Hadas Gemelas – Capítulo IV

Cuentos inventados de hadas

Hadas Gemelas – Capítulo IV es uno de los cuentos inventados de hadas de la escritora Liana Castello con ilustración de Florencia Bacchini.

Amanda decidió que pondría en marcha un plan.

No toleraba que algo no haya salido a su antojo, que esa familia fuera tan feliz y ella estuviera tan sola (eso porque no se daba cuenta de cuánto la amaba el elfo).

Pensó que si la felicidad de la que ahora gozaban el hada y el duende nacía de esas dos pequeñas, algo debía cambiar ¿Por qué habían tenido dos hijas al mismo tiempo cuando todos tenían un solo hijo?

La clave entonces estaba allí y decidió que algo haría al respecto. Esta vez, no le contó nada al elfo. Supuso, y con razón, que Julius no la ayudaría en su malvado plan.

Tomaría a una de las niñas y la escondería, la criaría a su imagen y semejanza, la haría una pequeña bruja y jamás la devolvería a sus padres. La decisión estaba tomada, solo debía pensar en cómo llevarla a cabo y para eso, debía estudiar cuidadosamente los movimientos de la familia.

-He decidido comenzar a hacer una caminata diaria dijo Amanda a Julius la mañana siguiente.

-¿Quieres ponerte en forma? Era hora, mi reina, hay algunos kilitos de más creo yo ¿no te parece?

-¡No me parece! Mírate tú antes de criticarme, lo haré para airearme un poco y salir de este encierro.

-¿Quieres que te acompañe? Puedo darte linda conversación mientras caminas.

-¡Ni loca que estuviera!, no necesito tu charla, iré sola.

-Pero te aburrirás, mi reina…-insistió Julius.

-Tú me aburres, sola estoy perfecta.

Y no se habló más. La mañana siguiente la bruja salió a caminar dispuesta a espiar a la feliz familia.

Así lo hizo durante varios días y pudo comprobar que todas las mañanas las pequeñas hadas jugaban en la misma plaza. A veces estaban acompañadas por su mamá, otras por su papá y otras tantas por su abuela, un hada mayor que no veía casi nada pero que pocas veces se ponía sus anteojos porque era muy coqueta.

Con la abuela será más sencillo pensó Amanda. Necesitaba no ser reconocida. Con un buen disfraz y alguien que no viera demasiado bien, no sería difícil.

-Me han invitado a un baile de disfraces dijo un día Amanda a Julius. Debes ayudarme a conseguir un buen disfraz.

-¡Qué extraño! ¿Quién te ha invitado, Amanda? No eres muy popular que digamos.

-¿Qué importa quién me invitó?

-¿Puedo ir contigo? Te aseguro que soy muy buen bailarín.

-¡A ti no te han invitado, limítate a ayudarme con un buen disfraz solamente!

Y Julius, como siempre o casi siempre mejor dicho, aceptó ayudar a Amanda.

-¿De qué deseas disfrazarte, mi reina?

-De hada buena contestó la bruja y Julius no pudo evitar la carcajada.

-Perdón, perdón, perdón, no quiero herir tus sentimientos, pero presumo difícil lograr tan buen disfraz.

-¿¡Qué quieres decir!? ¡Explícate!

Julius no sabía cómo explicarle a la bruja que no había disfraz para ser buena, que hada se nacía, no se hacía. Como tantas otras veces, prefirió callar e intentar, si es que hubiera algún modo, de ayudar a Amanda a disfrazarse de hada bella y buena.

-¿Cuándo será la fiesta? preguntó el elfo.

Mañana por la mañana, así que debes ponerte a trabajar ya, no hay tiempo que perder.

-¿Una fiesta de disfraces por la mañana? ¡Eso es muy extraño!

-¿Dudas de mi palabra? ¿Crees que te estoy mintiendo?

-No, mi reina, no me atrevería a pensar eso, pero me resulta extraño, nadie hace fiestas por la mañana.

-¡Bueno, esta será la primera entonces! Ponte a coser ¿quieres? Necesito además una peluca blanca para que parezca que tengo canas y que soy vieja, maquillaje y unos anteojos negros.

-¿Y dónde se ha visto un hada con lentes negros? –preguntó el elfo conteniendo la risa.

-No sé dónde se ha visto pero mañana se verá, temo que haya mucho sol.

-Las nubes anuncian lluvia, mi reina.

-Las nubes pueden disiparse, tú ocúpate de mi disfraz.

Julius salió a buscar la peluca, los lentes, una varita mágica, zapatos delicados y los más bellos tules para coser el disfraz. No durmió en toda la noche, pero no le importó porque siempre, o casi siempre, deseaba cumplir con los deseos de su amada.

Continuará…

Ilustración de Florencia Bacchini

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Capitulo 2
Capítulo 3

Hadas Gemelas – Capítulo IV es uno de los cuentos inventados de hadas de la escritora Liana Castello con ilustración de Florencia Bacchini.

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