El ratón y la mujer

Cuentos para reflexionar para niños

El ratón y la mujer es uno de los más lindos cuentos para reflexionar para niños a partir de ocho años, escrito por Liana Castello, un cuento para pensar sugerido para niños a partir de ocho años.

-¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Qué asco! ¡Qué fea! -Gritó el ratón asustado cuando, de pronto, vio aparecer a la mujer en la cocina.

-¿¿¿¿Perdoooooooooooónnnn???? –Gritó la mujer tomándose la cabeza y mirando al ratón no sólo con asco, sino con sorpresa- ¡Yo tengo que gritar socorro no tú!-agregó.

-¿Quién dice?-respondió el ratón tapándose los ojos para no mirar a la mujer.

-¿Te asustas de mí? -Preguntó la mujer, quien ya no sabía qué sentir, si miedo, asco, sorpresa por encontrar no sólo un ratón que hablaba, sino que –además- le decía que era fea.

-¡Por supuesto! ¡Eres… eres… un ser humano! Un ser humano feo, alto muy alto, tienes el pelo de color extraño, gritas, eres temible y peligrosa.

-¿¿¿Yooooooooooo???- Volvió a preguntar la mujer quien no salía de su asombro.

-Si tú-respondió al ratón

-¿Quién dice?-repreguntó la mujer.

-Yo-dijo muy seguro el ratón -¡Socorro! ¡Auxilio! ¡Alguien que me salve!- Continuaba gritando el ratón.

La mujer no podía creer lo que estaba viviendo. En el medio de su cocina había un ratón, un ratón que hablaba y que, como si esto fuese poco, le temía y le decía cosas nada agradables de escuchar. Un ratón que la consideraba fea y peligrosa.

La situación era por demás extraña. Casi contra la pared, la mujer comenzó a estirar el brazo para tomar una escoba que estaba cerca.

-¡Auxilio! ¡Me va a matar, me va a matar!-gritó el ratón, no sin razón.

Y de pronto, cuando la mujer escuchó decir eso al ratón tomó conciencia que el pobre tenía razón ¿Qué se supone que hace una mujer con una escoba y un ratón en frente? ¿Barrerlo como si fuesen migas de pan? No precisamente. Se dio cuenta entonces que el ratón estaba en lo cierto cuando decía que ella era peligrosa (con lo de fea no, con eso no estaba de acuerdo), pero peligrosa sí.

Dejó el brazo quieto, olvidó la escoba, dio un paso adelante y se sentó un una silla mirando al pobre ratón, que la observaba entre sorprendido y desconfiado.

-¿No me matarás a escobazos?-preguntó el ratón.

-No-respondió la atónita mujer.

-¿Me matarás con otra cosa entonces?

-No te mataré, quédate tranquilo-contestó la mujer.

-Entonces ¿Qué haremos ahora?-preguntó el ratón- ¿Te irás y me dejarás tranquilo?

-Tú debes irte, ésta es mi cocina-respondió la mujer.

-La verdad que me iría porque me asustas-dijo el ratón-pero tengo hambre.

La mujer, que seguía sin salir de su asombro, preguntó:

-¿Por qué me temes?

-¿Cómo no voy a temerte? Yo soy sólo un ratón con hambre que no le hago mal a nadie, busco algo de comida donde puedo. Imagínate si tú te cruzaras con un ser humano así como así y si encima sabes que ese ser humano –si te ve- sin dudas te mataría ¿no tendrías miedo?

Y la mujer pensó que el ratón tenía razón. Ella le temía porque, convengamos, no era un animal deseable para tener en el hogar, pero por otro lado era cierto que si hubiera tenido la posibilidad se hubiera deshecho de él y eso no le gustaba nada.

Era una situación difícil y de algún modo había que resolverla. La mujer ya no quería hacerle daño, pero tampoco quería ratones en su casa.

-¿Qué haremos entonces?-preguntó intrigado el ratón.

-Pues si tienes hambre, te daré de comer, eso sí, no debes volver-dijo la mujer.

-Eso sí-respondió el ratón-limpia mejor tu cocina porque si no soy yo, será otro.

-¿Qué quisieras comer?

-No me ofrecerás un trozo de queso como todos ¿verdad? No es que no me guste, pero otra cosa puedo comer ¿tienes sushi?

La sorprendida mujer no tenía sushi y el temeroso ratón se conformó con un rico trozo de queso y un poco de jamón también.

Agradeció mucho la comida y por sobre todo la comprensión de esa mujer que le había perdonado la vida.

Ninguno de los dos volvería a pensar igual luego de ese episodio.

El ratón emprendió la retirada pero antes de escabullirse por un huequito, miró a la mujer y le dijo.

-¿Sabes qué? No eres tan fea después de todo.

Fin

Cuento para pensar sugerido para niños a partir de ocho años

Todos los derechos reservados por Liana Castello

PROHIBIDA SU REPRODUCCION SIN LA AUTORIZACION DEL AUTOR

ILUSTRACION: ANNA BURIGHEL

El ratón y la mujer es uno de los más lindos cuentos para reflexionar para niños a partir de ocho años, escrito por Liana Castello, un cuento para pensar sugerido para niños a partir de ocho años.

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