La paloma sabanera

Una mañana de primavera paseaba paloma sabanera por uno de los bellos bosques de Puerto Rico.

Algo buscaba la hermosa paloma; miraba muy cautelosamente todos los árboles que allí se encontraban.

De repente un pequeño lagartijo la vio y le preguntó: __Oye ¿qué haces tan temprano paseando por el bosque? ¿Te veo preocupada? __ No, no es nada; le contesto con voz triste. __Dime palomita quizás te pueda ayudar. ___ Bueno si tengo una pequeña preocupación,
es que quiero anidar y no encuentro un árbol seguro para poner mis huevos. Algunos son muy altos y otros muy bajos.

El lagarto miró y miró; hasta que a lo lejos vio un árbol muy frondoso; llenito de hojas muy verdes, una tentación para cualquier pájaro que quisiera anidar. La paloma muy contenta voló hacia aquel árbol y el lagarto le dijo: ___ Viste, todavía hay árboles hermosos y seguros para que puedas hacer tu nido. Así pasaron los días y la paloma preparó su nido muy hermoso y calientito.

La paloma comenzó su labor a calentar su nido para sus pichoncitos ver nacer y crecer. Una vez nacidos sus cinco pichones; salió muy contenta a avisar al lagartijo y a sus amigas las palomas. _Miren, miren ya nacieron mis pichones vengan a conocerlos. Para su sorpresa, el lugar donde vivía lagartijo estaba desalojado parecía un desierto.

Comenzó a buscarlo muy desesperada. ¿Dónde están todos? ¿Qué sucedió? Hasta que encontró a una amiga paloma quien le explico que habían llegado unos humanos con unas maquinarias a cortar los árboles para construir unas nuevas viviendas. No puede ser están destruyendo nuestros hogares. La amiga paloma le aconsejo debes buscar otro árbol quizás el próximo que corten sea donde tienes a tus pichones.

Antes de ir a asegurar a sus pichones pregunto a la paloma si había visto a su amigo lagartijo. Ella le contestó si esta cerca del río allí hay un pequeño árbol. ¡Gracias amiga lo buscaré!
Voló muy apresurada hasta llegar al río allí encontró al lagartijo. __Lagartijo, lagartijo soy yo paloma sabanera ¿te acuerdas de mí? ___ Claro que si, ¿cómo me encontraste? Pensé que te habías ido.

Me dijeron que estabas aquí y vine a buscarte. Ya me contaron y estoy muy preocupada. Tengo que ir a buscar a mis pichones y buscar otro árbol como el que me ayudaste a preparar mi nido. El lagartijo la miro y le sonrió. No te preocupes a ese árbol no le harán nada tus pichones y tu están seguros. ¿Cómo lo sabes? Preguntó la paloma. El árbol donde está tu nido es el Árbol la Ceiba y está protegido por los de Recursos Naturales. Pues con más razón debes de venir conmigo. Lagartijo y paloma sabanera se fueron juntos al árbol La Ceiba; allí cada uno hizo su hogar con la esperanza de que nadie destruya el árbol su bello hogar.

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Fin

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