Vacaciones de invierno y los lugares de trabajo

¿Qué hace papá cuando no está en casa? Conociendo la oficina. Lic. Marisa Russomando.

“¿Papá dónde estabas?”, pregunta la pequeña de tres años todas las noches cuando su padre abre la puerta de casa. El siempre contesta lo mismo: “trabajando”. “¿Y dónde trabajás? ¿Yo no puedo ir con vos?”, repregunta la niña con curiosidad.

Es que visitar la oficina o el lugar de trabajo de papá o mamá es un anhelo de muchos niños. Y las vacaciones de invierno son una buena oportunidad para cumplir dicho afán. Algunas empresas permiten que hijos y padres compartan un día laboral para acercar a la actividad profesional a la realidad de los chicos, y también como una manera de comenzar a explicarles lo que significa ir a trabajar, que es muy diferente de ir al colegio.

Los niños no tienen conciencia de las obligaciones, rutinas y conflictos que sus padres enfrentan a diario (esto no pasa incluso cuando los adultos trabajan en casa).

Para los pequeños ir a la oficina puede ser encontrarse con un mundo de juegos, de escenarios donde poder desplegar fantasías como la de ser secretaria, maestra o hasta ascensorista.

Los adultos, por su parte, pueden así integrar a los niños a su mundo de fuera de casa. Incluso las compañías gozan de ventajas ante la presencia de los chicos, pues esto les permite recuperar la identificación del empleado con la compañía y volver al modelo en el que el lugar de trabajo era un segundo hogar.

Por esto último muchas firmas hoy dedican parte de sus presupuestos a organizar actividades familiares, tanto para integrar a sus empleados como para que el conflicto trabajo versus vida personal sea superado. Este es un recurso muy valorado por los trabajadores y que consolida el compromiso mutuo entre la compañía y su fuerza laboral.

Estos encuentros encierran algunos beneficios, como: favorece el vínculo afectivo entre padres e hijos; que los niños comprendan las rutinas de los adultos y que sepan qué hacen fuera del ámbito familiar; promueve valores como el compromiso, el trabajo, la vocación, los equipos; construye un lazo afectivo con la empresa, y favorece el sentido de pertenencia.

Pero para que esto sea realmente efectivo, hay ciertos detalles que los organizadores de estos eventos deben tener en cuenta: contratar a personal especializado en niños, plantear actividades que incluyan todo el rango etario de los participantes, que el clima lúdico y de festejo sea el predominante, elegir un buen día y horario de acuerdo a la actividad y establecer pautas claras desde el comienzo (tiempo del juego, reglas, premio y más).

Así, un día en el trabajo de papá puede ser una experiencia placentera tanto para niños como para adultos.

www.marisarussomando.com.ar

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