El lago de Odrión

flores acuáticas

El lago de Odrión es uno de los cuentos de cisnes de la colección cuentos fantásticos de la escritora Elena Ramírez Martínez.

Sally vivía a las afueras de la ciudad, sus padres tenían una pequeña casita en el bosque, a ella le encantaba vivir allí. Era todo tan distinto a la capital, parecía que estaba en otro mundo, y allí en su campo y en su casa, imaginaba multitud de historias con las que soñaba.

Una noche no podía dormir, de hecho le pareció oír cánticos en la lejanía, desconocía la lengua en la que estaba cantado, pero tenía una musicalidad y hermosura que nunca había escuchado, por un momento creyó que era un sueño, pero una vez despierta se dio cuenta que esas vocecitas en la lejanía seguían cantando.

Se asomó a la ventana, más nada pudo ver, todo estaba tranquilo, se asomó al pasillo y se aproximó al dormitorio de sus padres y hermano, y ahí estaban descansando plácidamente, y allí estaba ella escuchando ese dulce cantar al que parecía que sólo ella podía escuchar.

Dicha musicalidad procedía de fuera, bajó hasta la puerta y podía escuchar con más claridad aquel bello canto. El bosque colindaba con su casa, y parecía ser que esos sonidos provenían de allí, así que siguiéndolos se fue adentrando en el bosque.

El cantar cada vez se hacía más mágico, más real y podía oír diferentes voces, cada vez era más acusada la melodía, podía casi tocarla y Sally seguía en busca de ese sonido que la tenía hechizada.

De repente vio un gran resplandor próximo dónde ella se encontraba. Temerosa de no saber a lo que se enfrentaba, se agachó, retiró las ramas que entorpecían su visión, y allí pudo contemplar un majestuoso espectáculo, ante ella se abría un lago precioso, en el mismo se podían ver varios cisnes nadando de forma elegante, como si estuvieran danzando. Estaban formando un círculo y parecía que en el centro había algo ó alguien más, pero Sally desde su posición no podía verlo con claridad, se movió hacia su derecha y le pareció ver grandes flores blancas, estaban posadas en el lago y parecían que también bailaban.

Toda esta visión tenía a Sally emocionada y poco a poco se fue acercando, hasta que pudo vislumbrar a un conjunto de nenúfares bailando en el centro del cortejo de cisnes. Era maravilloso, estaban los nenúfares con sus flores blancas abiertas y de ellas salían unas haditas, la misma flor era parte de su cuerpo parecían tutus de bailarinas, y allí estaban ellas cantando y danzando mientras los cisnes las seguían.

Era un espectáculo embriagador, único y mágico. De repente una de ellas rompió el cántico. Parecía asustada, sin darse cuenta Sally las ramas que la cubrían, se abrieron dejándola al descubierto con todos aquellos seres bailarines mirándola fijamente, ella no sabía qué hacer.

Todos la estaban mirando, cuando uno de los cisnes saltó del lago a tierra y moviéndose torpemente fue hacia dónde estaba Sally, y con su pequeño piquito fue dándole empujoncitos invitándola a que se acercara. Una vez situada justo en frente del lago estaban todos mirándola fijamente situados en línea, cuando una de aquellas nenúfares empezó hablarle sin ella entenderle.

Pareció aquel pequeño ser darse cuenta que Sally no estaba entendiéndola, así que con gestos el nenúfar le dijo que se acercara más, Sally realmente sorprendida accedió y aquella pequeña flor acuática a ella se acercó, le tocó suavemente su cara y su cabello, y le pareció que le ponía algo sobre el mismo. Le había puesto un pequeño nenúfar en el pelo, y su nueva amiga le dijo:

– Hola pequeña

Sally se echó sin querer para atrás, podía entenderla, y no estaba hablando su idioma, porque
ahora sí podía comprender cuanto estaba diciendo

Sally dijo:

– Hola ¿puedes entenderme?

Aquel pequeño ser floral acuático le respondió:

– Si perfectamente mi querida Sally, gracias a la flor que te he puesto en tu cabello, podemos comunicarnos.

