Navegando bajo el agua, por Antonella Reveco Spalloni

Cuentos con Parchecuritas

Navegando bajo el agua

Cuando Bastián terminaba de leer el último chiste de Condorito,
escuchó un llanto. Dejó la revista al lado de la cama y caminó rápidamente
a la puerta de su dormitorio. Sacó la cabeza hacia el pasillo del hospital
y, cuando estaba desierto, se atrevió a salir con su amigo “el soporte de
suero”. El ruidoso llanto lo guiaba hacia una puerta, la abrió y encontró
una niña con el ceño fruncido.
- Hola, ¿cómo te llamas? -le preguntó Bastián.
- Cristina.
Ella paró de llorar y le hizo una seña para que se acercara.
- ¿Por qué lloras? -le preguntó el niño.
- No me entienden: tenía sed y tomé un poquito de agua y el resto
lo esparcí a las enfermeras. ¿Sabías que si mueves mucho la botella y la
sueltas, sale agua? Lo malo es que también le cayó al doctor. Ahora me
dan agua en este vaso.
Bastián la miraba. Tenía unos ojos muy brillantes, una sonrisa a la
que le faltaba un diente y largas pestañas.
Al ver su cabeza pensó “¿de qué color será el tejido de pelo que
le está haciendo Blanquita?”

Bastián y el submarino

La niña, entusiasmada por la compañía, le contó cuando se hizo la
sonámbula y caminó por los pasillos con las manos extendidas, hasta que
estalló en risa y la pillaron. También cuando amarró el delantal de una
enfermera a su cama.
“Pobres enfermeras”, pensó Bastián.
De tanto hablar, la niña abrazó su muñeca y se quedó dormida. En
ese momento, un chorro de agua salpicó en la cara del niño. Y éste vio
que venía del vaso de Cristina. Se acercó a mirar al fondo del vaso, y vio
un submarino de color azul que emergía a la superficie. Se abrió la
escotilla y salió El Capitán, “un amigo del cubrecama”. Le hizo señas para
que subiera a la nave. El niño sonrió y pensó ¿por qué no?
Ni se dio cuenta cuando se achicó y quedó del porte de una gota
de agua y, de un salto, se metió por la escotilla.
El submarino era moderno, con luces por todos lados, periscopio
y radares. De repente sintieron mucho movimiento.
- ¿Qué está pasando? ¡Oh no!, a Cristina le encanta tomar agua -
exclamó preocupado Bastián.
Miraron por el periscopio y vieron la boca de Cristina muy de
cerca y así, entraron navegando por el hueco de la encía.
Bastián pudo ver cómo descendieron por la garganta y tráquea. Fueron
impulsados por fuertes corrientes que los llevaron a aguas más quietas.

En ese momento, prendieron luces y motores. Vieron células
sonrientes, brillantes y hermosas que nadaban todas juntas, parecían estrellas
del espacio. Pero de pronto, se toparon con células oscuras, sin formas, que
al desplazarse dejaban una sombra negra.
- ¡Esas son las malas, apresúrate no dejen que sigan! -gritó Bastián.
El Capitán les bloqueó el camino y luego, con una sonrisa de
satisfacción, disparó un líquido dorado.
Algunas células negras intentaron escapar, pero el Capitán con gran
puntería las alcanzó.
submarinoCuando todas las células ya eran blancas, Cristina despertó y debido
a su bostezo, el submarino se vio arrastrado por una corriente de aire que
los llevó a un orificio de luz. Y entonces, descendieron por una cascada
envueltos en una gota de agua que rodó por la cara de la niña y cayó al
cubrecama. Y una vez ahí, Bastián abrió la escotilla del submarino y salió
a la superficie. Así como se achicó también se agrandó.
Cristina al ver a su amigo se emocionó y muy contenta le dijo:
- ¡Bastián, mira! ahora el cubrecama tiene un dibujo de un submarino
y un astronauta. Bastián la miró y sonrió con una sonrisa misteriosa.
De pronto, en la habitación se escuchó el golpeteo de unos palillos
de tejer.
- Parece que alguien está tejiendo -dijo la niña.
- Sí, creo que hay una tejedora en el hospital -le respondió Bastián.

marinero abuela astronauta capitán

Si estás en casa o en el hospital
leyendo este libro,
imagina dibujos en tu cubrecama
y no confundas el gorjeo de los
pajaritos con el sonido
de dos palillos de tejer.



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2 Respuestas to “Navegando bajo el agua, por Antonella Reveco Spalloni”

  1. adelina Says:

    pita quien te escribe es adelina gran sorpresa tu escritora dios te bendiga espero me recuerdes tus libros hermosos yo deceo contactarme con tigo

  2. adelina Says:

    ANTONELLA
    GRACIAS POR CONTESTAR MI CORREO UN PLACER SABER .COMO ESTAS SALUDOS ADELINA

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