Las palabras azules. Cuentos de la escuela

Cuentos de la escuela

Cuentos de la escuela

Las palabras azules. Escritora de La Rioja, Argentina. Cuentos de la escuela.

Cuentos de la escuela

El único lápiz de color que tenía era azul. Era el último de la cajita que le había regalado la abuela y por eso lo apreciaba más. Con ése decidió escribir su gran secreto. Pero los compañeros del grado lo habían estado mirando y entonces, presuroso, Quique lo encerró prácticamente en su mano izquierda para no ser descubierto.

-¡Señorita! ¡Señorita!  Quique tiene un machete  en la mano…¡Mírelo, seño!

– Silencio chicos…trabajen, no pierdan tiempo.

La señorita Alicia continuaba escribiendo la prueba en el pizarrón, sin dar mayor importancia a la acusación de Silvio. Pero los cuchicheos de los chicos no cesaban, ni los gestos amenazantes de algunos hacia Quique. Claro la señorita Alicia no los veía pues estaba de espaldas a la clase.

Culminaron el día arriando la bandera, despidiéndose  de los maestros y empezaron a irse hacia sus casas.

Demorada junto a otros colegas la señorita Alicia fue la última en salir de la escuela. Al cruzar a la vereda de enfrente encontró a Quique tirado en el suelo, todo despeinado, lastimado, con el guardapolvo hecho jirones y llorando desconsolado…su mano izquierda, apretada y toda ensangrentada…

-¿Qué ha pasado Quique querido? – fue la expresión alarmada de la maestra.

-Los chicos….seño….los chicos porque creen que copié en la prueba – sollozaba dolorosamente el muchacho.

– Pero….no puede ser que sean tan malos, ¿ O es que sí tenías un machetito? – sonrió la maestra con un dejo de complicidad.

– No señorita….no hice un machete…se lo juro.

– ¿Y qué tienes entonces tan apretado en tu mano? – mirando fijamente la mano izquierda del niño, preguntó la maestra.

– Nada, nada – respondía una y otra vez, cada vez más asustado el pobre Quique.

Suavemente la maestra lo ayudó a levantarse del suelo y al querer tomarle sus manos, el niño dejó caer sin darse cuenta, lo que tenía celosamente escondido en su mano izquierda.

Era un papelito arrugado, casi húmedo, muy bien doblado…Se despidió la maestra de su alumno con un beso en la frente y al ver que se alejaba rápidamente por la vereda bañada con el sol del mediodía, recién decidió abrir el papelito creyendo que era un machete.

Y aparecieron ante sus ojos asombrados unas enormes palabras azules escritas con el único lápiz de  color que Quique tenía:

Señorita, yo la amo

                             Quique

Dato: machete se dice aquí aun papel oculto con el tema de un examen.

Fin

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