Celia Santiago. Cuentos cortos

manos blancas

Celia Santiago es un cuento de niñas de la colección cuentos cortos del escritor Sergio Mercado Ruíz sugerido para para adolescentes, jóvenes y adultos.

Aquella mujer no paraba de mirarla y eso le ponía muy nerviosa. Casi siempre le sonreía con un extraño gesto en su mirada. Aquellos ojos tan grandes la contemplaban como sí todo lo hecho y por hacer estuviese bien resuelto.

Además olía diferente a la ropa que le envolvía y sus manos se movían con mucha suavidad. Y era grande, mucho más grande que cualquier adulto que antes hubiese visto. Pero a veces toda la preocupación venía a su rostro como sí hubiera cargado de golpe con la culpa de un mal enorme y eso le ponía más nerviosa si cabe.

Cuando traía la comida o la limpiaba parecía que no lo había hecho nunca, y le temblaban sus blancas manos. Además le repetía una y otra vez una palabra que no entendía. Durante días aquella mujer traía gente que no paraban de sonreírle y de darle paquetes para que rompiese el papel que los envolvían.

No entendía nada. Antes de comer salían fuera y andaban entre más gente. Todos eran iguales. Iguales a las visitas, e iguales que aquella mujer de las manos tiernas y blancas que la limpiaba, le daba de comer y le hablaba sin entenderla. Eran pálidos, con el pelo largo y ondulado, y los ojos enormes.

Tenía mucho miedo. No conocía nada ni nadie y se aferraba firmemente a la mano de su nueva cuidadora, temía no reconocerla entre tantas personas iguales. Una mañana vio a alguien como ella. Era más mayor, como las niñas del barracón de al lado del suyo, de antes de que se fuese con aquella señora. Se soltó de golpe y corrió hacia ella. -Wo wei nin fu wu!-gritaba con alegría.

Era la primera vez que hablaba desde que salió de su antiguo hogar. Aquella niña le explicaría qué le pasaba, por qué no entendía nada y si podía quedarse con ella. Cuando llegó a su altura vio que vestía igual que aquellas gentes, llevaba ropa de colores vivos como la que le llevaba puesta.

La chica mayor era igual que ella, tenía los ojos rasgados, el pelo negrísimo y lacio y la piel de su mismo color pero no le entendía. También hablaba raro. -Wo he ni qu!! Wo he ni qu!! Ahora sí que tenía miedo, la mujer corría hacia ella gritando la palabra esa que tanto repetía. Daba por hecho que le iba a pegar, o a dejar sin comida o que ya no dormiría entre sábanas de colores.

Pero lo que realmente temía es que le dejase de sonreír y acariciarla y a aquella niña parecía importarle poco su desdicha. Le seguía hablando con una sonrisa en la boca, no se entendían.
-Perdonadla, no lleva ni quince días conmigo- dijo entre sofocos la mujer al llegar a su altura- todavía no entiende nada, todo es nuevo para ella. Ha debido creer que eras una compañera suya…

La niña mayor, su única esperanza de que todo volviese a ser como antes, se marchaba de la mano de otra persona y le dejaba desamparada. Al volver a casa comieron juntas otra vez, le volvió a sonreír, intentó jugar con ella y se quedó a su lado hasta que se durmió y se volvió a despertar por la mañana. Entendió que tenía madre para siempre.

Fin

Celia Santiago es un cuento de niñas de la colección cuentos cortos del escritor Sergio Mercado Ruíz sugerido para para adolescentes, jóvenes y adultos.

Imprimir Imprimir

Comentarios