Cristóbal y las olimpiadas

niño haciendo cuentas

Cristóbal y las olimpiadas  es uno de los cuentos con valores para reflexionar de la colección cuentos educativos de la escritora Gladys Gutiérrez Fernández para niños a partir de diez años.

Cristóbal, es un niño normal de esos que juegan a la pelota, ven televisión, van al cine, comparten una pichanga con sus compañeros de escuela, se aporrean en el suelo quedando sudorosos y llenos de tierra. Ahí, donde todos los niños dejan escapar todas sus energías y donde creen ser los ídolos.

El caso es que, aparte de ser un niño sociable y amistoso, también es un niño estudioso y para él eso es normal. Siempre en clases participa y con eso le basta. Sus compañeros le llaman el genio, por su destreza en hacer cálculos matemáticos, nunca usa la calculadora, en un dos por tres hace divisiones, extrae raíces y cuantas operaciones aritméticas se resuelven en esa asignatura. Todos sus profesores lo felicitan.

Cada año, una Universidad del país, convoca a una Olimpiada de Matemáticas.

La Dirección del colegio conocedora de las habilidades matemáticas que posee Cristóbal, manda a llamarlo para una entrevista. Luego de los saludos de rigor Cristóbal, pregunta, -con una simpleza que en cualquier niño no sería habitual-, muy resuelto y con un desenvolvimiento de un adulto, ¿Para qué me ha llamado, profesor?, su profesor, le comenta:

-Cristóbal, el Director me ha encomendado informarte que representes al colegio en las Olimpiadas de Matemáticas que se realizará el próximo mes en la
ciudad de Santiago y la Universidad que la organiza tiene como premio, una vez que el ganador termine su enseñanza media realizar sus estudios universitarios en la Universidad de Illinois, Estados Unidos. ¿Qué te parece?

-¡Excelente! -exclama, lleno de júbilo. Luego agrega:

– Sí, eso lo he pensado siempre, quiero ser un gran matemático pero para eso debo ser reservado, estudioso y seguir con mi vida normalmente. Y eso profesor, cuesta mucho. Porque si usted bien sabe las grandes personalidades de una nación, los grandes investigadores, filósofos, estudiosos de la educación, las Ciencias Químicas, Biológicas y Espaciales, por nombrar sólo algunas, son personas con un temple bien formado.

-Pero Cristóbal-, ¿cómo sabes tanto de ellos?, bueno profesor, -responde, más libre aún. Parándose de su asiento, se pasea por la sala. Si usted lo dijo cuando recibió el curso. Y luego de habernos presentado, contáramos de nuestros sueños y nuestras experiencias, claro que son pocas a los 16 años, ¿verdad profesor?, riendo con soltura a lo que el profesor ríe con ganas, diciéndole, ¿qué agradable es escucharte Cristóbal, y que esas palabras las tengas presentes. Bueno en todo caso, pienso que no las necesitabas escuchar. Ríen nuevamente.

Bueno, pero qué me dices al respecto, en relación al tema. ¿Aceptas representar al colegio?, obviamente le comunicaremos de esto a tus padres. ¡Por supuesto!, responde Cristóbal, con una alegría que lo desborda completamente. Mis padres estarán muy felices como al igual mis compañeros de curso.
Se acerca la fecha de viajar a Santiago, sus padres se preocupan de alimentarlo bien, que estudie lo justo y necesario para tan importante evento. Cristóbal sereno, desarrolla guías y más guías, el profesor le acompaña algunas veces, y también ver cómo se desenvuelve dentro de su hogar. Pero Cristóbal, hace una vida normal, como cada día. Sus padres también irradian esa tranquilidad.

El sábado 27 de octubre, viajan a Santiago, sus padres y su profesor jefe, le acompañan rumbo a la Universidad. Cristóbal, tranquilo, se distrae mirando el Cerro Santa Lucía, comentando que después de la Prueba lo visitaría y así siguen rumbo a la Universidad. El evento se desarrolla con toda normalidad, hay alumnos de todas las regiones, que fueron seleccionados previamente.

De regreso, les comenta a sus compañeros a modo de exclamación:

_ ¡Qué experiencia más hermosa he tenido! -Agregando:

_ Compañeros, les recomiendo que sean constantes en sus estudios, lo que he vivido me ha llenado completamente, me siento rebosante de cariño, de amor, de energía, de optimismo y lo que es más con una paz que me inunda por completo. Además, tuve la oportunidad de conocer a muchos amigos de la edad mía y resultó que éramos todos buenos para jugar a la pelota, la pasión que me ha acompañado desde niño.

Por esto amigos, los invito a vivir una experiencia similar a la que he vivido. Sus compañeros le aplauden y le demuestran su afecto, haciendo una pequeña convivencia dentro de la sala.
Siguen las clases como de costumbre, ya están pronto a comenzar los exámenes de fin de año. Todo sus compañeros consultando por las matemáticas y Cristóbal, que gozaba de ser un niño solidario, en los recreos, les explicaba a todo el curso. Creo que ese año el curso se destacó como ningún otro, con los mejores promedios en esa asignatura.

Un día, estando en recreo, le llama el Inspector comunicándole que el Director necesita hablar urgente con él, acude con entusiasmo.

Camino a la Dirección, Cristóbal piensa, sea lo que sea, si es una mala noticia, será una experiencia ganada; si la noticia es positiva, hay compromiso de mi parte. Así cavilaba camino a la sala del Director.

El Director, le indica tomar asiento, diciéndole; ¡Cristóbal has ganado las Olimpiadas! ¿Qué te parece?.

_ Cristóbal, exclama un ¡¡Bien!! , saliéndose de su compostura, a lo que el Director le abraza, diciéndole,

_ ¡Bien hijo,! Que alegría nos estás dando.

Ahora ya sabes, tendrás que irte a los Estados Unidos, ¿has pensado en eso?
Mucho, mucho señor Director, es lo que siempre he soñado.

No podía convencerse de que había ganado las Olimpiadas de Matemáticas. Estaba tan asombrado de su éxito que su cuerpo no dejaba escapar por ningún poro esa emoción que sentimos, que nos envuelve cuando logramos conseguir la culminación de un objetivo planteado. Para Cristóbal, era éxito,
responsabilidad. Alegría y cordura; Un alegría compartida; una alegría que no pudo expresar libremente, ¿saben por qué?

“ La alegría es efímera, difícil de expresar, se siente y nos confunde. Por lo tanto, ser eufórico puede sonar a fantasía. Creo que la razón se apodera siempre de la euforia.

No la deja escapar, libremente. Por tanto nos remitimos a expresar la alegría a través de la risa, el llanto, el abrazo, expresiones, solamente expresiones.

Y para Cristóbal, esas expresiones y emociones era el gran desafío de su futuro.

Fin

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