Papo y Kirko

cuentos infantiles con moraleja

Cuentos infantiles con moraleja. Papo y Kirko.

Papo y Kirko es uno de los cuentos infantiles con moraleja

Escritor Luis David Gamonal Suárez. Cuento sugerido para niños a partir de diez años.

Papo y Kirko eran dos amigos sajinos, que se consideraban como hermanos ya que ambos se habían criado desde muy pequeños bajo el mismo techo al ser abandonados por sus propios padres.

Conforme fueron creciendo, cada uno forjó su destino. Papo tuvo la oportunidad de conseguir una parcela donde sembró yucas. El negocio marchaba bien, lo cual también fue motivo de comportarse ingrato con su amigo Kirko, quien no había tenido esa misma suerte. Kirko recorría el bosque tratando de conseguir frutos o tubérculos para poder subsistir.

Kirko extrañaba la presencia de su amigo Papo. Por tal motivo fue a visitarlo a su parcela. Al llegar allí fue ignorado por él le dijo: -¿A qué has venido? Bastante entusiasta respondió Kirko: –“He venido a saludarte ya que desde hace mucho tiempo no sabía nada de ti. También vine a felicitarte por el éxito en la siembra de tus yucas”.

Bastante soberbio, Papo vuelve ignorar a Kirko y le dice: “Ahora no tengo disposición para conversar con nadie, así que ten la amabilidad de retirarte”. Resentido, Kirko se despidió de Papo y le dijo -¡Disculpa la molestia! Y abandonó su predio. Al ser desatendido, por quien consideraba su mejor amigo hasta ese entonces, Kirko sacó las conclusiones del caso y dijo: -¿Por qué será que cuando uno llega a surgir en la vida, se comporta ingrato con sus parientes, más aun con sus amigos?

Cierto día, Papo estaba a punto de cosechar sus yucas, pero el desborde del rio dañó toda su plantación. Al sufrir está perdida Papo se lamentó llorando y dijo: -¿Por qué tuvo que ocurrir esta desgracia justo hoy?

Recién allí se acuerda que tiene amigos a quien recurrir, por esa razón fue a pedir el consuelo de Kirko, su único y fiel amigo de toda la vida y éste al ver desde lejos que Papo venía muy desesperado hacia su casa, analizó que venía a pedirle un favor.

Previo a que le cuente su problema, Kirko se acercó hacia él y le preguntó: -¿Si has venido a visitarme, es porque no pasas por un buen momento y vienes a solicitarme algún favor?

Al ser descubierto su preocupación, Papo le contestó: ¿Cómo lo sabes? Con mucha sinceridad Kirko le dijo: ¡Tu rostro lo refleja todo! Desesperado, Papo le fue narrando paso a paso su problema de la siguiente manera: “estimado Kirko el motivo de mi presencia aquí en tu casa es para pedir tu colaboración. Hoy más que nunca, hace unos instantes, mi parcela de yucas fue inundado por el desborde del río, justo cuando iba a cosechar sus frutos” ¿Qué solución o sugerencia me darías al respecto?

Por su parte Kirko, en primer lugar, lamentó lo sucedido, posteriormente no podía darle ningún tipo de esperanza contra la fuerza de la naturaleza y más bien aprovechó el momento propicio para reclamarle su ingratitud y humillación que le hizo pasar el día que fue a visitarlo y le dijo:

¿Por qué con ese mismo interés no viniste a mí cuando cosechabas tus yucas con éxito, ni tampoco cuando fui a saludarte alguna vez?

Justificando su mal accionar, Papo le responde: “Mi arduo trabajo lo imposibilitaba”.

Contradiciendo dicha excusa Kirko le responde “para todo hay tiempo en la vida, lo que pasa es que sabemos distribuirla”.

Al no ser contemplado por Kirko, Papo insiste, hasta que finalmente logra ablandar su corazón. Le brinda albergue dentro de su casa, hasta que se recupere de la desgracia que había sufrido, perdonando así sus ofensas.

Al recibir este pequeño apoyo, Papo quedó eternamente agradecido con Kirko y le hizo la siguiente promesa: “De allí en adelante, cuando coseche mis tubérculos, la mitad los compartiré contigo”. Dicha propuesta fue rechazada por Kirko, quien le recordó lo siguiente: “Lo más importante en la vida no son los obsequios, sino el acercamiento hacia nuestros amigos y contigo Papo siempre nos hemos considerado como hermanos, al habernos criado juntos, desde muy pequeños, bajo el mismo techo”.

Fin

Moraleja: Por desgracia, para algunos, el silencio significa estar bien, pero cuando suceden desgracias, recién te acuerdas que tienes amigos.

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Papo y Kirko es uno de los cuentos infantiles con moraleja del escritor Luis David Gamonal Suárez. Cuento sugerido para niños a partir de diez años.

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