El osito Bruno – Capítulo II

El osito Bruno – Capítulo II. Lázaro Rosa, escritor y ex educador cubano. Cuento en capítulos.

Tras la visita de Pody, a la mañana siguiente, Bruno se dirigió calmado hasta un denso bosque poblado de álamos y cerezos. No había caminado ni veinte minutos entre los árboles cuando descubrió que en un ancho claro, al interior de los álamos, había grandes colmenas donde trabajaban minuciosamente miles de abejas obreras mientras otras, de mayor tamaño y corpulencia, se dedicaban a protegerlas.

Aquellos insectos corpulentos eran los guardianes y tenían visiblemente punzantes aguijones para atacar a cualquier intruso que intentara robarse la miel. El osito pasó un largo tiempo mirando hacia las colmenas, supuso que más de tres horas, esperando el momento en que los guardianes se descuidaran para poder acercarse y agarrar un panal. Bruno conocía que las abejas corpulentas atacaban con fiereza cuando se trataba de cuidar a sus compañeras.

Nuestro amigo no dejaba de mirar hacia el claro, en dirección a las colmenas, cuando de repente, por su agudo instinto animal, volvió la cabeza hacia el lado izquierdo y saltó aterrorizado al comprobar que había tres rifles que lo apuntaban y que podrían dispararle de un momento a otro sin avisar.

Sin perder su tiempo el animalito corrió a toda la velocidad que le permitían sus patas. Anduvo el resto del día a la carrera y a causa de su gran nerviosismo no se percató que había ido, y venido, varias veces sobre el río Nelson para luego llegar hasta un sendero donde comenzaban a crecer unos bosques habitados por árboles enanos que eran danzantes. La respiración de Bruno se volvió dificultosa y por ello se detuvo para mirar hacia todas partes tratando de descubrir otro rifle que lo apuntara. Afortunadamente ya todo el peligro había pasado porque los cazadores no pudieron darle alcance.

El osito se dejó caer boca arriba sobre la tierra y con la hierba que fue cortando se hizo un gran colchón sobre el que finalmente se quedó dormido. Cuando se despertó ya el sol se había marchado y le pareció escuchar, cada vez más cercana a sus orejas, la ronca voz de su amiga Pody.

-Has corrido muchísimo hoy, has andado corriendo todo el tiempo como un loquito hasta que encontraste este sendero muy cerca de los bosques enanos—Dijo el ave nocturna sin dejar de mirar fijamente a su amigo a la vez que se mantenía en el aire con su vuelo estático –

-¿Qué te ha pasado?, el búho Leonardo me contó muchas cosas a pesar de que estuvo a dos millas separado de ti, Leonardo tiene una visión extra larga como nosotras las lechuzas y los cuervos… –

— ¿Si sabes lo que pasó para qué me preguntas?, no te comprendo, supongo que Leonardo te lo habrá contado todo con lujo de detalles—Respondió el osito, escurridizo, mientras se revolcaba y movía sus patas para luego quedarse dormido.

La lechuza había vuelto a sorprender a Bruno por su gran información sobre todo lo que ocurría dentro de los bosques y en el mundo verde y fugaz de los animales.

 

Continuará…

 

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Capítulo I http://www.encuentos.com/cuentos-en-capitulos/el-osito-bruno-capitulo-i/

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