El loco de la sequía

NERINA CANZI

El loco de la sequía es uno de los cuentos espirituales cortos de la colección cuentos con valores de la escritora Liana Castello sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

Había llegado al pueblo hacía ya varios meses. Se instaló solo en un campo dispuesto a sembrar.

Nadie lo conocía demasiado y no porque el hombre no quisiera, sino porque muchas veces la gente no se toma el tiempo para conocer al otro.

A todos les parecía un ser extraño. Había llegado en la peor época. La sequía se había instalado y parecía no querer irse.

Todos se preguntaban por qué y para qué sembraba ese desconocido si ya nada crecía.

Al hombre no le importaba, día a día y a pesar de la falta de lluvia, él sembraba. El resto del pueblo no. Esperaban a que el clima mejorase para hacerlo.

Todos se quejaban, se preocupaban por ese presente adverso y un futuro incierto.

Sin embargo, el hombre parecía no temerle al presente, ni al futuro: sembraba y mientras lo hacía entonaba dulces melodías.

Todos llegaron a creer que estaba loco, que no tenía sentido alguno de la realidad y mientras los comentarios sobre “el loco de la sequía” inundaban el pueblo el hombre cantaba y sembraba.

Cierto día, un niño cansado de escuchar a sus padres criticar al forastero, decidió ir a hablar con él.

-Todos dicen que estás loco ¿sabes?-le dijo el niño con la sinceridad e inocencia que solo la niñez permite.

El hombre lo miró y si bien sabía perfectamente el por qué de su mote, le preguntó:

-¿Tú sabes por qué?

-Porque siembras y siembras a pesar de la sequía. Nadie entiende por qué o para qué lo haces si nada crecerá-respondió el pequeño.

-Yo amo sembrar, es lo que sé hacer, he nacido para eso. Si solo siembro cuando el clima es favorable ¿qué mérito tiene?

-Que seguro crecerá lo que has sembrado y no perderás tiempo y semillas-respondió el niño con la misma sinceridad que antes.

-Mira pequeño-dijo el hombre-Yo siempre siembro pues para eso he nacido y si no sembrase no sería yo. Aún sin lluvia yo necesito sembrar porque sé que, a pesar de la falta de agua, algo luego crecerá. Créeme, quienes siembran siempre más allá del clima, más allá de todo son los que hacen la diferencia en este mundo. Yo siembro mis semillas, las del trabajo honrado, las de la esperanza, las del esfuerzo y sé que más allá de todo, algún día ese esfuerzo dará sus frutos.

Y el niño, en la sabiduría propia de la infancia, entendió que ese hombre de loco no tenía nada O que, en todo caso, era mejor contagiarse de esa “locura” que vivir con la cordura que veía en todos los demás.

Llegó a su casa, tomó unas cuantas semillas y comenzó a sembrar.

Fin

Todos los derechos reservados por Liana Castello

ILUSTRACION DE NERINA CANZI

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El loco de la sequía es uno de los cuentos espirituales cortos de la colección cuentos con valores de la escritora Liana Castello sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

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