Tony un bichito audaz

piojo animado

Tony un bichito audaz es un cuento de piojos de la colección cuentos de animales de la escritora Viviana Velez sugerido para niños a partir de seis años.

Tony un bichito, de esos que son muy inquietos, saltones, pintoresco y provocadores. Un piojo rebelde y simpático. Disfruta escuchar conversaciones de todo tipo, siempre está muy atento pues con volteretas circenses salta de cabeza en cuerpos con cabellos tanto de animales como humanos.

Desde pequeño conoció distintos lugares y cuántos. Se mudó centenares de veces durante su pequeña vida, pues sólo con tres añitos que para él representan más de lo que cualquiera de nosotros pudiera imaginar.

Tony siempre provocando molestia, pica que te pica cabecitas de niños de todas las edades, mamis, papis, tíos, abuelos y cuerpitos de perros, gatos, conejos, pollitos, palomas, loritos, hasta un día visitó a un gran oso, pero esa es otra historia. Todo lo que se presentará con pelos era atrayente y muy tentador para Tony; cabellos rubios, canosos, pelirrojos o castaños, lacios o con rulos.

Conocedor experimentado en saltos, descubría nuevos e interesantes lugares para vivir por un tiempo, piojito nómade. Cuando veía que se aproximaba la limpieza: champú, loción, spray y…peine fino. – ¡Ay! ¡Noooo! Porfis con el rastrillo ¡noooo! Desalojo no. El miedo se apoderaba de Tony y salía huyendo despavorido como un resorte.

El problema para Tony era el comienzo del invierno y pasar esos tiempos de tanto frío. Pues al llegar la noche si estaba en un animal y las uñas rascaban caía varias veces al piso helado y en la cabeza de algún niño, un peine o cepillo lo atrapaba y zas! Caía a cualquier sitio con agua, otra vez…el frío. Las rutinas son aburridas para Tony. Apasionado por los cambios rápidos, los imprevistos, las sorpresas que generan impulsos y desafíos; crece, aprende a tomar decisiones a veces correctas otras desacertadas.

Tony, el piojo audaz repite una frase que un algún día, escuchó del actor de una película: -“A veces se pierde para ganar y otras se gana para perder” no se la olvidó nunca. En esa ocasión vivía en la cabeza medio calva de un abuelo aficionado al cine y al que le gustaba mucho escuchar y bailar el tango, aprendió muchos pasos y sacaba brillo a la parte calva que hacía de pista, tiempos divertidísimos.

Ocurrió que en un verano de esos inolvidables por el calor bronceador del sol, en una playa llenísima de gente de todos los tamaños, edades y colores; Tony saltaba de cabeza en cabeza pues sus patitas no soportaban las altas temperaturas. Por un instante… ¡ZAS! ¡ZAS! Cayó a la arena mojada. Justo escucha ¡Giiiiiiiiii! ¡Zas! ¡Pum! ¡Pam! Una gaviota despistada aterrizó.

-¡Ji, ji, ji! Sorry, perdono, pardon, digo ¡perdón! ¿Te lastimé pequeño?- Dijo la gaviota políglota.

-Naaaa, para nada, ¡me asustaste! Y ¡cómo! -Respondió Tony con carita de asombro.

-¡ja, ja, ja! No era mi intención. No te vi. ¡Ja, ja, ja, ja! -Agregó la gaviota alegremente, aleteando para secar sus alas, sacudiendo agua salada.

-¡Ey! Seré chiquito pero soy un ¡Piojo! -Replicó Tony muy orgulloso.

-Un piojo ¿qué haces? -Preguntó curiosa la gaviota.

-Soy un insecto, parásito, sin alas y mi especie es grande somos como 3.250 familias-Dijo Tony.

-¿Parásito? ¿Qué significa? -Agregó la gaviota interesada en una palabra nueva.

-Eh jemm! Vivo picando y me alimento de la sangre de animalitos y humanos, como los mosquitos, pero me quedo instalado en un lugar velludo o con plumas, hasta que… ¡chau! Me desalojan -Explicó Tony.

-¡Uy! Entonces, creo que se me hace ¡tarde! ¡Bye, bye! ¡ciao! ¡Freilos! ¡au revoir! ¡Chaucitooo!

-Contestó la gaviota muy nerviosa.

-¡ja, ja, ja! ¡Espera! no te vayas, que no te voy a hacer nada. Viste soy chiquito, pero peligroso ¡Jajajajajaja!!-Agregó desafiante Tony.

-Yo soy más grande, no te tengo miedo, ¡Ji, ji. Ji, ji! -Refutó la gaviota con actitud burlesca, mientras elevaba sus alas.

-Dime ¿cómo te llamas? ¿Adónde vas? -Preguntó intrigado el piojo Tony.

-Soy Dana, una gaviota aventurera, amo volar, viajar, ser libre. Me voy a una fiesta en otra playa.

-¡Uy! ¡Qué lindoooo!…fiesta, luces, música, gente bailando, cabellos al viento… ¡me gusta ¿Puedo ir con vos?-Preguntó ansioso con ojitos brillantes Tony.

-¡Dale! Subí, pero… ¡ojito con picarme! ¡Vamos! -Afirmó Dana y así emprendió un nuevo vuelo, esta vez compartido.

Esa tarde Dana y Tony volaron por el mar y juntos disfrutaron la fiesta nocturna en la playa. La música motivaba el gran vuelo de Dana con giros elocuentes y mágicos. Tony frenético, entusiasmado por esa fascinante noche, saltaba de cabeza en cabeza al ritmo musical.

Había comenzado una gran amistad. Llegaba el amanecer y estaban muy cansados, Dana y Tony encontraron la copa de una gran palmera para descansar.

Al día siguiente los rayos del sol despertaron a la gaviota Dana y al piojo Tony.

-Dana ¿podemos ser amigos? Y ¿viajar por siempre juntos? -Preguntó el piojo entusiasmado.

-¡Sí! Claro, si ya somos amigos. Te cuento que vivo viajando de norte a sur, de sur a norte.

Siempre en busca de recibir el verano. No me gusta el invierno. ¿A vos? -Contestó Dana.

-¡Oh! Si, a mí también. Adoro el calorcito, volar, nuevos horizontes, conocer amigos, los desafíos y divertirme con todo lo que la vida regala-Respondió muy seguro Tony.

Así fue como un pequeño piojo audaz y Dana una gaviota soñadora emprendieron nuevas e inolvidables aventuras por los cielos y mares de las playas del mundo.

Fin

Viviana Cristina Vèlez © todos los derechos reservados

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