Los ángeles que jugaban a los bolos

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Los ángeles que jugaban a los bolos

Los ángeles que jugaban a los bolos. Cuento infantil sobre ángeles sugerido para niños de diez años.

Jesús era un niño al que no le gustaban nada las noches de tormenta, pasaba auténtico miedo y pánico, así que cada vez que veía que se aproximaba alguna, iba corriendo a refugiarse a la cama de sus padres, y entre sus sábanas tapado hasta cubrir por completo su cabeza, era el único lugar del mundo dónde se sentía seguro.

Siempre estaba pendiente del tiempo, y aunque vivía en una ciudad que era más bien cálida y soleada, de vez en cuando venía algún día de tormenta, para el que siempre estaba preparado.

Pero un buen día todo cobró un significado diferente. Llegó el fin de semana, y sus padres pasarían la noche del sábado en una fiesta que organizaban en la empresa de su padre, así que su madre llamaría a Lisa su canguro, para que cuidara de Jesús en su ausencia.

Lisa era una jovencita adorable, para lo joven que era parecía mayor, ya que era tremendamente responsable, era hija de sus vecinos, y le encantaba cuidar de Jesús cuando sus padres salían, así ella también conseguía un dinerito extra.

Jesús, sabiendo que sus padres saldrían, puso la tele para ver el tiempo que iba hacer, y tuvo una enorme decepción, estaría todo el fin de semana lloviendo, y para el sábado había una previsión de una gran tormenta. Así que Jesús se dirigió a su madre:

– Mamá sé que tenéis que salir, pero por favor no tardéis que el sábado habrá tormenta y me da mucho miedo.

– Mi adorado Jesús, sabes que no debes de temer nada, que será una tormenta como otra, que nada te hará daño, y aquí estará Lisa para cuidarte, lo pasaréis muy bien, como siempre – dijo su madre

Así fue trascurriendo la semana, y llegó el temido sábado, la mañana aconteció muy nublada, con frío y con previsión de lluvia. Llegó la noche, y sus padres se estaban preparando para ir a la fiesta, así a las 19:30 h sonó el timbre, Jesús ya sabía que era
Lisa, así que salió corriendo a su encuentro, le abrió la puerta y tal como la vio le dijo:

– Lisa, Lisa qué bien que estés aquí, hoy habrá noche de tormenta, y me dan mucho miedo, necesito que estés muy cerquita mía

– Lisa: Jesús, eres un hombrecito no debes temer nada, yo estoy aquí

Los padres de Jesús estaban ya preparados para marcharse, así que fueron a despedirse de Jesús y Lisa.

– Jesús, compórtate bien cariño, ya mismo estaremos en casa, y haz caso a todo cuanto te diga Lisa, y por supuesto no temas por la tormenta que enseguida pasará.

– Mamá, eso espero, de todas formas por favor no tardéis mucho, OS QUIERO y Jesús besó tiernamente a su madre y a su padre Iba avanzando la noche, y desde la casa se empezó a sentir la lluvia, cada vez era más acusada y violenta, y finalmente se convirtió en una tormenta de truenos y rayos.

Lisa estaba junto a Jesús, y estaba totalmente desconcertada, tenía a Jesús abrazado y estaba temblando, realmente era peor de lo que imaginaba, así que quiso que le prestara mucha atención para contarle de dónde venía la tormenta.

– Jesús mi niño querido, ¿a qué tienes exactamente miedo?, a mí las noches de tormenta me encantan y me divierten muchísimo- Jesús abrió sus ojitos, no entendía que estaba diciendo Lisa.

– ¿Tú sabes ahora mismo la fiesta que hay en el cielo? Dijo Lisa Jesús seguía sin entender a Lisa

– Ahora mismo hay tormenta porque en el cielo hay una gran fiesta, por eso hace mucho ruido aquí abajo- de repente la interrumpió un trueno.

– Y ese trueno, ¿ sabes realmente lo que es ?

Jesús estaba muy atento a cuanto Lisa le estaba contando, – ¿qué son Lisa ?

– Son los ángeles que están jugando a los bolos, y cada vez que tiran un bolo se escucha aquí en la tierra en forma de trueno – justo en ese momento sonó un fuerte trueno, y Lisa prosiguió, ¿Has escuchado ese trueno que ha sonado más fuerte ? Jesús asintió con su cabecita

Ese angelito ha tirado todos los bolos de su partida, por eso ha sonado tanto Jesús esbozó una sonrisa – qué suerte ha tenido ese angelito, y los dos rompieron a reír

Mientras estaban tan divertidos, se escuchó otra vez como empezar otro trueno y Lisa dijo: Jesús, escucha, escucha, esa es la bola rodando- Jesús empezó a aplaudir, sí Lisa espera un momento a ver si tira muchos bolos, y al final sonó muy poquito, y Jesús prosiguió:

– Lisa ese angelito ha tirado sólo uno ó dos bolos

Y rompieron otra vez los dos a reír

La tormenta proseguía y Jesús estaba más pendiente de contar cuantos bolos tiraban los angelitos que de la propia tormenta.

– Lisa, ¿cómo sabías que los ángeles jugaban a los bolos en las noches de
tormenta?

Lisa le acarició la cara y se sujetó un colgante que llevaba, Jesús no se había dado cuenta hasta el momento, eran unas alitas de ángel, así Lisa le dijo: – Jesús no se lo digas a nadie, pero me lo contó un angelito.

En ese mismo momento llegaron sus padres, y se asombraron al ver a Jesús y Lisa riéndose en el sofá con la tremenda tormenta que había.

Jesús fue corriendo a abrazar a sus padres

– Mamá, papá, ya lo entiendo todo ya no le tengo miedo a la tormenta me encanta

Los padres estaban realmente sorprendidos por este cambio tan radical, así que miraron a Lisa, la cual les sonrió.

– Jesús, he de irme a casa, pero ya sabes, a ver cuántos bolos caen esta noche. Jesús abrazó fuertemente a Lisa

Sus padres nunca habían visto a Jesús tan contento una noche de tormenta, así que atónitos, le acompañaron para acostarlo, lo arroparon y le dieron un besito de buenas noches, y ya quedando Jesús solito y en silencio miraba por la ventana desde su cama, de repente se iluminó toda la noche incluida la habitación, y miró al cielo dónde puedo ver la sombra de un montón de angelitos saltando con los brazos en alto celebrando los bolos que habían caído.

Fin

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