El hombre miau

gatos dibujados

Todas las mañanas al levantarse y sin proponérselo salía de su garganta un “miau”. Se preguntaba qué le había caído mal, por qué le salían esos maullidos.

Recordando, recordando, recordó que en el cumpleaños de su compadre Orlando le habían servido una delicioso estofado, cuyo aderezo y carne estaban como para chuparse los dedos, ¡hummm…!, tan solo de recordarlo la boca se le hacía agua.

A la semana le comenzaron a salir bigotes largos y gruesos, luego comenzó a perseguir pericotes, al mes su cara estaba llena de pelos. A los dos meses caminaba en cuatro patas, pero cuando estaba muy, muy tranquilo regresaba a su estado de humano.

Pero con el transcurrir del tiempo un día y para siempre ya no fue más el “hombre miau “, se quedó convertido en un gato triste y solitario que vaga por las calles de la ciudad.

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Fin

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