El secreto de Anita

No se ve bien, sino con el alma

Cuentos infantiles cortos espirituales

El secreto de Anita es uno de los cuentos infantiles cortos espirituales de la prestigiosa escritora Argentina, Liana Castello. Cuento sugerido para niños a partir de diez años y para padres también.

Los ojos de Anita eran por demás bellos. Nunca, jamás pasaban desapercibidos. Eran grandes, color miel y particularmente expresivos. Ése era el rasgo que más sobresalía en la niña puesto que Anita veía muy poco, apenas sombras difusas.

Nadie entendía cómo viendo casi nada la pequeña tenía ojos tan pero tan expresivos, parecía que Anita le ponía color a esas sombras que la acompañaban. Así era sin dudas.

La niña parecía mirar, cosa que podría parecer imposible y más aún, parecía que observaba. Nadie entendía su secreto.

Conocía a las personas por dentro y por fuera, como si las viese. Apreciaba los paisajes, algo que a todos dejaba con la boca abierta. Cierto es que no hace falta ver para sentir el calor del sol, el aire en el rostro, la lluvia que cae, pero la pequeña hacía más que percibir una sensación o escuchar un sonido, Anita veía nítidamente aún sin ver casi.

En el pueblo mucho se hablaba de la niña que siendo casi ciega, tenía los ojos más expresivos y bellos que se hubiesen visto. Todos comentaban su mirada alegre y atenta, cosa que sorprendía porque para quien casi no puede ver, “mirar” es algo imposible, pero Anita miraba y miraba de un modo muy especial.

Mucho se hablaba y se fabulaba. Decían Anita tenía poderes, que estaba hechizada, que no era de este planeta. Para muchas personas era más sencillo hablar de aquello que no entendían que intentar comprender, acercase a lo que era diferente, interesarse de un modo amoroso y no con la avidez del chisme.

Anita lo sabía y no le importaba, ella seguía mirando la vida con esos ojitos que a todos intrigaban.

Un día, un niño decidió que quería saber por él mismo cuál era el secreto de la pequeña, que no se dejaría llevar por las habladurías del pueblo. Los niños suelen ser más sabios que los adultos.

Buscó a Anita y le preguntó entonces cuál era ese secreto del que todo el pueblo hablaba.

La niña sonrió y mirándolo así como sólo Anita sabía mirar le dijo:

-Tú sabes que mi vista es pobre, muy pobre ¿verdad?

-Si lo sé, todos lo sabemos y por eso no entendemos.

-Pues bien, no es difícil de entender realmente ¿Sabes cómo y con qué miro?

El niño movió su cabe de un lado hacia el otro.

-Miro con el corazón, escucho atentamente, presto atención a cada detalle, cada tono de voz, así logro realmente conocer a las personas.

– El corazón no ve-dijo el niño confundido.

-Te equivocas-respondió Anita- el corazón ve mucho más de lo que crees, porque sólo con el corazón se conoce de verdad, se entiende y se comprende. No hay ningún secreto extraño y menos aún algún poder sobrenatural.

El pequeño comenzó a entender, sobre todo cuando Anita tomó su mano y sintió su calor.

-Adivina-dijo Anita- Estás sonriendo y tienes una bella sonrisa.

Así era, el niño estaba sonriendo y sin sorprenderse esta vez pues había comprendido que sólo con el corazón se mira al otro y se lo conoce de verdad.

Fin

El secreto de Anita es uno de los cuentos infantiles cortos espirituales de la prestigiosa escritora Argentina, Liana Castello. Cuento sugerido para niños a partir de diez años y para padres también.

ILUSTRACION DE ADRIANA GONZALEZ

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