Memo y Mao

caramelos

Cuento infantil espiritual sugerido para niños a partir de ocho años.

Memo y Mao son hermanitos y se quieren mucho, Memo es tranquilo mientras que Mao es impulsivo y emocional. Ambos son negritos de pestañas largas y hermosas sonrisas.

Hoy han despertado felices porque es su primer día de escuela y no ven la hora de estrenar sus cuadernos y cargar la lonchera.

La Señora Pepa les ha dado un beso amoroso y les ha visto con nostalgia alejarse por el portal.

Al medio día cuando les ve llegar los nota tristes y decaídos.

—¿Qué les ha pasado, mis amores? — Pregunta mientras les sirve la limonada.

—En la escuela nos llaman negro cuscús —Llora Memo abrazándola en medio de lagrimas —¡¡¡No quiero volver a la escuela…!!!

Doña Pepa está triste al ver a sus hijos así más decide buscar en la palabra de Dios la respuesta, así que al día siguiente antes de llevarlos a la escuela les pregunta:

—Si tus compañeritos se burla de ustedes hoy… ¿Qué harán?

—A cada uno les golpearé en la cabeza —Responde Mao

—Solo lograrás que te molesten más —Rió Doña Pepa y a cada uno les entregó una bolsa extra de caramelos. —¿Esos niños que los molestan llevan lonchera llena como ustedes?

—No, algunos ni llevan —Contestó memo.

—Hoy le darás un caramelo a cada uno de ellos y los bendecirás con una palabra amable —Los negritos la veían extrañados —¿Esos niños que los molestan sacan buenas calificaciones como ustedes?

—No, algunos han perdido todas las materias

—Hoy se sentarán con ellos y la tarea ayudarán, ¿Lo harán?

—Si señora —Contestaron dispuestos a obedecer a su mamá y se alejaron luego de una oración.

Al mediodía Doña Pepa decide esperarlos en la puerta de la escuela y cual sería el gozo cuando ve llegar a sus dos negritos amados riendo y rodeados de muchos amiguitos que deseaban estar a su lado y compartir.

Memo y Mao aprendieron una valiosa lección.

Romanos 17-21 “No devuelvan mal por mal a nadie. Provean cosas excelentes a vista de todos los hombres. Si es posible en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos los hombres. No se venguen, amados, sino cédanle lugar a la ira porque Mía es la Venganza. Yo pagaré dice Jehová. Pero:

Si tu enemigo tiene hambre, aliméntalo; si tiene sed; dale de beber; porque haciendo esto amontonarás brasas ardientes sobre su cabeza. No te dejes vencer por el mal sino sigue venciendo el mal con el bien”.

Fin

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