El viejo y el asno

 El vijejo y el asno. Cuento corto para reflexionar

El viejo y el asno

Un viejo español y su hijo llevaban un asno al
  mercado para venderlo. Iban padre e hijo a pie,
  para que el animal llegara menos fatigado a la feria.

  Al poco rato encontraron unas mujeres, y una de
  ellas dijo:                                                         

  –¡Miren qué hombres más tontos! Andan a pie,
  teniendo tan hermoso burro.

  El viejo oyó estas palabras, y mandó al hijo que
  montara en el asno.

  Después de haber andado algún tiempo, pasaron                     
  cerca de un grupo de ancianos que se mofaron de la
  acción del mozo que iba montado mientras que su
  padre iba a pie.

  El viejo entonces hizo que se desmontara el hijo, y
  subió él sobre el asno.                                            

  Más adelante hallaron un grupo de mujeres y de
  muchachos, que al verlos pasar dijeron:

  –¡Qué vergüenza de viejo! Muy cómodo en su
  pollino, mientras que el muchacho va a pie, jadeante
  y cansado.                                                         

  El padre, al oír esto, hizo que el muchacho montase
  al anca, y así montados los dos siguieron su camino.

  Al buen viejo le parecía que había encontrado la
  manera de ir a gusto de todo el mundo, cuando un
  hombre que pasaba gritó, dirigiéndose al grupo:                  

  –¿Cuál de los tres es el asno?

  Sintióse el viejo muy mortificado con esta pregunta
  burlona, y el otro la explicó diciendo que era una barbaridad
  cargar de aquella manera a un animal tan pequeño
  y débil, y les hizo ver al padre y al hijo lo              
  cansado que el asno estaba.

  –Mejor sería que le llevaseis cargado hasta el pueblo
  próximo, para evitar que se muera en el camino.

  El viejo creyó razonable esta observación, y entre él
  y su hijo buscaron un fuerte palo, ataron el asno a él, y         
  tomando en hombros una extremidad el padre, y otra
  el hijo, fueron trabajosamente cargados con la bestia
  con dirección al pueblo.

  Pero entonces se fué reuniendo alrededor de ellos
  como una procesión de gentes que se burlaban de las           
  personas llevando a cuestas un burro.

  –¡El mundo al revés!–gritaban en tono de mofa.

  Por fin, al pasar por un puente, hizo un esfuerzo el
  burro para recobrar su libertad, asustado por tanto
  alboroto, y cayó al agua y se ahogó.

  Por querer complacer a todo el mundo, perdió el                    
  pobre viejo su asno.    Es bueno ser complaciente, pero
  sin renunciar al sentido común.



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Una Respuesta to “El viejo y el asno”

  1. Victoria Says:

    Buenas madrugadas, soy de Argentina, quisiera saber a quien le pertenece la autoría de la fábula , “El viejo y el asno”.
    Muchas gracias y a la espera de una respuesta.

Déjenos sus comentarios.




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