La rana que quería ser princesa

La rana que quería ser princesa

La rana que quería ser princesa

La rana que quería ser princesa. Juan Carlos López, escritor venezolano. Cuento infantil sobre el amor.

Desde hace tiempo, una rana soñaba con ser princesa, ella pasaba todo los días viéndose al espejo con frecuencia, a cada hora, a cada instante, inclusive mucho antes de irse a dormir. Cierto día, le tocaron la puerta y al abrir era un sapo que la esperaba allí. Lo primero que ella le vio fue un físico perfecto y una forma de hablar espectacular, pero finalmente se quedó viendo su vestimenta parecida a la de un obrero y lo rechazó porque estaba completamente sucio.

El sapo a duras penas iba a comenzar a hablar; pero se fue muy apenado porque la rana le cerró la puerta con fuerza. El mismo sapo estuvo volviendo al lugar por siete veces y ella con la misma le cerraba la puerta cuando le tocaba responderle. Un día ella decidió salir a inhalar aire y llevar un poco de sol, pero nunca dejó de verse en el espejo, nunca dejó de ponerse sus mejores vestidos, nunca dejo de soñar su vida como princesa.

Y al salir vio un grupo reunido, cosa que le dio curiosidad y se unió a el sin decir nada, y vio que en el centro del grupo se encontraba el mismo sapo que ella le cerró la puerta en ocasiones anteriores; vestido como todo un príncipe, con el mejor traje que allá visto jamás. Entonces sin perder más tiempo se le acerco a el sapo y le dijo hola te acuerda de mi, al final el le contesto que si, mientras se alejaba del lugar.

Entonces fue allí donde ella prefirió entrar nuevamente a su casa. Al día siguiente el sapo volvió a vestirse como antes igual a un obrero y se dirigió a la casa de la rana, tocándole de nuevo a la puerta; pero al abrir la rana por vez última le cierra la puerta con fuerza y el sapo con la palabra en la boca se aleja del lugar. Dos días más tarde ella volvió a salir a inhalar aire y a llevar un poco de sol y otra vez volvió a ver al mismo sapo vestido con la misma facha de ropa anterior.

Pronto llegó el papá del sapo al lugar; que era el rey. Ella contempló muy animada al sapo muchas veces, el rey le preguntó al sapo si había buscado a su princesa y el muy apenado le dijo que si, pero ella le lanzaba la puerta en la mayoría de veces que iba allá. El rey le dijo que se quedara tranquilo, que pronto la encontraría y que sólo quería que fuese feliz. El sapo le respondió padre: “voy a volver a ir allá. Voy a volver, a ver si puedo hacer el intento nuevamente”. Pero cuando aquella rana escuchó aquello, se fue corriendo a su casa sin decir nada.

Pero al llegar a la casa se dijo una y mil veces: “la próxima vez que toque aquel sapo lo oiré”. Paso un día y otro detrás de otro, y así fueron pasando los años; pero ella seguía sola en la puerta o en el espejo se quedaba esperando a su príncipe. Pero ya cuando ella se dio cuenta de que ya su príncipe no vendría, ya era demasiado tarde; ya había perdido toda una larga vida esperando.

Fin

 

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