No lo podía creer, aquel ser bello también la conocía y sabía su nombre.

– No debes de temer mi apreciada amiga, yo soy

Yaiza reina del lago de Odrión, al que guardo con mis pequeñas nenúfares y cisnes. Lamento profundamente el haberte despertado de tus sueños placenteros, pero eso quiere decir que tienes el DON.

Sally, no podía creer lo que estaba viviendo en ese preciso instante, todo le parecía tan sorprendente e irreal.

¿Ella tenía un DON ?

Yaiza prosiguió:

-Mi querida amiga, nuestro Lago se muere, con nuestros cantos estamos intentando invocar a la Reina del Bosque Jamilia, somos seis nenúfares y necesitamos el canto de siete nenúfares para poder invocarla.

Sally quería ayudarlas, pero ¿Qué podría hacer ella?

– Sally sé lo que estás pensando, y si estás aquí es por alguna razón, y es probable que tú puedas ayudarnos.

– Yaiza estaría encantada en poder ayudaros, pero ¿qué puedo hacer yo?

– Yaiza: Podemos intentar que cantes con nosotras para poder contactar con Jamilia

– Sally: pero… yo desconozco vuestro canto, vuestra ceremonia de invocación.

– Yaiza: Mi pequeña niña, necesitamos que te adentres en el lago con nosotras, el resto déjalo por nuestra parte.

Sally estaba realmente sorprendida, ¿podría ayudar aquellos pequeños seres del bosque?

Los nenúfares se aproximaron a ella, los cisnes las escoltaban y todas ellas se cogieron de sus pequeñas manos, mientras las que se encontraban en los extremos invitaban a Sally a que se introdujera en el lago.

Sally, las seguía sin poder articular palabra, la dejaron a ella en medio de todas las nenúfares, los cisnes cerraron el círculo, y sin saber cómo, todas emprendieron el canto incluida Sally. Ella estaba totalmente boquiabierta, como podía ella saber el canto, y en otra lengua que era tan desconocida para ella.

Mientras todas estaban cantando y danzando en el Lago de Odrión , éste se iluminó colmándolo de esplendor. La luna enrojeció y un gran destello ante ellas se mostró, era un halo de luz cegadora, conforme se fue apagando esa luminosidad pudo contemplar lo que ante ella se aparecía, era una especie de Elfa engalanada de brotes verdes, flores, y todo su cuerpo estaba cubierto de estrellitas doradas resplandecientes haciendo que este ser brillara, y fuera todavía más bello si cabe, todo éste mágico espectáculo se rompió con la dulce voz de esta presencia.

– He aquí Jamilia Reina del Bosque, me presento ante vosotras que me habéis invocado con vuestro canto y danza de nenúfares, ¿A qué debo vuestra imploración?

Yaiza rompió el desfile de la danza y aproximándose a ella dijo:

– Mi Reina Jamilia te hemos llamado nosotras, las nenúfares del Lago Odrión. El lago se está marchitando, se está secando y con él la vida que lo guarda.

– Jamilia: Ayyy mi Reina de Odrión, vuestro bello lago está enfermo y por ello se está secando, el viento hace una semana trajo con él, polvo de Triz y cómo sabéis donde se deposita marchita lo que toca, para hacer el lugar árido y seco, no debéis de preocuparos, por ello está aquí Sally.

Sally sorprendida dijo:

– ¿Qué puedo hacer yo por vosotras ?

– Jamilia con mirada dulce y sonriente le comentó: —-Sally mi preciosa niña, cómo ya te han dicho los nenúfares tienes el DON.

Sally, seguía sin comprender todo lo que estaba aconteciendo, a qué DON se referían todas.
Jamilia prosiguió:

– Tienes el DON para salvaguardar el Lago de Odrión. El día que tú naciste el viento del Norte poseedor del polvo de Triz fue desterrado de Odrión con tu nacimiento, y sólo tú puedes hacer que desaparezca.

Sally no entendía lo que podría ella hacer para que Odrión no se marchitara, no se secara, no se perdiera la vida que había en él.

