Una familia especial

Una familia especial. Escritores Argentinos. Cuentos de animales. En la laguna situada en el centro del bosque vivía una pata. Parecía una pata común, pero, nunca había podido poner huevos. Era algo muy extraño y no se había visto algo así, por lo menos desde que los animales tenían memoria. La pata había consultado con […]

Resulta interesante también:

Los caracoles
Bienvenida a nuestros nuevos escritores, María Inés Casalá y Juan Carlos Pisano

Una familia especial. Escritores Argentinos. Cuentos de animales.

En la laguna situada en el centro del bosque vivía una pata. Parecía una pata común, pero, nunca había podido poner huevos.
Era algo muy extraño y no se había visto algo así, por lo menos desde que los animales tenían memoria. La pata había consultado con varios sabios del bosque, pero ninguno le había podido dar una respuesta a su problema.  El resto de los animales la miraban con lástima.
Ella se daba cuenta y andaba el día entero nadando con la cabeza gacha y, de vez en cuando, una lágrima rodaba desde sus ojos hasta el agua.
Sus amigas ya habían tenido hijos y paseaban con ellos por el lago.
Muchas veces la invitaban pero, resultaba muy triste cuando sus amigas volvían con sus familias y ella se quedaba sola en la orilla del lago, entre unas ramas, donde dormía.
Cierta noche estrellada, la pata estaba tirada boca arriba mirando el cielo y pensando en su suerte, cuando escuchó un llanto.
¿Quién podía estar más triste que ella?
Se levantó y, alumbrada por la luna llena, encontró un pequeño renacuajo que había quedado atrapado entre una hojas.
La pata lo ayudó a desenredarse y el renacuajo le pidió si podía quedarse con ella porque no sabía donde estaba su familia.
La pata accedió y se acostaron uno al lado del otro. Pasó el tiempo y, cuando el renacuajo ya era un sapo, escucharon otro llanto. Era un cachorrito de perro que alguien había dejado abandonado en medio del bosque.
La pata y el sapo lo llevaron hasta la orilla, le dieron agua y lo abrazaron para que no tuviera frío.
Por la mañana le pidieron a unos zorros que le consiguieran algo para comer.
Era un espectáculo extraordinario ver a la pata, el sapo y el perro nadando en el lago. Una tarde, al salir del agua, la pata escuchó a los patos que se burlaban.
–¿Qué clase de familia es esa? Es un mamarracho –decían.
La pata se dio vuelta, los miró y contestó:
–Somos una familia diferente, pero nos une lo mismo que a ustedes: el amor. Y me parece que no es poco ¿verdad?

Fin

Hecho el depósito de ley 11.723. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial.


Una familia especial

EnCuentos está constituido por un grupo de profesionales y autores independientes que mediante su valioso aporte ayudan a recopilar, en un sólo lugar, literatura y material de todas las épocas, para padres -que en algún momento fueron niños- e hijos que, mediante la lectura, se convertirán en algún momento en mejores padres.

¿Qué se dice de EnCuentos.com?


Testimonio de Liana Castello

Liana Castello - “Un día conocí EnCuentos.com y algo me dijo que tenía que publicar mis cuentos allí. No me equivoqué. Gracias a esta ventana que es EnCuentos.com mi trabajo empezó a ser conocido...” Ver Más

Testimonio de Elizabeth Segoviano

Elizabeth Segoviano - “EnCuentos.com es una excelente plataforma de lanzamiento para cualquier escritor latinoamericano, por medio de EnCuentos.com mi trabajo literario ha sido traducido a varias idiomas...” Ver Más

Testimonio de Mara Alicia Esain

María Alicia Esain - En mi caso personal, gracias a EnCuentos.com y a sus mágicos hacedores, he logrado publicar en papel “La selva de los leones” en “Cuentos Infantiles 4 de Ediba...” Ver Más

Testimonio de Mnica Esparza

Mónica Esparza - EnCuentos significa mucho para mí, es un sitio donde no sólo puedo compartir mis cuentos sino que me permite ver los comentarios de mis lectores en diferentes países...” Ver Más

Comentarios

comentarios

monstruo
Espanto, un monstruito amigable

Espanto, un monstruito amigable. Escritora Argentina. Cuentos de monstruos. Tema del cuento: La amistad   Dicen que había un pueblo...

Cerrar