Gladiola. La florcita que quería estar sola

Gladiola. La florcita que quería estar sola. Cuentos. Cuentos educativos. Cuentos con moraleja. Material educativo. Cuentos de flores. Tema del cuento: tener un hermanito – aprender a compartir Había una vez, un matrimonio joven que vivía en una casa con un jardín pequeño, pero muy bonito. En este jardín no había árboles, pero sí canteros con flores […]

Resulta interesante también:

Vida de Musa
Orejudo, el perro con orejas de elefante

Gladiola. La florcita que quería estar sola. Cuentos. Cuentos educativos. Cuentos con moraleja. Material educativo. Cuentos de flores.
Tema del cuento: tener un hermanito – aprender a compartir

Había una vez, un matrimonio joven que vivía en una casa con un jardín pequeño, pero muy bonito. En este jardín no había árboles, pero sí canteros con flores y plantas, césped y algunas macetas.
Una de las ventanas de la cocina de la casa daba al jardín. En el umbral de esa ventana, vivía Gladiola una flor muy bella que estaba plantada solita en una muy bonita maceta y a la cual la dueña de casa se encargaba especialmente de cuidar.
  Gladiola vivía feliz en su maceta, siendo reina y señora de su espacio, su tierra, el agua que recibía, en fin… dueña de todo. Muchas veces, mirando a las demás flores que convivían con muchas otras en los canteros del jardín, Gladiola se preguntaba cómo hacían para vivir tantas flores juntas.
-“¡Qué feo debe ser! ¡Qué incomodo, tener que compartir todo con otro! -se decía a sí misma.
 Sin embargo, las flores, que no vivían solitas, tenían cara de ser muy felices, cosa que a nuestra amiga la intrigaba por demás.

  Más de una vez, se ponía a conversar con ellas y les preguntaba cómo era eso de compartir una maceta o un cantero y que las cuidaran y regaran a todas juntas, y no a ninguna en particular. Todas las flores, sin excepción, le contestaban que era divertido y muy lindo, que se sentían muy bien acompañadas y que no cambiarían su lugar por el de ella por nada del mundo.
-“¡Deben estar loquitas éstas! -decía Gladiola, convencida de que no había nada mejor en el mundo que tener un espacio único y propio para uno mismo.

Una mañana mientras el matrimonio desayunaba, escuchó una conversación que jamás habría querido escuchar. El matrimonio estaba hablando de ella y decían que se veía muy sola en su maceta, que algo había que hacer, darle un compañero o compañera. “¡Jamás!”, pensó Gladiola, furiosa.

Sin embargo, ellos seguían planificando “ampliar la familia”.
-“Es lo mejor” -dijo la señora.
-“Este es el momento” –dijo su marido.
-“Pues entonces, pongámonos en campaña para darle una compañera a nuestra flor”.

Gladiola no creía lo que sus pétalos escuchaban. Estaba más que furiosa, no sabía qué hacer, no podía creer lo que sus dueños le iban a hacer. ¿Qué pasaba con ellos? ¿No era ella lo suficientemente linda como para embellecer el umbral de la ventana que necesitaban ponerle una compañera? Si ella no había pedido nada, ¿por qué tomaban esa decisión? Estaba más que bien solita y no quería compartir con ningún intruso su maceta, su umbral, la tierra que la sostenía y mucho menos a sus dueños, que con tanto cariño y esmero la cuidaban. Decidió que algo tenía que hacer. Como no podía hablar con ellos, de algún modo debía expresar su enojo. Sus dueños debían darse cuenta de que ella estaba muy desconforme con la decisión que habían tomado.

Fue allí cuando decidió enfermarse. Pensó que así, llamando la atención y haciendo que sus dueños se preocupasen por ella, no tendrían tiempo de pensar pavadas tales como comprar otra florcita, que además, jamás sería como ella.

Gladiola puso en marcha su plan: trató de que sus poros se cerraran lo más posible para absorber poca agua, la justa y necesaria, pero a la vez adelgazar y dar sensación de debilidad. Cerró sus pétalos al sol, con lo cual ya no se la veía rozagante y hermosa, trató de inclinarse lo más que pudo como para que viesen cuán frágil estaba.