– Sally, ¿no está próxima la fecha de tu cumpleaños?, dijo Jamilia.

Sally ni lo había pensado, era verdad, ese mismo fin de semana cumpliría nueve años, y ¿qué podría hacer ella ?

El día de tu noveno cumpleaños mientras soples las velas y pides tú deseo, deberá ser que el polvo de Triz desaparezca, y mientras todo esté sucediendo deberás decir las siguientes palabras:

VIENTO DEL NORTE, VIENTO DEL SUR POR MI VINISTE Y POR MI TE FUISTE, FUERA EL POLVO DE TRIZ LA VIDA DE ODRIÓN DEPENDE DE TI.

Mientras, las nenúfares realizarán el canto odrionés de vida, así harás que desaparezca el polvo de triz sobre el lago, y todo volverá a la normalidad.

Todas estaban embaucadas por aquellas palabras, Sally sentía una enorme responsabilidad, sólo ella tenía el poder de darle nuevamente la vida al lago, a sus gentes, así que decidida dijo.

– Este sábado en el día de mi noveno cumpleaños, mi deseo seréis vosotras, el lago, el bosque, y toda la vida que en él habita, pronunciaré las palabras de Jamilia y espero poder darle la vida que poco a poco pierde Odrión.

Las nenúfares estaban felices, por fin sus plegarias habían dado resultado, habían atraído con ellas a Sally, y sin saberlo era quién tenía la llave de vida del Lago, de Odrión.

Todas agradecieron las palabras y consejos a Jamilia, y haciendo una reverencia desapareció dejando un dulce aroma a jazmín.

Sally se despidió de sus nuevas amigas y de los cisnes.

– Mis nuevos amigos, no debéis de temer, haré todo cuanto sea posible por vosotros y por vuestra vida, os veo el próximo día.

Sally envuelta en todos sus pensamientos y en la noche que acababa de vivir, iba camino de su casa, llegó a su dormitorio y sin darse cuenta se quedó durmiendo.

A la mañana siguiente Sally, no sabía si había sido todo un sueño, pero se miró en el espejo y allí seguía un pequeño nenúfar blanco sobre su cabello, había sido todo real, y tenía una misión el sábado, salvaría la vida de Odrión.

Llegó el sábado, Sally estaba totalmente emocionada, era su cumpleaños, y siempre le encantaba esta fecha, y como toda la familia vivía ese gran momento tan importante para todos.

Por la tarde sus padres le habían preparado una fiesta con sus amigos del cole en el porche de la casa, dónde perfectamente se divisaba el bosque.

Llegó la tarde, todo estaba preparado, sus amigos todos estaban allí, sus padres y su hermano sonrientes vivían emocionados este día tan especial. Sally sólo quería que llegara el momento
de soplar las velas, así que embaucada en este pensamiento, vio llegar a su madre con una gran tarta, empezó a encender cada una de las nueve velas, y empezaron todos a cantar el cumpleaños feliz, así que mientras todos aplaudían esperando que Sally apagara las velas, ella pidiendo su deseo, pronunció:

VIENTO DEL NORTE, VIENTO DEL SUR POR MI VINISTE Y POR MI TE FUISTE, FUERA EL POLVO DE TRIZ LA VIDA DE ODRIÓN DEPENDE DE TI

Todos los asistentes se quedaron perplejos, y mientras todos se preguntaban por qué Sally había dicho esto, un fuerte viento del Norte recorrió toda su casa dirección al bosque, un gran escalofrío por todos circuló, y en la lejanía Sally empezó a escuchar el cantar de las nenúfares, parecía que nadie era consciente de lo que estaba sucediendo, sólo Sally podía escucharlas, de repente una nube se posó sobre ellos y una gran lluvia plateada les cubrió, todos empezaron a correr de un lado a otro para cubrirse dentro de la casa, sin embargo Sally seguía fuera, cubierta totalmente por esta lluvia, y allí lo supo, sabía que el lago de Odrión había vuelto a nacer.

Fin

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El lago de Odrión es uno de los cuentos de cisnes de la colección cuentos fantásticos de la escritora Elena Ramírez Martínez.

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