La chaquitaclla mágica del valle de Calana

Cuentos sobre el valor del trabajo

La chaquitaclla mágica del valle de Calana es uno de los maravillosos cuentos sobre el valor del trabajo escrito por Elvis Eberth Huanca Machaca, un cuento sugerido para niños a partir de diez años.

Hace mucho mucho tiempo, en un lugar alejado del valle de Calana en Tacna, vivía una pareja que no quería trabajar. Eran muy famosos entre sus vecinos por su enorme flojera. Tenían una numerosa familia y aun así nunca trabajaban, y para que sus vecinos no los molesten más se alejaron lo más posible de ellos.

Siempre daban excusas, que hacía mucho calor, que hacía mucho frio, que seguro mañana trabajarían porque se sentían mal de salud, Vivian de la caridad de los templos, y por culpa de su flojera sus hijos siempre tenían hambre.

Cuando hacia buen tiempo el hombre se la pasaba durmiendo fuera de casa, un día encontró a unos Jamach’is (pajaritos) haciendo sus nidos y el hombre les preguntó:

– ¿Por qué trabajan tanto?

Y los Jamach’is respondieron:

– Trabajamos día y noche, con frio o con calor, por eso tenemos una bonita casa y las provisiones nunca nos faltan. Si sigues durmiendo no tendrás nada qué comer le dijo uno de los Jamach’is.

El otro Jamach’i le dijo:

– Si tienes tantos hijos no debes ser tan flojo.

En ese momento aquel hombre sólo estaba preocupado por su estómago, y había olvidado las necesidades de sus siete hijos.

Uno de los Jamach’is le dijo que a las fueras de la ciudad había un templo y en ella habitaba el dios Illapa, y que si le pedía que le preste su Mazo mágico, sólo al sacudirlo aparecería todo lo que él se imagine.

-Si consigues que te de su Mazo tus hijos nunca más tendrán hambre, y nunca tendrás que trabajar – le dijo otra avecilla que pasaba por ahí.

Muy agradecido por la información aquel hombre por primera vez se esforzó en algo, en correr hasta el templo del dios Illapa famoso por su generosidad y amor a todos los seres vivientes.

Apenas lo llamó, el dios salió de su templo preguntándose quién le llamaba tan desesperadamente.

-Gran dios Illapa por favor présteme su Mazo mágico, en mi casa no hay comida mis hijos y mi mujer siempre se quejan de hambre, por favor ayúdeme – dijo aquel hombre, mientras se arrodillaba ante él.

El dios le sonrió y dijo que le gustaría ayudarlo, pero el mango de su Mazo mágico se había roto y solamente una Chaquitaclla (Herramienta para trabajar la tierra) usada y desgastara podía sustituir aquel Mango.

El hombre dibujó en poco una enorme sonrisa en su rostro, y pidió al dios Illapa que sea paciente, que él no le traería una Chaquitaclla usada y desgastara, sino dos o más para que él pueda elegir entre ellas con cual podría reparar su Mazo mágico.

Corrió desesperadamente a su casa y apenas llegó, contó a su mujer y sus hijos todo lo que la había pasado, de los Jamach’is, del dios Illapa y sobre el mazo mágico.

Inmediatamente se pusieron a fabricar dos Chaquitacllas y las pusieron a trabajar, su plan era usarlas tanto que se desgatasen para así poder conseguir el Mazo mágico.

Trabajaron todo el día e incluso las tardes, sólo dormían de noche, a partir de ese día toda la familia trabajó la tierra.

Los vecinos que pasaban por ahí se reían pensando que pronto lo dejarían, y los Jamach’is esperaban de que no se aburran de trabajar.

Todos los días trabajaban, pero sus herramientas nunca se gastaban, pero el deseo de tener el Mazo mágico del dios Illapa era tan fuerte que cada vez trabajan más y más.

Paso poco tiempo y aquellas tierras infértiles y vacías estaban llenas de cultivos de papa, maíz, quinua, pero sus herramientas seguían sin desgastarse. Sin embargo, la familia siguió trabajando sin rendirse.

Un día el dios Illapa bajó de su templo para visitar a aquel hombre

– ¿Ya tienes el mango para mi Mazo mágico? – preguntó el dios.

-Si mi señor si lo tenemos – dijo aquel hombre.

Sacó de su casa cuatro chaquitacllas para que el escogiera, todas estaban sucias y desgastaras.

El Dios muy asombrado les preguntó:

– ¿Aun quieren mi Mazo mágico?

El hombre sonriendo le respondió que ya no era necesario, que ahora tenía buena salud, porque todos los días trabajaba la tierra junto a su familia, y tienen comida hasta saciarse de ella.

El dios muy feliz sonrió y bendijo a la familia, para que viviesen siempre felices.

Fin

Cuento para niños a partir de diez años

La chaquitaclla mágica del valle de Calana es uno de los maravillosos cuentos sobre el valor del trabajo escrito por Elvis Eberth Huanca Machaca, un cuento sugerido para niños a partir de diez años.

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