Esperando a Diego – Capítulo V. Cuentos de brujas

NURIA BERTRAN

Esperando a Diego es un cuento de la colección cuentos de brujas de la escritora de cuentos infantiles Ana Matías sugerido para niños a partir de once años.

Capítulo V – Llega la inspiración

Marta llevaba un rato escribiendo sin parar en su cuaderno, y Blanca le dijo sonriendo:

– ¿Estás escribiendo tu cuento para el colegio?

– Estoy apuntando cosas para que no se me olviden, como lo de los colores, lo de la empatía…tengo que coger ideas, porque el cuento tiene que ser especial, va a ser mi regalo para Diego.

– ¿Y por qué te has puesto a escribir justo ahora?

– Porque mi profesora Teresa dice que cuando me venga la inspiración lo tengo que apuntar, y la inspiración son las ideas. Me han venido ahora, no sé por qué…

– Eso es porque Alicia está cerca…- Dijo Blanca.

– ¿Alicia? –preguntó Marta.

– Sí, ¿recordáis que necesitamos la ayuda de un hada llamada Alicia?

– ¡Es verdad! ¿Y qué tiene que ver con que yo esté escribiendo?

– Alicia es el hada de la inspiración, es el hada que ayuda a los escritores. Se dice que cuando las ideas te vienen a la cabeza…es porque ella está cerca.

– ¡Pues yo quiero verla! ¿Dónde está?

– No podéis verla chicos, ella aparece cuando se le necesita, y ayuda a que tus ideas salgan. Y ahora está cerca, porque tú la estás notando. Es el hada que más imaginación tiene, dicen que su imaginación no tiene límites.

– ¡Qué casualidad! Teresa también dice eso en la clase de lengua, lo de la imaginación… ¿Y cuántos años tiene Alicia? Teresa tiene treinta y tantos, sin llegar a cuarenta años. Eso me lo ha dicho mi madre.

– Alicia no tiene edad, las hadas no tienen edad…

– ¿Cómo puede ser…?- preguntó Marta.

– Veréis, hace muchos, muchísimos años, el hada más poderosa que jamás se había conocido se dio cuenta de que todos los seres del planeta estaban hechizados por el tiempo.

– ¿Qué quiere decir eso?- preguntó Daniel.

– Quiere decir que se dieron cuenta de que todos vivíamos obsesionados con el paso del tiempo, con miedo a envejecer, y notó que todos íbamos perdiendo las ilusiones, que dejábamos de hacer cosas. Pensó que el tiempo nos había hechizado, y probó a deshacer el hechizo. Decidió borrar de la memoria de las hadas la edad que tenían, de manera que no se darían cuenta de que iban envejeciendo, y se dio cuenta de que así eran más felices, porque no dejaban de hacer las cosas que les gustaban a medida que pasaba los años, y así se sentían jóvenes por más tiempo.

– Pero cuando lleguen a ser ancianas se darán cuenta de que están más cansadas, y de que tienen más arrugas, ¿no?- preguntó Celia.

– Cuando se cansan, descansan, y luego siguen haciendo las cosas, y por supuesto que tienen arrugas, pero no les dan mucha importancia, y te aseguro que disfrutan mucho más de la vida que las personas que viven obsesionadas por el  paso de los años. Fue un gran acierto que les borraran de su memoria la edad, realmente se liberaron del hechizo del tiempo, y son mucho más felices.

– Esto se lo voy a contar a mi abuelo Martín, le va a encantar.- Marta seguía apuntando cosas, pero sin perderse nada de la conversación.

– ¿Cómo es tu abuelo, Marta? Se nota que le quieres mucho- Preguntó Blanca.

– Le quiero mucho, y es mi abuelo preferido, es muy listo. Es muy alegre, y dice mi madre que yo he salido igual de curiosa que él, que siempre me quiero enterar de todo. Y ahora vamos juntos a clase de alemán; yo voy porque en el colegio no se me da muy bien, y él va a la misma hora que yo a otra clase. Antes de que mi madre naciera vivió en Alemania, y habla muy bien en alemán, así que ahora se quiere sacar el título.

– Marta, tu abuelo es la prueba de que se puede seguir siendo joven con 83 años, me encantaría conocerle- Dijo Blanca.

– Puedes venir a casa a conocerle cuando quieras…

– ¡Lo haré encantada! – ¿Y yo no voy a poder conocer a Alicia en persona?

– Bueno, en este vida todo es posible…Quizás algún día puedas verla, pero normalmente no la vemos, la sentimos cerca. Lo que sé seguro es que estará muy cerca de ti cuando escribas el cuento para tu hermano. Cuando te pongas a escribir una historia preciosa para Diego, seguro que ella te estará llenando de inspiración.

– ¿Tú crees que Diego vendrá pronto? Me gustaría hablar con los que les han hecho las pruebas a mis padres y decirles muchas cosas. Y también he pensado que por la noche puede tener miedo, y me gustaría llevarle mi peluche de la suerte, con el que yo dormía cuando tenía miedo. Pero yo no puedo ir hasta allí….

– Marta, yo no sé cuándo llegará tu hermano, en eso no te puedo ayudar, pero te olvidas de que las brujas podemos viajar muy rápido… ¿Te acuerdas de cómo vinisteis aquí?

– ¡Sí! ¡Cerrando los ojos y dándonos las manos!

– Eso es, pues ahora escribe una carta con todo lo que les quieras decir a las personas que cuidan de Diego, y si quieres puedes dejarle otra también al propio Diego, porque tenemos dos misiones, nos vamos a Alemania a llevar las cartas y tu peluche de la suerte, y después al cuento de Celia y Daniel a repartir la pócima de la empatía…

Continuará…

Autora: Ana Matías Ilustrado por Núria Bertran

Capítulo IV

Esperando a Diego es un cuento de la colección cuentos de brujas de la escritora de cuentos infantiles Ana Matías sugerido para niños a partir de once años.

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