Colibrí

Colibrí. Escritores de cuentos infantiles Mexicanos. Cuentos de pájaros.

A la sombra de una bugambilia se encontraba jugueteando un tornasolado colibrí, cuando una enorme nube se acercó y le dijo :colibrí,colibrí ¿qué haces tan solito ahí? Ven conmigo y te covertiré en nube y verás que bonito es el mundo recorrer.
-Pero mi madre me espera en casa y yo quiero a lado suyo el mundo ver, dime nube viajera ¿acaso me puedes prometer que siendo yo una nube mi madre será montaña y en su nevada punta descansaré?
-No, no puedo tal cosa prometer.
-Entonces gracias y buena suerte en tu camino.
El viento que todo lo escuchó se acercó y dijo: colibrí, colibrí ¿qué haces tan solito ahí? Yo puedo hacerte brisa y jugaremos noche y día, no tendremos reglas ni castigos ¡libres seremos!
-Pero si me voy contigo ¿puedes prometer que cada noche vendré a casa a dormir entre las cálidas alas de mamá?
-No, éso no te lo puedo prometer.
-Entonces gracias y buena suerte en tu camino.
Volando volando llegó el colibrí a la orilla de una playa y vió una juguetona ola aparecer y desaparecer, pero al fin se acercó y dijo: “colibrí, colibrí ¿qué haces tan solito ahí?
¿No quieres conmigo ser una ola y juntos surcar los océanos,pelear con piratas, buscar tesoros, bailar con delfines y cantar con sirenas?
-Si me voy contigo ¿puedes prometer que al final del día cuando me sienta cansado o asustado mi madre será una hermosa playa y me cobijará en sus arenas?
-No, no lo puedo prometer.
-Entonces gracias y buena suerte en tu camino.
Volando volando regresó a casa el colibrí y su madre le dijo: “colibrí, colibrí ¿por qué llegas tan tarde a mí?
-Hoy una nube, el viento y una ola me invitaron a partir, me hablaron de viajes, juegos y aventuras; pero con ellos no quise ir porque tendría que partir sin tí.
-Colibrí, colibrí, mi pequeño colibrí, sé que un día habrás de partir, pero puedo pometer que a tu lado siempre estaré.
Seré el viento bajo el cual vueles, seré el frondoso árbol en el cual de la noche te resguardes, y cuando mucho me extrañes recuerda que seré el sol que te abraze desde el alba hasta el ocaso; y por la noche, si miedo sintieras, seré luz de luna que calme tus sueños.
Colibrí, colibrí, mi pequeño colibrí de ver el mundo nunca debes sentir temor, porque yo estaré en derredor; y si un día quisieras a mí volver y el camino no pudieras encontrar sólo deberás escuchar en tu interior, porque seré el ritmo de tu corazón, ahí por siempre juntos vamos a estar, y ése será nuestro eterno hogar.

Fin

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