Sofía

ojos cafe

Cuento de amor sugerido para jóvenes y adultos.

Sofía es morena como el maíz tostado. Cuando camina se parece una palmera (se mece al vaivén del viento).

Sofía tiene el pelo enrulado a veces y lacio otras veces. Recuerdo que cierto día le pregunté, tal vez siendo un poco atrevido: ” Sofía, ¿cómo es tu pelo normalmente?” Sofía me responde con sus labios rojos, con sus labios rojos que se abren dejando ver sus dientes blancos como fécula: “Mi pelo es lacio naturalmente.” Sofía tiene dieciocho años y es de un pueblo vecino al mío…

Lectora insomne de Neruda, en eso coinciden nuestros gustos como besos. Dice que Van Gogh es su pintor favorito, que admira hasta el abismo sus cuadros sobre el campo, sus autorretratos.

De Renoir dice: “es un impresionista”, para dar a entender que no absorbe sus sentidos. Le gusta escuchar salsa romántica, le gusta el cine, la música clásica (Sebastián Bach, principalmente).

He llegado a entenderme con ella con ayuda de Su Majestad El Tiempo. El tiempo que dobla las cosas, las muta, y las hace sumisas a su lengua. Cosecho palabras en su oído, y así se yergue un puente. La miro fijamente, sin tapujos, sus ojos son cafés y en ellos naufrago como una canoa que el mar se traga con su ímpetu. Es alta, delgada, su voz me toca el alma, me unta el perfume de su alma. Sueña con ser abogada, un año más y terminado el secundario piensa en esa facultad que le absorberá sus días, y sus noches. Pensar en los litigio la abruma, no le gusta, prefiere ser profesora. Si eso será cuando se reciba, Así me lo ha dicho su boca.

Sofía es un sueño caminando. Un Fanal inmenso que disipa el tedio. Algodón de azúcar. Agua de coco. Dulce de magnolia. Sabor a fruta fresca. Jugo de mango tomado bajo el disparo del sol en el trópico. Todo eso es Sofía, es despliegue de acordeón, es nota de piano, canto de un mirlo gris, o el más hermoso pájaro azul revoloteando a mi lado….recuerdo esa invitación que le hice al parque,

Allí, Sofía me confiesa que no puede ir al parque de diversiones, porque tiene una válvula mecánica…si…un Un marcapasos, más o menos. “Ya he estado en el quirófano”, me dice con su voz que me mata. “Lo comprendo”- le digo. Lo comprendo y la amo más así, porque ha tenido problemas serios, ha estado en el borde, lamiendo el todo y la nada. Ella es creyente. Yo no tanto. Ella es pausada. Yo no tanto. Pero el tiempo, Su Majestad El Tiempo, ancla mis ojos en su cuerpo, y mi alma en su alma.

Fin

Cuento de amor sugerido para jóvenes y adultos.

Imprimir Imprimir

Comentarios