Su vida por la mía

sirenas dibujadas

Hace mucho tiempo en el océano Mediterráneo (en Europa) los viajeros y aventureros desaparecían.

Nadie jamás pudo comprender la razón de estas desapariciones hasta que llegó Sir Leonard Cantel. Ahora mismo Leonard se encontraba en uno de los famosos bares de Londres con todo un público a su alrededor escuchando y preguntando todo:

-Si! Son ciertas todas sus historias, pero no son monstruos…

– ¿Qué son Leonard?

-Eso no lo puedo contar.

En el océano Mediterráneo los piratas iban de pueblo en pueblo buscando victimas, saqueando.

Llegaron a un pequeño pueblo de Italia donde tomaron como rehén a Leonard. El estaba comprometido, los piratas saquearon su pueblo y mataron a su familia. Con los años Leonard se volvió de la tripulación aunque con un papel muy secundario.

Habían pasado diez años recorriendo el mundo cuando decidieron volver a Italia.

-Hay que tener cuidado por estos mares-Dijo el pirata más viejo, Jones Brown- hay historias y rumores de que se escucha un dulce canto antes de la silenciosa muerte.

Habían llegado al mar Mediterráneo, Leonard se encontraba abajo lavando.

-Al menos no soy un esclavo ni estoy encadenado- se decía todos los días.

La noche se acercaba cuando se empezó a oír un canto y todos los piratas en cubierta gritaban:

-¡Estén alerta!

Leonard no recordaba mucho de la canción pero recordaba una parte:

-“Viviremos para ustedes, dulces hombres, escuchen nuestro amor reflejado en una canción y déjense caer en una profunda oscuridad”

Luego de eso todos los gritos cesaron, Leonard se asomó para ver que sucedía, sin salir. Se veían unas hermosas mujeres, eran sirenas. Los piratas comenzaron a caer dormidos y las sirenas se los llevaban. Leonard también calló. Cuando despertó, tenía la vista nublada pero logró distinguir frente a el un dulce rostro que se inclinaba sobre el, era una mujer… Más bien una joven, como el.

-¿Quién eres? – Dijo Leonard algo dormido aún.

La joven sorprendida, de que había despertado, besó a Leonard suavemente en los labios y se escapó antes de que el pudiera decir algo más.

De los setenta hombres a bordo quedaron treinta y seis, entre ellos Leonard y Jones Brown.

-Tienes suerte Leo, esa sirena casi te lleva

-¿Qué? ¿Por qué lo hacen?

– Somos su comida y disfrutan asesinarnos. Dicen que si una sirena se niega a capturar a un hombre será sentenciada a muerte o a mataran al hombre.

-¿Por qué?

– Es orden de su rey, su rey se los ordena y si pasa lo contrario mueren uno de los dos. Nadie puede saber más de la cuenta, pero normalmente se llevan a los más débiles frente a aquella belleza.

-¿Y tú cómo sabes tanto?
Jones lo miró seriamente y se fue. Jones era viejo y estaba lleno de tatuajes, todos tienen significado para el aunque jamás dice cual es. Uno de sus tatuajes decía “Melod” y unas líneas que no se entendían, pero parecían ser escamas.

En la noche debían hacer guardia por turno. Entre las 3 am y las 6 am debían hacer guardia Jones y Leo.

-Jones, se porque sabes tanto…

-¿De qué hablas niño?

– Tú sabes de las sirenas, porque sobreviviste a una. ¿Cierto?

-No sobreviví, estuve con una… nadie se había dado cuenta. Pero era hermosa, me contó todo pero me suplico que no dijera nada…

-¿Y qué pasó?

– La sentenciaron a muerte frente a mí. No sé porque su rey quería que la viera morir, no prefiere matar a los humanos para darles una lección a sus sirenas.

-Entonces, ¿Por qué te hizo verla morir?

– Para que sufriera… sabía que la amaba pero para que no me olvide…

Entonces Jones le mostró a Leo su cicatriz en el pecho, era una cruz sobre el corazón.

Terminó su guardia pero no había pasado más de media hora del siguiente turno y se escuchó la misma canción y un grito muy fuerte. Todos despertaron a atacar pero cayeron dormidos, menos Leo ya que el continuaba durmiendo pero despertó.

-Hola, soy Madelein.

-Hola, soy Leo.

La sirena era la misma joven de la noche anterior, los dos quedaron completamente enamorados el uno del otro, Leonard por la hermosura de la joven y ella porque fue el primer pirata tan humilde y honesto como no había conocido jamás y durante toda esa noche no hicieron más que confesarse todo.

Leonard acaricio el cabello de la joven y dijo:

-Pero tu morirás.

-Si ya lo sé Leo, pero no me importa.

Leonard sonrió de amor y alegría. Hablaron de todo, no salieron del cuarto en todo el día y no hicieron más que hablar, hablar y quizás más de un beso. Ella se ruborizaba de lo que decía Leonard sobre su belleza. El le contó su captura y cómo perdió todo, ella le contó que su madre había pasado por la misma situación que ella en esos momentos.

-Es como Brown…

Medelein sorprendida preguntó: ¿conociste a mi padre?

-¿Tu padre? Espera, ¿tu madre se llama Melod?

-Si!

En eso se quedaron callados, mirándose a los ojos. Leonard le confesó:

-Yo no amaba a mi prometida, pero…

-¿Pero qué?

-A ti si te amo.

Madelein ruborizó y sonrió como una niña un poco torpe, Leonard se enamoro de esa niña tan dulce como ninguna antes había conocido. No quería perder la, pero sabía que debía dejar que se fuera.

En eso una enorme ola dio vuelta el barco y una fuerza mayor se llevó a Leo y Madelein a unas lejanías donde había muchísimas rocas gigantes que no permitían ver el barco.

-Madelein ¿te das cuenta que rompiste la ley? Igual que tu madre-Dijo el rey

-No se acerque a ella.

-Sin importar la ley, humano, a ti también te asesinaré. Apostaría cualquier cosa a que tú fuiste el que interrogó a Madelein.

– No lo toques- Gritó Madelein.

– Cállate no puedes hacer nada para salvarlo

– … Su vida por la mía- dijo Madelein

Entonces Madelein tomó la daga, que llevaba consigo para matar a los hombres, y se la clavó en el estomago, Leonard corrió a su lado y se quedó junto a ella hasta su último suspiro con el que dijo:

_Te amo

Leonard miró al rey y le dijo:

-¿Por qué la dejó hacer eso?

– Es la ley, uno de los dos debería morir normalmente es la sirena, pero en este caso te iba a asesinar a ti… Jamás uno de los dos dio la vida por el otro, por eso no te dejaré olvidar lo

El resto de la vida de Leonard fue fiel a Madelein con su cicatriz en el pecho como Jones y tal cual su compañero un tatuaje con el nombre de su amada.

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Fin

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