La rosa y el poema

Una rosa y un poema dejaban todas las mañanas en la puerta de su casa, sin un nombre, solo el sutil poema, en un papel blanco inmaculado.

Ella al principio sentía curiosidad, con el pasar de los días la invadían las preguntas, pero no encontraba respuestas, era todo tan raro, mágico, misterioso.

Con el pasar de los días, ella iba acostumbrándose, que al levantarse cada mañana ellos estaban allí, la rosa y el poema.

Esperaba que el sol empezara a desperezarse, con sus cálidos rayos iluminaran su ventanal, entonces era hora de bajar a buscar su rosa y su poema.

Cada poema era una declaración de amor, dejaba en la rosa el más delicado perfume de hombre.

Ella se encerraba en su cuarto, con sus delicados dedos recorría delicadamente cada pétalo, imaginando que era el cuerpo de ese ser mágico, que le regalaba poemas.

Besaba a la rosa dulcemente, con sus labios la mordisqueaba suavemente, como si fueran los labios de ese ser mágico.

Sin darse cuenta se fue enamorando de ese hombre invisible, que no se dejaba ver, pero que ella percibía que la amaba.

Ya no vivía, quería conocerlo, pero él pensaba, no es tiempo aún, así pasaron los días, semanas, meses, hasta que una mañana, como todas ella bajo corriendo las escaleras para buscar su rosa y su poema, sorpresa al abrir la puerta, se encontró con el dueño de sus sueños, el hombre que la supo enamorar con la rosa y el poema.-

Fin

Miembro del consejo de Paz en la República Argentina.

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