¿ Cómo elegir una escuela o colegio para mi hijo ?

¿ Cómo elegir una escuela o colegio para mi hijo ?

¿ Cómo elegir una escuela para mi hijo ? Lic. Susana Pass Datos: Lic. Susana Passano. Psicopedagoga-Psicoanalista (Especialista en atención niños)

Finaliza un año escolar en pocos meses comienza otro y para algunos padres empieza a instalarse una cuestión a resolver: elegir escuela para sus hijos.

Son muchos los argumentos que se pueden considerar para tomar la decisión al elegir una escuela; desde la cercanía a la casa donde vive el niño por una cuestión de comodidad, para que vaya o vuelva solo, o porque van sus hermanos entonces mejor que todos vayan a la misma escuela, o porque fueron los padres o el padre o la madre y quedó en cada uno de ellos un lazo afectuoso que facilita la decisión, porque la escuela tiene jornada completa y eso beneficia a los padres cuando trabajan gran parte del día, o la enseñanza de un idioma extranjero, o la orientación artística, o porque muchos compañeros de la primaria pasan a tal escuela secundaria y entonces el niño quiere continuar los lazos sociales, y podemos seguir enunciando más razones.

Pero hasta ahora no consideramos la cuestión más importante. ¿Cuál es el argumento de mayor peso que conviene tener en cuenta a la hora de elegir escuela?

El encuentro niño-escuela. El encuentro familia-escuela. El encuentro niño-escuela, podemos imaginarlo como un encuentro entre dos personas, encuentro en el que conviene que haya más acuerdos que desacuerdos, afinidades, intereses comunes, sentir que ése es el lugar en el que uno quiere estudiar y que en ese lugar va a ser bien recibido.

Matías tiene 6 años cursa primer grado en una escuela de doble jornada, con idioma inglés, una enseñanza muy tradicional al estilo de las que intenta “poner en el molde” a todos los niños como si todos fueran iguales, entonces todos los niños deben aprender a leer en el mismo tiempo, una escuela con poca tolerancia a los tiempos individuales. Los padres me consultan porque el niño tiene problemas para aprender a leer y escribir.

Conviene agregar que Matías se duerme en clase por las tardes, se aburre, no entiende la mayoría de las consignas, en definitiva, al niño no le interesan los sacrificios de ese estilo, prefiere jugar por las tardes en su casa e ir a la escuela sólo por la mañana. La recomendación es cambiar al niño de escuela, pero aquí el problema se presentó con los padres, cuyo ideal escolar para ese hijo estaba representado por la institución exigente y elitista que habían elegido.

Y la contratara de esta situación es la de Patricio quien cursa en una escuela todas las mañanas. El niño no quiere ir porque se aburre, es muy buen alumno, termina las actividades primero y el resto del tiempo deambula por el aula, a veces juega con los compañeros. La madre de Lucas decide inscribirlo en una nueva escuela y cuando asiste para hacer el trámite le recomienda la directora que busque una escuela con pocos alumnos para que puedan dedicarse de manera más personalizada a la problemática del niño. La madre no escuchó esa recomendación.

Claramente pero de modo sutil le estaba diciendo la directora que el niño no iba a ser bienvenido allí. A los dos años el niño es cambiado de escuela por las dificultades con algunas maestras. Situaciones hay muchas más, tantas como niños, algunas más afortunadas y placenteras, otras no tanto. La elección de la escuela debe hacerse en relación a las necesidades del niño. Hay que pensar que todos los días de su vida y por muchos años asistirá a la escuela, por lo tanto el lugar escolar debería satisfacerlo.

No sólo se consideran las necesidades del niño, también las particularidades de la institución y para ello hay que observar el modo como organizan en la escuela la disciplina, cómo resuelven los conflictos de convivencia, la modalidad de enseñanza, la calidad afectiva e ideológica del personal docente, la conducción directiva, las relaciones de la escuela con la comunidad y los proyectos con la comunidad, los valores sociales que trabajan en la convivencia diaria, la orientación pedagógica, si la escuela enseña a pensar a debatir a trabajar en grupos.

Debe ser un encuentro real entre el niño, su familia y la escuela, como todo encuentro no va a resultar perfecto, se encontrarán obstáculos, fallas, razones para la queja, razones para la alegría, para compartir. Algo así como una metáfora de la vida misma. Por último y para considerar el argumento quizá esencial es pensar la finalidad de la escuela en la sociedad, como el lugar en el que inteligencia, pensamiento, lenguaje, investigación, aprendizaje de las ciencias, en un marco de construcción de lazos sociales debe ser el sostén y el sentido de la existencia de la escuela.

Y una vez que la escuela se eligió hay que estar atentos y escuchar cómo transcurre la vida del niño en esa escuela elegida. A veces las personas cuando eligen se equivocan y siempre es posible hacer una nueva elección.

Lic. Susana Passano Psicopedagoga-Psicoanalista

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