Goofy. Cuento sobre el cuidado de mascotas

Goofy. Cuento sobre el cuidado de mascotas

Goofy. Cuento sobre el cuidado de mascotas

Goofy. Ana Milagros Zuta Chávez Licenciada en educación y escritora peruana. Cuento sobre el cuidado de mascotas.

Goofy llegó a mi casa un 15 de enero hace tres años. Tenía dos meses de nacido. Mi madre lo rescató cuando estaba deambulando por la calle. Ella se enterneció y nos dio una sorpresa.

Goofy es un pastor alemán, es robusto, de color negro con manchas blancas, tiene las orejas puntiagudas y abiertas hacia adelante, sus ojos son de color almendrados. Se ha convertido en una gran compañía para nuestra familia, sobre todo para mí. Desde que ingresó a ser miembro de la familia (yo lo considero un hermano menor) hemos vivido aventuras y nos ha traído muchas alegrías.

En cierta ocasión, cuando tenía seis meses ocurrió que accidentalmente dejamos la puerta de la calle abierta y Goofy salió de la casa. Yo creí que ya lo habíamos perdido, no dormía, no comía, estaba desesperado.

Lo busqué tres días, puse fotos en todos los postes de mi barrio, hasta que por fin una vecina lo trajo. Nos dijo que su hija se había enamorado de mi perrito cuando lo vio en la calle y que se lo había llevado a su casa, pero lo tuvo que devolver porque mi “hermanito” lloraba todas las noches.

A los siete meses aprendió a traernos objetos cada vez que se lo pedíamos, fui entrenándolo poco a poco. Tanto es nuestro cariño que al cumplir un año Goofy le hicimos una fiesta, fue fenomenal. Mi hermana hizo la decoración con imágenes de mascotas de las películas que hemos visto. ¡Un éxito total! Goofy recibió regalos de mi familia y de mis amigos que lo querían y lo engreían cada vez que llegaban a casa.

Lo he cuidado mucho, es por eso que cuando tuvo trece meses lo inicié en el mundo de los concursos de mascotas. El primer año quedamos en tercer puesto. Desde entonces nos prometimos tanto Goofy como yo que haríamos todo lo posible para alcanzar el primer lugar en el próximo certamen.

Y así fue, al año siguiente, no solo lo cuidé, sino que le enseñé a realizar piruetas como pasar saltando por el orificio de un aro, hacerse el muertito, proteger de malhechores (esto se me vino a la mente al darme cuenta que esta raza de perros son los preferidos para convertirse en policía canino).

Creo que es a mí a quien Goofy quiere más. Una muestra es que cada vez que llego de la escuela no solo menea la cola como lo hace con el resto de la familia, sino que salta, me da lenguazos y hace piruetas.

Pero criarlo no ha sido tan fácil, exigía mucha responsabilidad de mi parte, ya que fui yo quien prometió a mamá cuidarlo. Entre los cuidados que le doy está por ejemplo el de evitar ciertos alimentos.

Ya desde pequeño, su veterinaria me dio las siguientes recomendaciones:

  • Alimenta a tu cachorro 4 veces al día, ya cuando sea adulto reduce a 1 o 2 veces.
  • Siempre ten un plato limpio con abundante agua para cuando tenga sed
  • Sácalo a pasear con correa para que se ejercite.
  • Dale un lugar abrigado para dormir.
  • Mantén a tu perro siempre con su correa con identificación, de manera que si sale a la calle sepan que tiene dueño.
  • No tengas a tu mascota en espacios reducidos, húmedos o amarrados durante muchas horas.
  • Llévalo periódicamente al veterinario. De esa manera tendrá al día sus vacunas y se detectarán enfermedades e infecciones.
  • Hazle cariño y juega con él. Eso hace que ambos lo pasemos muy bien.

He puesto en práctica esos consejos y puedo decir que siento que mi mascota, “mi hermanito menor” es feliz cuando está conmigo. En realidad yo no sé cómo pueden existir seres insensibles que no saben cuidar a sus mascotas o en todo caso usan a los animales para sus propios beneficios, en vez de darle cariño y calidad de vida.

Sé que algunos dueños los desamparan, los dejan en la calle, no les dan cobijo y a veces los ponen en riesgo de morir. No se dan cuenta que tal como ocurre con una persona que vive circunstancias similares en su vida, las mascotas sufren de estrés y hasta llegan a cambiar su comportamiento debido a los maltratos que reciben.

Particularmente a mí me rompe el corazón sólo saber que las mascotas son sometidas a maltratos que en muchas ocasiones las llevan a la muerte.

Si tienes una mascota, ya sea un perrito (como mi Goofy), gato, hámster, pollo, conejo, gallina, cerdito, caballo, etc…, trátala bien.

Ellos se merecen toda de nuestra atención y cuidado. Goofy ahora ya es un perro adulto, pero seguimos jugando y divirtiéndonos todos los días.

De seguro continuarán mis anécdotas con él y yo estoy muy contento de saber que tenemos mucho camino que recorrer. Y que día a día mi mascota me enseña a valorarla y ser mejor persona.

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Fin

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