con poquísimas cajas de nubes y tormentas, pero no fue así, cajas hay pero son muy viejas, están precintadas y con olor a rancio, juraría que hace muchos años que de aquí no se mueven.

En la habitación de Oceanía las cajas están muy distanciadas, una sí una no, una sí una no. Éste cuarto parece un gigantesco tablero de ajedrez. Las cajas más frías están en el cuarto de los Polos, lógico ¿no? Debo limpiar un poco de escarcha que cubre las cajas para leer las letras y los números.

Me doy cuenta que faltan muchos países entre los nombres de esas cajas.

-¿A qué se debe eso Luna?-le pregunto.

-Caprichos de cajas, caprichos de nubes y de tormentas, la máquina que no es perfecta.

Atravieso el pasillo y al final está esa máquina. Veo a mi derecha el gran filo afilado de la luna, vierte lentamente gotas cristalinas sobre una gran vasija de cristal, cuando ésta se llena vuelca su contenido sobre la caja que en ese momento se encuentra bajo ella. La luna está cantando.

La caja continúa su camino sobre una cinta transportadora, se dirige a un túnel y allí, de rayos y truenos se llena. Un generador de rayos y tormentas se encarga de producirlos, al parecer, el generador los capta de los malos humores de Luna, porque la luna también se enfada, algún día os contaré por qué.

En la fase final se marca la caja con tierra de cráter y pincel de Marte. Finalmente, Luna se encarga del reparto, al caer la noche en la tierra ella se acerca y las cajas va soltando. A miles de metros del suelo quedan flotando y cuando los números quieren, las nubes y tormentas se van escapando.

Me dice la luna que a veces algunas cajas no se abren, ¿Por qué? No se sabe. Se pierden y desaparecen.

Buscamos entonces en muchos lugares la lluvia, las nubes y hasta las tormentas pero miramos al cielo y no vemos las cajas.

A veces, alguna caja asoma por una esquina y descarga sus nubes y sus tormentas, pero solo alguna.

Fin

 

Puedes seguir leyendo: Cuentos infantiles

Las cajas de nubes y tormentas. Literatura infantil, cuentos que no pasan de moda. Lecturas para niños de primaria. Historias para aprender leyendo.

Imprimir Imprimir

Comentarios