El duende almacenero

El duende almacenero

El duende almacenero

El duende almacenero. Cuentos de duendes. Cuentos cortos.

No sé qué pasa, no me lo puedo explicar…Hace poco que ando por aquí y me había hecho amigo de él…Pero ahora no lo encuentro, no hay caso.¿Cómo hago para que ustedes me crean si no aparece?…

Hasta hace unos días vivía acá, en los cajones del azúcar…Lo encontré una mañana de sol cuando levanté la cortina para instalar la pulpería. Estaba sentado en el borde del primer cajón, con las cucharas en la mano como si fueran chupetines… Con sus ojos pícaros me miraba mientras decía:

-¡Hummm, qué rico! Cómo me gusta el azúcar en terrones- y se saboreaba muerto de risa…

Los terrones eran como cascotitos de azúcar y se guardaban allí para ser servidos sobre un papel muy blanco…

¡Ah! ¿De quién les estoy hablando?¡Del DUENDE ALMACENERO!¿ No lo conocen , verdad? Es un duende chiquito , con saco y pantalón, grandes bigotes y un lápiz detrás de la oreja…

Sé que no me van a creer, pero aquí, en el piso, están sus huellas.¡Mire, miren el piso! Además, me dejó una botella de su bebida favorita, la súper gaseosa duendera del antiguo genio Mallarino…

Quisiera que ustedes lo vieran, pero no hay caso, no lo encuentro…Sólo tengo su receta para empanadas y un frasquito que no puedo mostrar con un polvo mágico que él me regaló. Es para hacerlas deliciosas y lo tengo guardado, muy guardado. Es que si alguien más que la cocinera lo ve, pierde su poder…

Allá adentro hay unos viejitos que cuidan este lugar…Son los padrinos del duende, él mismo me lo dijo. Cuando viene gente, se callan la boca y se ponen muy serios…

¡¡No se imaginan las travesuras de ese duende!!! Después de las doce de la noche, se pone a hacer música con los cencerros y si no le doy su comida especial de colitas de ratón a la parrilla, me hace desastres aquí adentro! ¿No me creen? El otro día le puso unos yuyos mágicos y transparentes a una copa y un señor se emborrachó ¡Además, me moja los maníes con lágrimas cuando se pone triste!…

¡No sé qué hacer, casi no me quedan ratones y tengo miedo que arme aquí más desastres!¿Qué le daré de comer?¿Cómo lo haré feliz?…Encima, hace rato que no aparece…¿Vamos a mirar si me ha dejado algún mensaje…? Siempre lo hace dejándome una carta en esta cajita de té.*

A ver, a ver…leamos:

Se. Pulpero: No me espere, me fui a buscar novia hasta la laguna. Me avisaron que allí hay unas duendecitas muy lindas adentro de unos ceibos…
Si quieren que regrese, que los chicos que visiten LA PROTEGIDA me digan el conjuro mágico que preparé…
DUENDE LOCO, DUENDE LOCO,
NO TE MIRO, NO TE TOCO.
CUANDO APAREZCA LA LUNA
VOLVETE DE LA LAGUNA!

¡Habrá que esperar hasta la noche, entonces! Ustedes, por las dudas, sigan repitiendo las palabras mágicas mientras van a jugar…Yo me voy con los grandes, a vigilar que el duende no se haya mandado ninguna macana.

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Fin

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