Celestino Pocopelo

Cuentos de duendes buenos

Celestino Pocopelo es uno de los cuentos de duendes buenos para niños de la escritora María Esain. Cuento infantil sugerido para niños a partir de ocho años.

Celestino Pocopelo es un duende especial. Tiene cuatro pelos celestes y un sombrero de pirata. Lo usa para navegar en su bote por el arroyo. Sabe remar muy bien. Allí, todos son sus amigos.

Él es el cuidador del camping. Hoy está feliz. Después de mucho tiempo sin llover, han caído un montón de chaparrones. El arroyo corre veloz. El pasto parece recién lavado. Los árboles muestran su peinado verde y brillante. Pronto llegarán los acampantes.

Para que las cosas estén en orden, Celestino Pocopelo recorre el lugar. Les avisa a sus vecinos que en poco tiempo más, el lugar se llenará de carpas multicolores, risas y juegos.

Primero habla con Timoteo, el benteveo. Cuando lleguen los visitantes, deberá avisarles dónde instalar sus carpas y casa rodantes. También les recordará la hora de cada comida. (Pero en lugar del benteveo, hay una cáscara de banana) ¡Menos mal que Timoteo está cerca!

A Chuchuza, la lechuza, le pide algo especial. Ella será la encargada de contar por la noche y al calor del fuego, muchas historias de miedo. Chuchuza conoce un montón, hasta hace poco vivió con las brujas del monte cercano. Chuchuza lo escucha, aunque Celestino Pocopelo parece dirigirse a un zapato viejo que ha quedado por ahí.

Luego va en busca de Gero, el tero. Él y sus compañeros tendrán a cargo los horarios. Avisarán cuándo levantarse y cuándo irse a dormir… Los teros le dicen que sí, aunque Celestino parece charlar con unos troncos secos que tiene cerca.

Celestino mira a su alrededor. Observa que falta un detalle. ¿Dónde están las pavas del monte? No las encuentra por ninguna parte. Sin ellas, la fiesta del campamento estará incompleta. Algo le llama la atención: cruzando el arroyo se ven muchos puntos negros que forman dibujos en el suelo y en el aire ¿Qué será eso?

Chuchuza lo llama:- ¡Chist! ¡Chist! Celestino, te olvidaste tus anteojos.

-¡Qué cabeza! –dice él y se peina con los dedos sus cuatro pelos celestes. Se coloca sus anteojos verdes con aumento y mira otra vez hacia el arroyo. ¡Allí están las pavas de monte, practicando bailes divertidos!

¡Ahora Celestino Pocopelo está satisfecho! Tiene el camping listo. Con los anteojos muy bien puestos, pinta un cartel con letras de colores que dice:

¡BIENVENIDOS!

Fin

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Celestino Pocopelo es uno de los cuentos de duendes buenos para niños de la escritora María Esain. Cuento infantil sugerido para niños a partir de ocho años.

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