La brujita traviesa

La brujita traviesa

La brujita traviesa

La brujita traviesa. Cuentos educativos

Erase una vez y hasta dos y tres, qué digo dos y tres, hasta diez, las travesuras de una dulce brujita de cinco años que vivía en una casita al pie de la montaña. Aunque era muy pequeña, era demasiado inteligente, hermosa, pero sobre todo muy traviesa.

Un día, la mamita la dejó con la abuelita, porque iba a hacer unas compras al pueblo. Antes de salir le dijo:

-Te portas bien mi tierna y encantadora brujita-Esto dijo la mamita y salió volando en su escobita.

La niña corrió a sentarse en las piernas de la abuela y comenzó a conversar con ella, al sentirse aburrida le dijo a la abuela que le contara un cuento, la abuela consiguió un libro y comenzó a leer, pero al cabo de un rato la abuelita se durmió y la niña un salto dio.

Recordó que la mamita guardaba su varita mágica debajo de la cama, la buscó, la tomó y salió al campo, una travesura inventó, dos y tres, qué digo yo…

Cuando llegó al establo le puso cuernos a los caballos, a las vacas les puso crines y de paso las ensilló, las ovejas que eran blancas, de amarillo, azul, rojo, morado, rosado y verde las tiñó, que locura, se rió. Las gallinas nadaban en el estanque como si fueran unos patos ¡y a los perros les puso zapatos!

Y no conforme con esto a una rana le hizo crecer cabello, los frutos de los árboles crecían en la parte baja del tronco, el gatito que era negro, ahora de anillos multicolores lucía, el perro maullaba y el gato ladraba. La casa pintada de azul ahora un castillo parecía.

En eso pasó dos horas mientras la abuela dormía, pero no se dio cuenta que ya la mamita volvía.

– ¿Qué has hecho muchachita? ¿Por qué usaste mi varita?

La Brujita avergonzada su carita agachaba.

-Lo siento mucho mamita, solo quería jugar, mientras la abuela dormía, yo me puse a inventar.

La abuelita despertó y cuando al patio salió dijo:

– Esto no lo creo yo.

Debes reparar el daño a cada objeto y animal, con esas cosas no se debe jugar, cada quien con su color, tamaño o condición, esa es la naturaleza y no podemos cambiarla a la fuerza.

Con la varita mágica el hechizo revirtió y a la normalidad todo volvió.

Por la travesura cometida, la mamita le ha castigado, ni un solo dulce en dos días le ha dado. La Brujita traviesa, ya no inventa esas cosas, solo transforma las hierbas en hermosas flores multicolores y para ayudar a los animalitos heridos.

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Fin

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