Santi tiene frío

Maltrato infantil: Negligencia

Historias de maltrato infantil

Santi tiene frío. Historias de maltrato infantil.

Santi tiene frío es una de la historias de maltrato infantil de la escritora Liana Castello. Cuento para adolescentes, jóvenes y adultos.

Santi vive en un hogar humilde, donde nada sobra y faltan muchas cosas.

Santi tiene frío casi siempre, aún en verano. Puede parecer extraño pero no lo es. Come poco y salteado, muchas veces come sobras o debe buscar él mismo -así de pequeño- su comida. Lo curioso y triste es que Santi no está solo, tiene papá y mamá, pero a ninguno de los dos el chiquito parece importarles demasiado.

Discuten mucho por el dinero, porque el papá trabaja poco y la mamá demasiado, porque el papá toma vino y la mamá casi no está en el hogar.

Santi escucha, tiene frío, tiene hambre y está cansado. Siempre está cansado, ya casi no tiene ganas de jugar. Muchas veces falta al colegio porque le duele la panza pero nadie lo lleva al médico. Tiene una herida en su pierna que está fea “seguro se infectó” piensa el niño, pero nadie lo cura y la sucia ropa que viste le da picazón.

Santi vive en un hogar donde los problemas son tantos que él parece no importar ¿será él un problema más? Se pregunta también.

Su papá nunca tiene un trabajo fijo y seguro, pasa mucho tiempo en la casa pero toma y duerme, duerme y toma. Su mamá, en cambio, trabaja todo el día y llega cansada y de mal humor. No tiene ganas de cocinar ni de preguntarle al niño cómo le fue en la escuela o por qué le duele la panza, tampoco de curarle la herida y menos de lavar y planchar ropa.

El niño no entiende algunas cosas, sabe que su mamá trabaja mucho, pero cree que al menos algunas veces podría jugar con él. Antes le pedía que jugase, le decía si tenía hambre, le pedía que lo ayudase con la tarea, pero llegó un momento que se cansó de no ser escuchado o peor aún, de haber sido escuchado y nada.

Santi se pone lo que encuentra y pasa frío muchas veces y vergüenza muchas más. Ya no habla mucho, se acostumbró al silencio pues sabe que en su hogar no importa lo que él tenga para contar. No le va bien en el colegio, no entiende lo que le enseñan, no puede prestar demasiada atención, pero sus papás jamás han ido a hablar al colegio las veces –que fueron muchas- que sus maestras los han llamado. Seguro repetirá el grado. No le gusta pensar en eso o peor aún, tal vez deje de ir a la escuela algún día porque a sus papás tampoco les importa que aprenda.

No tiene muchos amigos y Santi sabe por qué: huele mal porque siempre está sucio, está cansando para jugar y se fatiga al menor esfuerzo. Muchos creen que está enfermo por su aspecto y quizás lo esté, pero si no lo llevan al médico, se quedará con la duda.

La de su salud, no es la única duda que Santi tiene. Una y otra vez se pregunta por qué siente tanto frío, soledad e indiferencia, cansancio y dolor. Se pregunta por qué sus papás no se ocupan de él, porque es mejor tomar y dormir que jugar con él, por qué su herida, su salud y su higiene no preocupa a sus papás, por qué su mamá casi no cocina para él, porque es un niño, porque tiene que crecer, de eso Santi no tiene duda alguna.

Tal vez algún día aparezcan esas respuestas que tanto necesita el pequeño y tal vez aparezcan de la mano de una vida mejor, como la que Santi y todos los Santis del mundo merecen.

Fin

Ilustración: María Carranza

Santi tiene frío es una de la historias de maltrato infantil de la escritora Liana Castello. Cuento para adolescentes, jóvenes y adultos.

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