Sin embargo, las cosas no siempre salen como uno las planea. El matrimonio, al ver tan mal a Gladiola, se preocupó mucho, es verdad; pero lejos de dejar su decisión de lado, fueron al vivero, compraron fertilizante (que es como una vitamina para las plantas), veneno para que los bichos no se le acercasen y corrieron la maceta hasta un lugar donde el sol llegase sin dificultad a cualquier hora.

Y Gladiola mejoró, a su pesar, pero mejoró. Y volvió a ser la flor más bella del jardín. Cuando ya estuvo recuperada del todo, llegó la intrusa. Una mañana, la dueña de casa llegó cargando en sus brazos una macetita de plástico con otra flor, muy parecida a Gladiola, a decir verdad, pero más chiquita.
-“¡Ahora si que no te verás tan solita! -dijo la dueña de casa.
Y sin que  ella pudiera evitarlo… ¡Zas! Le plantó la flor chiquita al lado. Y allí quedó, bien metidita en la tierra.

Las otras flores de los canteros no paraban de murmurar entre ellas.

-“Ya era hora de que se le fueran las ínfulas de reina que tenía. Se creía que merecía una maceta sólo para ella, ¡habrase visto semejante chiquilinada! ¡Estas florcitas de hoy, la verdad, no saben lo que quieren!

Y así fue como Gladiola empezó a convivir con la pequeña flor. Le costó muchísimo compartir su espacio, saber que ahora el agua que recibían era para las dos, tratar de vivir cómodamente en la misma maceta, pero con otro habitante.

Sin embargo, para sorpresa de nuestra amiguita, no resultó tan malo. No fue fácil, pero con el tiempo empezó a ser realmente lindo y divertido. La flor bebé realmente se hizo querer, y aunque muchas veces sus hojitas chocaban con las de Gladiola, era una excelente compañera de charlas y juegos. Se divertían tomando sol juntas, viendo cuál de las dos absorbía más agua que la otra, recibiendo ambas las caricias de su dueña.

Gladiola empezó a olvidar que alguna vez vivió sola en su maceta y aprendió que uno puede ser querido de igual modo, aunque no sea el único, que no se necesita estar solito y ser dueño de tu espacio para ser valorado, querido y tener un lugar en la vida. Lejos de eso, comprendió que era mucho, pero mucho más divertido compartir no sólo la maceta, la tierra y el agua, sino la vida con un compañero que sin duda siempre estaría allí en los días soleados y en los de lluvia también.

Autora: Liana Castello

Hecho el depósito de ley 11.723. Derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial.

Para pensar y charlar con papá y mamá:

- ¿Cómo te sentís cuando tenés que compartir tus cosas o a las personas que querés?
- ¿Tenés hermanitos? ¿Cómo te sentís con ellos? ¿Son una compañía o preferirías ser hijo único?
- ¿Crees que los papás atienden mejor a sus hijos cuando tienen uno solo? ¿Por qué?
- ¿Serías capaz de enfermarte como la florcita del cuento o hacer algo feo para no compartir tu gente y tus cosas?


EnCuentos está constituido por un grupo de profesionales y autores independientes que mediante su valioso aporte ayudan a recopilar, en un sólo lugar, literatura y material de todas las épocas, para padres -que en algún momento fueron niños- e hijos que, mediante la lectura, se convertirán en algún momento en mejores padres.

¿Qué se dice de EnCuentos.com?


Testimonio de Liana Castello

Liana Castello - “Un día conocí EnCuentos.com y algo me dijo que tenía que publicar mis cuentos allí. No me equivoqué. Gracias a esta ventana que es EnCuentos.com mi trabajo empezó a ser conocido...” Ver Más

Testimonio de Elizabeth Segoviano

Elizabeth Segoviano - “EnCuentos.com es una excelente plataforma de lanzamiento para cualquier escritor latinoamericano, por medio de EnCuentos.com mi trabajo literario ha sido traducido a varias idiomas...” Ver Más

Testimonio de Mara Alicia Esain

María Alicia Esain - En mi caso personal, gracias a EnCuentos.com y a sus mágicos hacedores, he logrado publicar en papel “La selva de los leones” en “Cuentos Infantiles 4 de Ediba...” Ver Más

Testimonio de Mnica Esparza

Mónica Esparza - EnCuentos significa mucho para mí, es un sitio donde no sólo puedo compartir mis cuentos sino que me permite ver los comentarios de mis lectores en diferentes países...” Ver Más

