Volvieron

Volvieron. Juan Carlos Godoy, escritor chileno. Cuento fantástico.

Esta historia comienza en un pueblo en Chile llamado ‘Salamanca’, se han publicado y escrito bastantes historias relacionadas a este pueblo, muchas sobre brujos, pactos con el diablo, hechizos, maldiciones, curaciones etc.., pero ninguna como la que a continuación ustedes descubrirán.

Era un domingo de verano de 2002 muy caluroso pero a la vez tranquilo, en el pueblo se acostumbraba a disfrutar junto a la familia ese día de la semana, la gente iba a pasear a la plaza, compartían junto a sus amistades, los niños jugaban y corrían disfrutando de la inocencia de esa edad, algunos padres comentaban el calor que sentían, unos decían que era normal, otros que era el calentamiento global y algunos más ancianos decían que algo iba a pasar en la ciudad, ninguno le prestó mucha atención a esa última opinión, sin saber lo que pasaría ese día.

Al caer la tarde el cielo se nublo, una niebla muy espesa con un calor que se iba acrecentando, a esa hora las personas del pueblo se encontraban en sus casas, solo los niños jugaban en las calles, todo era tranquilo como un día mas de verano muy caluroso, unos ancianos llegaron hacia la capilla del pueblo buscando conversar con el sacerdote, estos dos ancianos don miguel y don Bernardo ingresaron a la capilla de rodillas llorando hacia el altar, el Padre Guillermo les dijo

‘Que pasa hermanos porque lloráis de ese modo, ¿les ha pasado algo?, levántense y conversen junto a mi lo que les ocurrió’.

Don Miguel respondió

‘No padre no nos ha pasado nada todavía, lo que va a pasar es por lo que lloramos’

Padre Guillermo: ‘No tengan miedo nada les va a pasar, ¿cometieron algún crimen?’

Don Bernardo dijo: ‘No hemos cometido ningún crimen usted nos conoce padre, somos personas de bien, pero lo que va a venir es el mal mismo, algo que nunca debió pasar’.

Don Miguel: ‘El calor padre y la niebla no es normal, es un presagio de lo que está por venir, algo que no es normal’

Padre Guillermo: ‘No se preocupen hermanos en la casa de nuestro señor Cristo no les va a pasar nada, si desean pueden quedarse aquí’

Los ancianos se calmaron y se quedaron en la capilla, la poca gente que presenció esto no les tomo mucha atención, solo pensaron que era por la edad, que eran creencias antiguas de unos ancianos Al pasar las 7 de la tarde en la capilla solo quedaban los ancianos y el sacerdote, los habitantes del pueblo en sus casas sin pensar en lo que iba a ocurrir, algo que nunca se imaginaron que podría pasar y ni menos estar preparados para ello.

Un ruido muy fuerte se sintió en la ciudad, un ruido que se escucho en todas partes, algo que todos se alarmaron, los padres salieron corriendo hacia la calle a buscar a sus hijos, los niños llorando alarmados fueron los únicos en ver cuál fue el origen del ruido tan espantoso, los niños solo miraban asustados y llorando el cielo en la cima del cerro, el cielo se abrió dijeron algunos, otros dijeron que del cielo cayo fuego, algunos niños mas adultos pudieron describir un poco mas lo que había pasado ‘El cielo se abrió de un color rojo como llamaradas, luego bajo algo hacia el cerro, algo lleno de fuego, muy raro pero como que tenía algo dentro de ese fuego’, esto describieron los niños presente.

Todos acudieron hacia la plaza del pueblo para reunirse y conversar con el alcalde, todo estaban muy asustados, el alcalde pidió tranquilidad ‘No se alarmen, tranquilos vamos a ir donde el sacerdote y ver si el tiene alguna explicación de lo que pudo a ver pasado’ Al llegar a la capilla el Padre Guillermo estaba en la entrada llorando y desde el campanario colgaban los cuerpos de los dos ancianos, todos muy sorprendidos y intrigados con lo que veían

¿Qué paso padre? Pregunto el alcalde

Padre Guillermo: ‘estos hombres acudieron a mí hace algunas horas buscando consuelo, yo los cobijé en la capilla y en un momento sentí un ruido muy fuerte a lo cual fui a la entrada de la capilla, en ese momento ellos deben haber subido al campanario donde solo escuche su última frase’, ellos dijeron

‘Volvieron Padre, volvieron los olvidados’.

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Fin

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