El Pirata Adrián y el tesoro más importante de todos. Cuentos de piratas

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El Pirata Adrián y el tesoro más importante de todos. Cuentos de piratas

Hubo una vez, mucho tiempo atrás, un pirata llamado Adrián.

El pirata Adrián vivía junto a su madre Mari en la isla Pata palo, donde aprendió a luchar con espada y a montar a caballo.

El pirata Adrián apenas tenía cuatro años; pero su nombre y sus hazañas eran conocidos por todo bucanero, corsario y pirata.

Al pirata Barba Negra le temblaba hasta el sombrero cada vez que uno de sus marineros venia contando una nueva proeza del gran Pirata Adrián:

– Cuentan las sirenas mi capitán, que el pirata Adrián luchó contra el gran Calamar púrpura en las costas del mediterráneo y que liberó a una princesa que el monstruo tenía atrapada en uno de sus tentáculos.

– No te puedes creer eso de verdad- dice el pirata Barba Negra con incredulidad.- Todas las sirenas están enamoradas de Adrián el pirata más temido de todo el ancho mar.

Pero el pirata Adrián no da nada de miedo:

El pirata Adrián no asalta barcos llenos de cofres de oro, ni echa a los tiburones a sus enemigos.

A Adrián le encanta viajar a lugares lejanos, donde las personas de diferentes culturas se respetan y viven en armonía

El es un pirata bueno, navega por los siete mares impartiendo justicia y ayudando a todo el que lo necesita.

Y en todos sus viajes siempre lo acompaña su mejor amigo, el Loro Bribón.

El Loro Bribón es un hermoso pájaro de plumas azules y amarillas y tiene un gran pico con forma de garfio.

Una noche el Loro Bribón llegó volando desde las islas del mar esperanza para contarle una historia increíble al pequeño gran pirata:

– Mi señor Adrián cuentan los aldeanos que hay un gran tesoro escondido en la cueva de la isla Cacatúa. Un tesoro de valor incalculable. Un tesoro que haría rico al más pobre. Un tesoro que te hará sentir valor cuando creas que el miedo se está apoderando de tu corazón.

– ¿Y qué tesoro es ese Bribón?- pregunta el pirata Adrián intrigado.

– Nadie lo sabe mi señor pirata. Nadie ha entrado nunca en esa cueva. Es una cueva muy grande y oscura. Todos tienen miedo de perderse dentro de ella.

Pero el pirata Adrián no tiene miedo a la oscuridad. Adrián está deseando embarcarse es esta aventura; pero antes tiene que pedirle permiso a su papa ya que al fin y al cabo el pirata Adrián solo tiene cuatro años.

Su papá es el gran Capitán Manu un espléndido marinero que ha navegado por los ríos y mares del mundo entero.

Al principio su papá no está muy convencido; pero cuando su hijo Adrián le dice que usará el tesoro para repartirlo entre los más necesitados, a su papá se le ablanda el corazón y lo deja ir. Pues sabe muy bien que su hijo Adrián es un pirata noble y valiente

Ya en la isla Cacatúa, el pirata Adrián entra en la cueva acompañado por sus fieles amigos los marineros. Sus amigos siempre están a su lado para ayudarlo y aconsejarlo cuando es necesario.

Cuando llegan al fondo de la cueva, el pirata Adrián y los marineros encuentran un gran cofre de madera cerrado con un candado de oro que brilla en la oscuridad; pero cuando se acercan al cofre para abrirlo y descubrir los tesoros que encierra, una voz se escuchó alrededor:

Tres preguntas te voy a hacer.

-Tres respuestas obtendré.

-Tu Adrián deberás contestar, si el tesoro te quieres llevar.

Los marineros se esconden acobardados. Sin embargo el pirata Adrián da un paso al frente y dice:

-Di tus preguntas de una vez. Todas ellas responderé, y el tesoro me llevaré.

– Muy bien pequeño muchacho-, responde la voz. –Contesta a la primera pregunta:

– ¿Quien es la persona más generosa del mundo?

– ¡Es mi mamá!- responde Adrián. Ella siempre cuida de mí, me da todo lo que necesito y tiene mucha paciencia conmigo.

-Muy bien, muy bien lo has acertado en un santiamén.

– Ahora contesta a la segunda pregunta:

– ¿Quién es el pirata más valiente de todos?

– ¡Esa esta chupada!- exclama Adrián- ¡El pirata más valiente es mi papá!. El me ha enseñado a ser valiente, a ser buena persona y a valorar lo que tengo; pues las mejores cosas no se consiguen con dinero.

-¡Vaya otra vez has acertado!- Responde la voz muy sorprendida; pero no te alegres tanto, queda una pregunta por responder, la más difícil de todas ya lo vas a ver.

– El pirata Adrián está muy preocupado: ¿Cuál será esa pregunta?

-Responde a la tercera y última pregunta pequeño Adrián, si la aciertas el tesoro te llevarás:

– ¿En quienes puedes confiar?

– Adrián se lo piensa dos veces antes de contestar.

– En las personas en las que puedo confiar, no las podría nombrar de una vez, son tantos que no caben en una sola habitación. Confío en mi Papá y mi Mamá, en mis amigos los marineros, los aprecio a todos con sus virtudes y sus defectos.

– No me lo puedo creer- dice la voz en la oscuridad. ¡Has acertado todas las preguntas de una vez!
De repente, como por arte de magia el cofre se abre solo dejando a la vista todos sus tesoros.

Más no es un tesoro como todos los demás. El cofre no está lleno de monedas de oro, ni de piedras preciosas. El cofre está lleno de fotos, juguetes y recuerdos de cuando Adrián era mucho más pequeño.

Los marineros están muy decepcionados, Ellos esperaban encontrar añillos de oro y esmeraldas para regalar a sus mujeres malhumoradas.

Pero el pirata Adrián si está muy contento, porque ha descubierto que el tesoro más importante de todos es la familia, y el tiene una familia enorme que está formada no solo por sus papas, sino también por sus tíos, sus primos y todos sus buenos amigos. Una familia así te hace rico al instante.

La familia es un tesoro, ellos te apoyan y te dan valor cuando crees que el miedo se apodera de tu corazón.

Muy feliz y animado, con el Loro Bribón apoyado en su hombro. El pirata Adrián vuelve a casa surcando los mares deseando ver a las personas que más quiere y necesita, sus amigos y su familia.

Fin

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