Testimonio de Mara Luz Banchong

María Luz Banchong - "Por medio de EnCuentos.com emprendí el camino de la escritura, una herramienta más para poder llegar a la gente y contarles sobre los beneficios de la Lactancia Materna..."Ver Más

Testimonio de Marisa Alonso Santamara

Marisa Alonso Santamaría - "Estoy encantada de poder colaborar en la página de encuentos. Agradezco especialmente a Liana Castelló por darme la oportunidad de publicar y dar a conocer mi poesía infantil..."Ver Más

Testimonio de Giuliana Gaona

Giuliana Gaona - "La oportunidad de poder escribir en Encuentos ha sido para mí muy valiosa, ya que nunca antes había publicado textos de manera virtual..."Ver Más

Testimonio de Gladys Gutirrez Fernndez

Gladys Gutiérrez Fernández - "La oportunidad de poder escribir en Encuentos ha sido para mí muy valiosa, ya que nunca antes había publicado textos de manera virtual..."Ver Más

Alicia Santi de Casati

Alicia Santi de Casati - "Mi experiencia con las letras no es de hace mucho, soy relativamente joven en estas cuestiones, pero el ser profesora me posibilito escribir siempre sobre diferentes temas aunque casi nunca le había dado la importancia al punto de que sea conocida por los demás..."Ver Más

Testimonio de Julio Casati

Julio Casati - "Hace ya un tiempo deambulaba por internet en busca de algún sitio en donde poder alojar todo lo que había escrito hasta ese momento, generalmente poesías y algún que otro relato aunque esto último no es mi fuerte. El llegar a conocer ENCUENTOS.COM fue algo mágico..."Ver Más

Testimonio de María Teresa Di Dio

María Teresa Di Dio - "EnCuentos.com significa mucho a la hora de escribir para los más pequeños. Feliz de pertenecer a este lugar que me ha ayudado a emprender el camino y publicar antologías en papel de cuentos infantiles..."Ver Más

Testimonio de María Luisa de Francesco

María Luisa de Francesco - "No había pensado en publicar en Internet hasta que vi a una buena amiga publicando: el sitio de Encuentos apareció y vi la enorme cantidad de material, la posibilidad de que mucha gente te lea y me volví a preguntar ¿ para qué escribo?..."Ver Más

Testimonio de Dolores Espinosa

Dolores Espinosa - "Encuentos me ha dado la maravillosa oportunidad de darme a conocer (aunque sea un poquito) en muchísimos países a los que, de otra forma, no habría llegado..."Ver Más

Testimonio de Elena Ramírez Martínez

Elena Ramírez Martínez - "Previamente me informé de diferentes plataformas de cuentos y dar a conocer a escritores noveles, y atendiendo a la formalidad, profesionalidad y difusión me decidí por encuentos, todo un acierto..."Ver Más

Testimonio de Ezequiel Cámara

Ezequiel Cámara - "Me gustaría que Encuentos.com me ayude a difundir mis obras literarias para que la gente pueda conocerme y así poderme abrir paso a participar de otros sitios de Internet..."Ver Más

Testimonio de Justina Cabral

Justina Cabral - "Encuentos.com me ayudó en mis comienzos a dar a conocer mis obras literarias. Conocí mucha gente e hice muchos colegas amigos con los que hoy por hoy compartimos distintos proyectos literarios..." Ver Más

Carlos Cebrián González

Carlos Cebrián González - "Me siento muy orgulloso de aportar mi pequeño granito de arena literario a esta gran obra en pro de la cultura infantil internacional, como es Encuentos.com, con la que me honro colaborar..." Ver Más

Lourdes Torres Velasco

Lourdes Torres Velasco - "Escribir en Encuentos es una experiencia mágica que despierta la ilusión y alimenta la creatividad. Un mundo de fantasía que te transporta a vivir cientos de aventuras..." Ver Más

Rocío Cumplido

Rocío Cumplido - "Conocí EnCuentos.com a través de Elizabeth Segoviano, una buenísima escritora mexicana. Gracias a esta plataforma mis cuentos son leídos por personas de todo el mundo..." Ver Más

Comentarios

comentarios

Leer entrada anterior
duendes
La hora de los Duendes

La hora de los Duendes. Cuentos. Cuentos Educativos. Cuentos con moraleja. Material educativo. Cuentos de Duendes. Tema de cuento: El...

Cerrar